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1 ago 2018

Tlacolulokos


Violencia en los paraísos turísticos
  
Foto: Patricia Bañuelos

La violencia se apodera de los titulares en México. Los espacios para el arte son mínimos en un país donde las parcelas se convierten en fosas clandestinas, los desaparecidos se cuentan por decenas de miles y en donde la falta de oportunidades, la corrupción y el crimen organizado nos orillan a la migración en masa. Sin embargo, es el arte mismo quien da una voz de protesta, los artistas suplen los lienzos por paredes, porque los muros también gritan.


El arte urbano se ha convertido en un símbolo de protesta en nuestro país. Darío Canul y Cosijoesa Cernas son parte del colectivo Tlacolulokos. Los jóvenes originarios de Tlacolula de Matamoros, en la región Valles de Oaxaca, basan su propuesta artística sobre el tema de la violencia en los lugares turísticos. Sus murales abordan el tema de la  globalización, la explotación de las tradiciones y la búsqueda de  identidad; pero también hacen una fuerte crítica a la comercialización cultural.


El turismo en Oaxaca va en aumento, su magia y colorido envuelven al turista local y extranjero, a pesar de ser el segundo Estado más pobre de la República Mexicana y uno de los que tiene el mayor rezago educativo. Oaxaca es diverso y combativo, el trabajo de Darío y Cosijoesa es una muestra de ello. Estos artistas, de formación autodidacta,  exponen a una comunidad indígena actual con una postura fuerte, confiada, hasta desafiante, desde su condición marginal y en un marco de desintegración social con toques de santería. Las imágenes son una crítica al cinismo y la doble moral, por lo que pueden resultar incómodas para muchas personas.


La mujer indígena y las voces zapotecas tienen un papel protagónico en su obra, así como la muerte y la cultura chicana, producto de la migración que va de sur al norte de América. La Biblioteca Central de Los Ángeles, alberga de manera permanente en sus paredes la colección de murales: Gal rabenee ladxuu, ra galumbanuu xhten guccran nii ne guitenala’dxinu ca binni ma cusia’ndanu (“Para el orgullo de tu pueblo, por el camino de los viejos y el recuerdo de los olvidados”). También han expuesto en Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la Ciudad de México, así como en otras ciudades del país, pero sobre todo en las calles de Tlacolula, su tierra natal; así como otros municipios de Oaxaca en donde los muros exponen su obra. Sus técnicas van desde el  arte urbano o graffiti, la pintura de caballete, gráfica, hasta  instalaciones audiovisuales.

Foto: Patricia Bañuelos

El arte de los Tlacolulokos no busca complacer a nadie, no clama por aceptación siquiera, tampoco busca adular a las bandas o incitar a la rebelión. Su plástica es una manera de manifestarse, una crítica social que toma los colores y las voces de un Estado que invita a  una fiesta mágica, pero que por dentro sangra y se desgarra.




http://tlacolulokos.blogspot.com/

7 mar 2018

Recordando a Valeria en el Día de la Mujer


Valeria


Aunque el  féretro estaba abierto no quise acercarme. No pude. No necesitaba ver dentro del ataúd para identificarme como Valeria, la niña que yace en él. La nota roja dio una imagen difícil de olvidar. Apenas un envoltijo sonriente, ojos pícaros, cabello largo ligeramente ondulado. En la fotografía traigo puesto el  uniforme escolar con las calcetas altas y la mochila a cuestas. Seguro alguna vez me viste por ahí.

Hace apenas once años  vine  al mundo con una sentencia indeleble escrita en braille sobre la piel, con la tragedia tatuada en el género. Como todas las que nacimos así, desconocía mi destino. Justo aquí me gustaría decir que de repente todo cambió… pero nací mujer y estoy muerta por ello.

La luz se apagó sin  dejarme cruzar la frontera de la niñez. Si fui buena o mala, nadie lo supo, no hubo oportunidad, aunque en realidad eso no importa. Sobrevivir en México depende de la casualidad y esa casualidad para las mujeres es mortal siete veces al día.

La lápida de la culpa no cayó sobre mí, la edad me otorga la absolución. No fue el escote, la altura de la falda o mi actitud la que pudo dar una razón injustificada para morir. Tampoco el asesino resultó condenado por esto, todos culparon a mi padre, fue él quien pagó con  dolor inmenso su afán de protección. Como siempre, estuvo puntual a la salida de la escuela para custodiar mi camino  a casa, tal como lo ordena la inseguridad en nuestras calles, mas ese día la lluvia no dejaba de caer. Abordé el colectivo porque papá no quería provocar un resfriado por llevarme montada en su bicicleta. Por desgracia, esa gripe nunca me dio.

Patricia Bañuelos
 
Ilustración de Eréndira Derbez

Valeria Teresa Gutiérrez Ortiz, de once años, fue encontrada sin vida en una camioneta de transporte público, en el municipio de Nezahualcóyotl, Ciudad de México. La menor fue raptada un día antes, al parecer por el conductor del vehículo, quien posteriormente fue identificado como José Octavio “N”, de 43 años, quien presentaba antecedentes penales por delitos sexuales. Iba a ser procesado por feminicidio, pero el presunto violador y asesino de la niña fue hallado muerto en prisión. Aún se desconoce si se trata de un suicidio.
https://verne.elpais.com/verne/2017/06/15/mexico/1497544556_217927.html


1 dic 2017

Coffee Cordica 21

Una oportunidad laboral para jóvenes con síndrome de Down


Si algo saben hacer las personas que viven con síndrome de Down es regalar sonrisas, pero desde hace unos días, junto con esa  sonrisa te ofrecen  café y postres deliciosos que ellos mismos preparan.


Coffee Cordica 21 abre sus puertas en Guadalajara, como un espacio único en su tipo. Aunque en algunos otros países y ciudades existen cafés y restaurantes que son atendidos por personas con síndrome de down, es en esta cafetería en donde se les da la oportunidad de superación a jóvenes de bajo nivel intelectual para que desarrollen diferentes roles; mismos que van desde mostrar una sonrisa al recibir al cliente, limpiar la mesa,  servir la taza de café, elaborar galletas y pasteles, hasta la posibilidad de llegar atender la caja registradora. La idea es que asciendan conforme a su capacidad, se pretende llevarlos de capacidad intelectual baja a media y de media a su más alto nivel de aprendizaje y desarrollo.


Esta cafetería no nació de una sola persona, es decir, no es el padre de uno de estos chicos el que decidió financiar un proyecto de estas características. El fundador de la Liga Cordica 21, una escuela de futbol para niños con Down, Dr. José Rubén Ruiz, asegura que fue un trabajo en equipo resultado de la unión de un grupo de amigos, mamás y personal docente del Colegio Cordica 21, que desde hace dos años dirige su hija, Laura Areli Ruiz, con el único objetivo de cambiar el entorno laboral para las personas Down, cosa que no es fácil en México.


Los 15 chicos que trabajan en la cafetería no cuentan con un apoyo institucional, cosa que sería de gran ayuda.  Reciben un salario por su trabajo, pero es en  las propinas en donde les va mucho mejor. Ellos son especialistas en despertar sonrisas y las sonrisas siempre son redituables. Además de los alumnos del Colegio Cordica 21, trabajan en el café experimentados baristas, quienes se encargan  no solo de orientar a los jóvenes en su trabajo de atención al cliente, sino que son los responsables de preparar las bebidas que van desde café americano, espresso, capuchinos y deliciosas tizanas.


Coffee Cordica 21 se encuentra ubicado en la calle Florencia 2384, en la colonia Italia Providencia, muy cerca de López Mateos, en horario de 8 de la mañana a las 4 de la tarde. Esperan contar con la buena respuesta de la gente para poder ampliar sus horarios y la capacidad de atención. Por el momento este pequeño espacio se considera un taller más del colegio, ya que ha servido para iniciar a estos chicos y chicas en un mundo laboral que se les había negado hasta ahora.  Están al cobijo de su familia y del personal de la escuela para apoyarlos en cualquier momento en este primer encuentro con su vida productiva, lo cual es algo que llena de orgullo a todo el equipo y de felicidad a los flamantes empleados.


Este proyecto tiene planes de expansión, sin embargo, esos planes de crecimiento requieren la respuesta de la sociedad tapatía, la cual hasta ahora ha sido maravillosa. Existen planes de ampliar la cafetería, incluso de abrir otra sucursal, además dentro de los talleres del colegio se está formando la primera generación de estilistas,  ya que uno de los planes a mediano plazo es tener una estética atendida por jovencitas Down.


Una de las mayores satisfacciones que tiene el ser humano, es el hecho de sentirse útil. Salir y abrirse paso en un mundo laboral significa un reto enorme para cualquiera, pero las personas que viven son síndrome de Down tienen el agravante, no de su capacidad, porque hay muchas opciones para desarrollarse de acuerdo a la capacidad de cada uno, lo verdaderamente difícil en este proceso, es la falta de información y en algunos casos la falta de sensibilidad de las personas.


Las personas Down no están enfermas, tuvieron un “accidente genético”,  en donde su capacidad intelectual resultó disminuida, pero ahí está, junto con su capacidad física. Si se les da la oportunidad y  se trabajan con un poquito de cariño, calidad y visión de cambiar su entorno, la familia entera va a mejorar en varios aspectos, desde la salud hasta el económico. Lo cual es una gran satisfacción para las mamás de estos chicos, ellas son las guerreras de esto, asegura el Dr. Ruiz.


También comenta que muchos se refieren a las personas con síndrome de Down como unos angelitos, pero  no es así. Son seres humanos como cualquier otro que necesitan ser tratados con dignidad y respeto para poder desarrollar sus capacidades y ese  es  nuestro objetivo.

Constancia, respeto, disciplina y cariño, son los pilares que sostienen a Cordica, una escuela de futbol que se fundó hace 27 años, el agregado 21  apareció hace 9 años cuando se formó la liga de futbol para niños Down, haciendo referencia a la alteración genética  que se representa  con un cromosoma extra en el par 21. Cordica 21 nació como un equipo de futbol especial y ese equipo especial es ahora un colegio, una cafetería y una fuente de trabajo que espera ser solo el inicio de muchas opciones laborales incluyentes en nuestra ciudad.  



 https://www.facebook.com/coffeecordica21/

Fotografías cortesía de Café Cordica 21 y Patricia Bañuelos

27 sept 2017

¡Los discapacitados existen!

No son una leyenda urbana


En la sala de espera en donde coinciden los pacientes de “trauma” y “neuro” no hay mucho espacio para transitar.  Entre  sillas de ruedas y todos los que van con bastón abusando de su preferencia de paso,  las vialidades en los pasillos están obstruidas.


No hay un orden, en las escasas sillas están revueltos brazos fracturados con botas de yeso en tallas: chica, mediana y grande. Los hemipléjicos se sientan junto a los débiles visuales y los que de plano no pueden estar ni sentados ni parados, esperan en camillas arrinconadas allá, donde no estorben a los que ya están estorbando.


Caminar por este lugar ha resultado todo un reto, tropiezo con un par de muletas atravesadas entre las bancas, me indigno; sin embargo, nadie parece avergonzado por eso. Me miran con la mirada de los caídos, sin conmiseración, porque aquí, en la sala de espera, todos somos iguales.

¿Qué hace toda esta gente encerrada en este lugar? ¿Por qué negarse a salir a la calle donde hay mucho espacio para todos?


Parece que prefieren  quedarse aquí donde no hay rampas ni lugares reservados. Aquí donde el cruce peatonal está invadido y las banquetas no existen. Se rehúsan a salir a  donde tienen la certeza de contar con espacios de estacionamiento reservados exclusivamente para ellos, donde las banquetas son libres y están en perfectas condiciones para que  las ruedas de sus sillas no se atoren.  Allá donde no hay ramas que se estrellen en la cara de los que no pueden ver, o donde no corren el riesgo de chocar con la reja abierta de alguna cochera.


En la calle siempre pueden encontrar un paso peatonal seguro, sin autos estacionados queriendo ganar el pase, sin motos en  zigzag o circulando por lugares prohibidos. La ciudad les ofrece señalización adecuada para facilitar el tránsito, tienen acceso a semáforos sonoros y los agentes viales que están dispuestos a ayudar en cualquier momento.


En verdad no entiendo qué hace toda esta gente aquí estorbándose unos a otros, pensé que no existían. Estaba indignada de ver a los pobres conductores de los autos de lujo obligados a ocupar lugares que no les corresponden, ¿y todo por qué? Pues porque las personas con discapacidad no quieren salir a la calle.


¿De qué sirve que yo esté ahí obstruyendo la rampa, si no vendrá nadie a multarme por eso? ¿Por qué estamos pagando impuestos, si las grúas no tienen necesidad de llevarse a los autos estacionados sobre las banquetas? Ahí andan los desdichados automovilistas caminando unos pasos más, renunciando a la comodidad de poner su auto justo frente a su destino, en donde obviamente está más seguro, o  al menos en la sombrita.


No me lo explico. No es que las personas con discapacidad no existan, sino que no quieren salir a la calle. Acabo de comprobar que son muchísimas, pero da la impresión de que no valoran los sacrificios que las autoridades y la sociedad hacen por ellas. Prefieren quedarse escondidas y amontonadas en las miles de salas de espera de los hospitales que hay en nuestra ciudad. ¡Qué inconscientes carambas!


Fotografías tomadas de internet. Autor desconocido. 


8 sept 2017

La cocina de las Patronas

"Cuando hay hambre, hay que dar"


“Las Patronas”, son un grupo de mujeres que viven en la localidad de Guadalupe (La Patrona), municipio de Amatlán de los Reyes, Veracruz. Son conocidas por dar de comer y beber agua a los migrantes que viajan en el tren, cuando “La Bestia” pasa por su comunidad.


Como si de una leyenda se tratara, se cuenta que: Leo, matriarca de una numerosa familia, envió a sus hijas a comprar algo para cenar, a su regreso las muchachas coincidieron con el paso del tren. Desde lo alto del vagón uno de los migrantes les gritó: “Madre, dame de comer que tengo hambre”. Sin poderse resistirse al llamado entregaron toda la comida que traían. Regresaron a casa con el temor de ser reprendidas por lo que acababan de hacer, sin embargo, Doña Leo les respondió: “Cuando hay hambre, hay que dar”.


Desde ese día, han pasado más de veinte años, desde ese día, este grupo de mujeres alternan sus actividades personales para cocinar diariamente a los migrantes centroamericanos que pasan por su pueblo. Después de tantos años de realizar esta labor, esas mujeres ya no son las mismas. Su transformación pronto estará a los ojos de todo el mundo.

No es la primera vez que se ha hecho un registro documental de la loable labor de “Las Patronas” (candidatas al Premio Princesa de Asturias a la Concordia 2015, Premio Nacional de Derechos Humanos 2013), las hemos visto en “Llévate mis amores” de Arturo González Villaseñor, “De nadie” de Tin Dirdamal  y en el cortometraje “La Patrona” de Lizzette Argüeyo, por mencionar algunos.


En esta ocasión SacBé Producciones cambia la perspectiva para mostrar un lado diferente de “Las Patronas”. Un ángulo que nos permite ver su espacio de trabajo y su evolución a lo largo de veinte años. El documental “La cocina de Las Patronas”, nos asoma a su espacio íntimo, nos reserva un lugar en esa cocina en donde, después de todos estos años, ellas se cuestionan la posición que ocupan en la actualidad. Pasaron de ser amas de casa a defensoras de los derechos humanos, férreas activistas sin ataduras políticas y con un gran sentido de socialización y solidaridad, que tiene como premisa la humanidad. Su cocina, su trinchera.


En “La cocina de Las Patronas”  veremos su espacio de diálogo, el lugar en donde limpian, lavan y cocinan, pero también el lugar en donde hablan de todo; de sus hijos, de sus maridos, de los problemas del pueblo. Han convertido esa cocina en un espacio político en donde también hablan de la pobreza en el campo, de la indiferencia hacia la migración y de sus propios derechos como mujeres; ya la que la comunidad que habitan sufre un alto grado de discriminación y machismo. Este grupo de mujeres cambió la realidad de su comunidad, desde la cocina hicieron voltear los ojos de los dueños de la economía, del poder político y de la sociedad en general a esa pequeña población “La Patrona”, aledaña a las vías del tren, de unos 3,500 habitantes.


El director del documental, Javier García, fotoperiodista, llegó al poblado de "La Patrona" en el año 2004. Fue el fotógrafo y productor del cortometraje "La Patrona" (2009), con el que participó en diferentes festivales en todo el mundo, ganando diversos premios y reconocimientos. Junto con él trabajan Ana Paula Uruñuela, productora y creadora de la obra “La Bestia Historias que migran, historias con rostros”. Iliana Martínez, investigadora y guionista para el documental “De nadie”. Ambas activistas en el ramo de migración. El guión es de Afra Mejía, maestra en cine documental por la Universidad de Barcelona, Directora del documental "Las Preguntas del Carcol".

El documental está iniciando su recorrido por nuestro país, no lo dejen pasar cuando visite su ciudad. Un trabajo que vale la pena apoyar  y difundir.



18 may 2017

Acostumbrándose a la violencia

No nos acostumbremos

Hoy me levanto sin ganas, cuerpo autómata. Debo hacer lo que tengo que hacer, pero mi alma está encogida. Fotos en Facebook de hermoso amanecer en Bacalar me anima, mi alma suspira y sonríe, sólo por un momento. Me apachurro nuevamente, arrastro mi sombra fuera de las sábanas. No quisiera salir de mi cama en todo el día.

Hace un mes, unos tipos violaron mi santuario y el de mi familia, uno de ellos se paseaba afuera de mi recámara, hurgaron, robaron; no sólo cosas materiales, también nuestra privacidad y quietud. Pero seguí sonriendo, lo convertí en algo hasta cómico; nada había de cómico, pero así lo procesé.

Hoy apenas logro caminar, y no por las rodillas inflamadas y adoloridas, sino por el pesar que siento. Anoche, un aturdidor sonido me hizo tirarme al piso y arrastrarme debajo de la mesa de centro. A unos metros de mi ventana, ráfagas de metralla. Nunca en mi vida escuché una ametralladora, pero estaba segura que así debía sonar.

Me debatía entre sacar al perro a la calle, o... ni modo, que se haga en el jardín. Segundos después, estaba aterrorizada debajo de la mesa. Agucé el oído, lo único que podía escuchar era mi corazón latiendo a mil por hora, no hubo sirenas, ni gritos, ni llantos, solo mis latidos. Pasan los minutos, todavía silencio.

Dudando si fue real, tomo valor y me asomo a la calle. La zona acordonada, lleno de patrullas, militares, pero nada de sirenas, ¿querrán que nadie se entere? Se escucha sólo un reportero mal preparado transmitiendo la nota en vivo: ajuste de cuentas entre narcos, o tal vez un levantón., todos escaparon, ningún muerto.

Salgo a la calle, y a sólo unos pasos, restos del acordonamiento tirados en el piso, ni eso fueron capaces de llevarse los policías; algunas balas que no dieron en el blanco, pero que dejan la huella de que sí, sucedió la noche anterior.

Y nada pasa, la vida sigue, al menos para nosotros. Una vida dulce pero amarga, no quiero dejarme en el pesimismo, pero pienso en cómo le puedo decir a los míos que no frecuenten lugares peligrosos, que tengan cuidado con quién se involucran, que no anden por lo "oscurito”; si en mi propia casa, donde debería estar segura, ayer viví con el corazón en la mano.

Además del alma apachurrada, estoy bien. Pero no está bien, no está bien sentirse ya familiarizado con los militares rondando, las malas noticias a diario. Seguro todos hemos vivido algo parecido, o alguien conocido lo ha vivido. ¡No nos acostumbremos!

Fabiola M.




Fabiola y su familia viven en Cancún, el paraíso azul caribe de México. Cancún tampoco se salva de la ola de violencia que vive el país, pero la discreción es obligatoria. 

28 abr 2017

Last Men in Aleppo

La urgente necesidad de sentirse humano


“El conflicto entre el Gobierno sirio y los opositores al presidente Bashar al Assad se desató en marzo de 2011. Las revueltas comenzaron como protestas pacíficas, pero no tardaron en teñirse de sangre. Las autoridades acusan a las fuerzas externas de apoyar con armamento y financiación a grupos terroristas”.
RT en español

¿Cuántos documentales harán falta para llevar a los ojos y a la conciencia de todo el orbe  la guerra en Siria? La verdad es que lo ignoro, pero mencionaré sólo algunos:

  •   ‘Nacido en Siria’ (Documental. España, 2016). Premios Goya: Nominada a Mejor documental.
  •   ‘Watani: My Homeland’ (Mediometraje Documental. Reino Unido, 2016).  Premios Goya: Nominada a Mejor documental.
  •  ‘The White Helmets’ (Mediometraje Documental. Reino Unido, 2016). Premios Oscar: Mejor cortometraje documental.
  • ‘Last Men in Aleppo’ (Documental. Dinamarca, 2017). Festival de Sundance: Mejor documental (World Cinema).


Historias absolutamente desgarradoras, cineastas arriesgando la vida como si fueran corresponsales de guerra. En los festivales la temática se ha vuelto repetitiva, en el 2017 circulan ya tres documentales con este tema peleándose los reconocimientos. ¿Qué se premia en los festivales? ¿La devastación, la crueldad, el valor, la muerte, la vida… la guerra?

Es imposible hablar de la Guerra Civil Siria sin hablar del Islam, de Bashar al-Ásad, de Rusia, Estados Unidos y de los Cascos Blancos. ‘Los últimos hombres en Alepo’ sigue los pasos de tres miembros de esta organización humanitaria, Khalid, Subhi y Mahmoud, quienes han decidido quedarse en la destruida ciudad de Alepo, para poder salvar vidas en una guerra que parece interminable.


El escritor y periodista turco Feras Fayyad, dirige su primer largometraje documental, junto con el editor y director de cine danés, Steen Johannessen. Juntos elevan la categoría documental a un nivel diferente. Si usted ya vio ‘The White Helmets’, no piense que esto es “pan con lo mismo”, es más, antes de ver ‘Los últimos hombres en Alepo’ (si es que lo consigue), vaya a Netflix a buscar ‘The White Helmets’, nada más para darse una idea de si será capaz de soportar la crudeza  de una guerra con mucho menos producción,  mínima edición  y sin retoques.


Panaderos, ingenieros, taxistas, abogados, albañiles y maestros, se dieron a la tarea de integrar la organización de voluntarios: Cascos Blancos, cuando todas las organizaciones internacionales tuvieron que abandonar Siria por razones de seguridad. En seis años de conflicto se calculan al menos 450 mil muertos, 1.5 millones heridos y más de 10 millones de desplazados. Ciudades sagradas como Damasco, Hamas, Homs y Alepo son una pila de escombros; pese a ello, la gente se aferra a la tierra donde nació. Muchos se negaron a irse, otros tantos regresaron a vivir en los edificios a medio destruir a pesar de que las bombas no dejan de caer.


Los Cascos Blancos son la única opción de ayuda a los civiles,  por desgracia no son inmunes al genocidio,  mucho menos al escándalo que en cierta manera los desacredita; aunque para mí, después de este documental, ya no hay sombra que pueda caer sobre ellos. El tiempo se encargará (espero) de señalar  como verdaderos tiranos a las manos que mueven los hilos, o mejor dicho, a las manos que mueven los oleoductos en esta guerra.


La temática del documental gira en en torno a los integrantes de esta organización. A las razones que los mantienen ahí, a la disyuntiva de enviar a sus familias a un campo de refugiados o de permitir que junto con ellos arriesguen su integridad. La vida sigue en Alepo, entre los escombros hay bodas y nacimientos, hay familias que buscan con desesperación momentos de jugar y sonreír. Entre los voluntarios existe un gran sentido de la responsabilidad, pero sobre todo hay una urgente necesidad de sentirse humano, de ser testigos de que la vida, en cualquiera de sus formas, será capaz de abrirse camino entre tanta crueldad y muerte.


La distancia a la que estamos del conflicto nos mantiene a salvo, la necesidad de encontrar una manera de ayudar a esta gente me lleva a buscar en el cine una manera de concientizar al respecto, pero le advierto que yo comencé a llorar a los cinco minutos y salí de la sala con el alma hecha pedazos. El impacto de esta cinta tiene más poder destructor que cualquier arma química, mayor devastación de la que (oficialmente) causó “la madre de todas las bombas”.


‘Los últimos hombre en Alepo’ es un  retrato heroico de aquellos que todos días tratan de aferrarse a su humanidad, no sólo por tener algo que hacer rescatando vidas entre los escombros, sino para no perder la fe, esa misma fe que por principio de cuentas, los ha llevado a matarse unos a otros.





25 abr 2017

Batallas Íntimas (Documental)

El amor no duele
 

Lucía Gajá  (Mi vida adentro) se dio el tiempo,  y muchos kilómetros de viaje, para confeccionar  su nuevo documental. En un intento por  dar un rostro universal a la violencia doméstica, buscó países, ciudades, religiones, idiomas y colores de piel que se transformaron en lo que puede ser la voz de millones de mujeres en el mundo sobreviviendo a sus: “Batallas Íntimas”.


En el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia se estrenó este documental tan doloroso como necesario. Su recorrido por festivales va cubriendo una sede y luego otra, aunque no logro imaginar ¿cómo será posible que todo mundo lo vea? Porque, ¡deberían verlo! Pocas oportunidades se tienen de acceso a una cinta que incluye no sólo la destreza técnica y un excelente montaje, una maravillosa fotografía (Malc Bellver) y la música (Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman) perfecta para acompañarla; sino también una narrativa que resulta demoledora, que pese al dolor que puede provocar, invita a querer saber más de la historia de estas mujeres.


Cinco ciudades que representan un mundo: Ciudad de México,  Sevilla,  Nueva York, Nueva Dehli y Helsinki. Cinco mujeres que dan voz a todas las mujeres, mientras cuentan cómo fue que salieron con vida, después sufrir la gama más amplia de maltrato en el lugar que se  suponía  era el más seguro: su hogar.

La cámara de Gajá reviste con bellas metáforas (imágenes)  las experiencias más atroces en que se puede deformar una historia de amor. Ventanas que se vuelven ojos indiscretos a la intimidad de la pareja y asoman vergüenza. Candados que aprisionan vidas y contienen un miedo que se guarece en silencio.


En “Batallas Íntimas” el silencio se ha roto, la autoestima parchado y la valentía se volvió elocuente, convirtiendo esta cinta en una fuerte experiencia emocional, la más fuerte que he tenido en mucho tiempo, he de confesar; porque resulta imposible salir ileso de este documental.


¿En dónde radica la destreza de Gajá? Seguramente en su capacidad de abordar el tema con cada una de las protagonistas. Con un profundo respeto por cada una de ellas, consigue cinco narradoras que se han reconstruido así mismas, que exponen su dolor como una herida pasada y muestran sus cicatrices con miradas de esperanza. Agonizaron, no murieron. Tocaron fondo creyendo que no tendrían la fuerza suficiente para emerger, y ahí están ahora, lejos de las ventanas, sin candados y a campo abierto con miras en el futuro.


Hablar de cada una de las historias que integran esta cinta, es decir poco, porque este documental necesita vivirse de manera personal, para que se nos permita formar parte de la catarsis colectiva que significa identificarnos con ellas, o con ellos.  Una de cada tres mujeres en el mundo es víctima de violencia intrafamiliar, todas estamos expuestas y tal vez no somos conscientes de hasta qué grado nuestra vida corre peligro.






24 abr 2017

Artemio (Documental)

“El hogar es donde está el corazón”


Como ya va siendo una buena costumbre durante su paso por Jalisco, el festival de documentales Ambulante siempre hace una parada en el Centro de Atención a Migrantes, FM4 Paso Libre. En el año 2017 presentó en este centro dos documentales relacionados con la migración, “Artemio” de Sandra Luz López Barroso y “"Al otro lado del muro" de Pau Ortíz.


“Artemio”, documental que contó con apoyo del Estímulo Gabriel García Márquez para la Creación Cinematográfica en México y Centroamérica, en la modalidad de Comercialización y distribución, sigue los pasos de un niño que nació y creció en Estados Unidos, lleno de dudas sigue a su madre, oriunda de la Costa Chica guerrerense, de regreso a México después de ser deportada.


Sandra Luz López Barroso sólo necesitó 48 minutos para abrir un panorama al cambio tan drástico que pude resultar cambiar de un país a otro. En el caso de Artemio, la transición está acompañada de su madre, pero cada vez son más los menores que viajan solos en el gran fenómeno migratorio que estamos viviendo. 


“Artemio”  habla de la relación entre madre e hijo, al tiempo que expone el choque de culturas entre ellos, pese a la tierna edad de “Arte”, como cariñosamente lo llama su madre, es sorprendente darse cuenta de su madurez y de su visión de las cosas.  El documental  en un principio trataría sobre el regreso de Artemio a los Estados Unidos, pero en último momento, el pequeño de diez años cambia de opinión y decide quedarse con su mamá.


López  Barroso deja a la historia viajar en libertad, el carisma de la familia se encarga de absorbernos mientras la directora sabe con exactitud desde qué ángulo retratarla.  Ambos protagonistas hablan un perfecto inglés y  español. Pese a su sencillez y su origen humilde, la madre de Artemio posee una filosofía de vida muy abierta y sensata, misma que sabe cómo transmitir a su hijo, preparándolo para afrontar un mundo multicultural.


Al terminar la proyección, Luis Enrique González Araiza, titular del área jurídica de FM4 Paso Libre, acompañado de Laura (trabajadora social) y Adrián (médico) de Médicos Sin Fronteras (MSF), hablaron a los asistentes sobre el tránsito de los menores de edad que viajan solos por territorio mexicano. La colaboración entre MSF y FM4 ha servido para cerrar la pinza en el acompañamiento de los migrantes, sobre todo de los niños, en quienes se busca dar prioridad a su salud mental y a la reinserción a la sociedad.


“En América latina, los niños y los adolescentes suman casi la mitad de la población total. La mitad de esa mitad vive en la miseria. Sobrevivientes: en América latina mueren cien niños, cada hora, por hambre o enfermedad curable, pero hay cada vez más niños pobres en las calles y en los campos de esta región que fabrica pobres y prohíbe la pobreza. Niños son, en su mayoría, los pobres; y pobres son, en su mayoría, los niños. Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende”
Eduardo Galeano


González comienza su intervención haciendo referencias a las leyes y sanciones de tipo migratorio, tanto en EEUU como en México, dejando claro que son básicamente las mismas. En “Artemio”, la antropóloga Sandra Luz López Barroso, ahora cineasta, aborda el tema de los “retornados”, que son aquellos quienes han sufrido una sanción migratoria que puede ser desde uno hasta cinco años para que ellos vuelvan al país que los está expulsando de su territorio, como es el caso de la madre de Artemio en el documental.


Los mayores expulsores de migrantes en tránsito por México son Honduras, El Salvador y Guatemala. FM4 Paso Libre está brindando atención humanitaria a menores de edad no acompañados provenientes de estos países; tal es el caso de Maiker, un chico de 16 años originario de Honduras, pretende llegar a EEUU porque en su país natal no hay trabajo, quiere el “sueño americano” para ayudar a que su familia crezca. Reconoce que el camino no es fácil, a pesar de que todos en Honduras dicen lo contrario, ya que aseguran que sólo bastan quince días para cruzar México.


“Lo más difícil en este camino, es migración y lo segundo son los “garroteros”, ellos nos apean (secuestran). A mí me apearon los “Zetas” en Orizaba, me quitaron todo, no les importa si sufrimos de frío o calor, si tenemos con qué cubrirnos o qué comer. Salí hace 22 días de Honduras, mi hermana me espera en EEUU ya con un trabajo,  pero el trayecto es más difícil para mí porque viajo solo, aunque yo siempre le digo a mi familia  que estoy bien para no preocuparles”
Maiker

Fotos: Patricia Bañuelos