miércoles, 7 de marzo de 2018

Recordando a Valeria en el Día de la Mujer


Valeria

Aunque el  féretro estaba abierto no quise acercarme. No pude. No necesitaba ver dentro del ataúd para identificarme como Valeria, la niña que yace en él. La nota roja  dio una imagen difícil de olvidar. Apenas un envoltijo sonriente de sueños, ojos pícaros, cabello largo ligeramente ondulado. En la fotografía traigo puesto el  uniforme escolar con las calcetas altas y la mochila a cuestas. Seguro alguna vez me viste por ahí.

Hace apenas once años  vine  al mundo con una sentencia indeleble escrita en braille sobre la piel, con la tragedia tatuada en el género. Como todas las que nacimos así, desconocía mi destino. Justo aquí me gustaría decir que de repente todo cambió… pero nací mujer y estoy muerta por ello.

La luz se apagó sin  dejarme cruzar la frontera de la niñez. Si fui buena o mala, nadie lo supo, no hubo oportunidad, aunque en realidad eso no importa. Sobrevivir en México depende de la casualidad y esa casualidad para las mujeres es mortal siete veces al día.

La lápida de la culpa no cayó sobre mí, la edad me otorga la absolución. No fue el escote, la altura de la falda o mi actitud la que pudo dar una razón injustificada para morir. Tampoco el asesino resultó condenado por esto, todos culparon a mi padre, fue él quien pagó con  dolor inmenso su afán de protección. Como siempre, estuvo puntual a la salida de la escuela para custodiar mi camino  a casa, tal como lo ordena la inseguridad en nuestras calles, mas ese día la lluvia no dejaba de caer. Abordé el colectivo porque papá no quería provocar un resfriado por llevarme montada en su bicicleta. Por desgracia, esa gripe nunca me dio.

Patricia Bañuelos
 
Ilustración de Eréndira Derbez
Valeria Teresa Gutiérrez Ortiz, de once años, fue encontrada sin vida en una camioneta de transporte público, en el municipio de Nezahualcóyotl, Ciudad de México. La menor fue raptada un día antes, al parecer por el conductor del vehículo, quien posteriormente fue identificado como José Octavio “N”, de 43 años, quien presentaba antecedentes penales por delitos sexuales. Iba a ser procesado por feminicidio, pero el presunto violador y asesino de la niña fue hallado muerto en prisión. Aún se desconoce si se trata de un suicidio.
https://verne.elpais.com/verne/2017/06/15/mexico/1497544556_217927.html


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