Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta Películas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Películas. Mostrar todas las entradas

29 nov 2019

Jojo Rabbit



La ternura negra de Taika Waititi


Creo que Taika Waititi ha demostrado, hasta ahora, que no tiene otra vía de comunicación que no surja del humor, pero del humor negro de veras. Casi me atrevería a decir que recurre a lo absurdo para evitar lidiar con cosas muy serias. Yo no soy el Sr. Steven Spielberg, por lo que no abandoné la sala indignada antes de que esta sátira cinematográfica sobre la Alemania nazi entrara en su apogeo, sino que me quedé a llorar de la risa… y a sentirme un poquito culpable por haber disfrutado la película.


Jojo Betzler (Roman Griffin Davis) es un niño alemán, orgulloso militante de las “Juventudes Hitlerianas”. Una especie de  Boy Scouts que juegan a ser parte de la élite de los soldados Wehrmacht, pero su vida se complica cuando se da cuenta de que su Rosie (Scarlett Johansson), su madre, tiene escondida a una jovencita judía (Thomasin McKenzie) en su casa. Jojo se refugia en los consejos de su amigo imaginario (Taika Waititi) para lidiar con la situación.


Voy a empezar por lo primero que me llamó la atención, el elenco. Roman Griffin Davis, el debutante, está maravilloso en su papel. Todo en él escurre ternura, a pesar de las atrocidades en las que está inmiscuido. Nos desarma con sus ojitos de Yoda Baby y sus rulos rubios, su pequeña boquita... Un ángel para acabar pronto, pero eso sí, muy bien plantado en su papel y con una química extraordinaria con sus coestelares. Este jovencito se pone al tú por tú con Sam Rockwell, Scarlett Johansson y con el mismo Waititi, como si en verdad fuera la persona en la que más confía. Thomasin McKenzie como Elsa, quien ya trae consigo la experiencia de un buen papel en Leave No Trace (2018) se calza los zapatos de una nueva versión de Anne Frank. Por su parte, Archie Yates, el otro descubrimiento de Waititi, tiene un papel más modesto, pero convincente. Sam Rockweell, no se cansa de demostrar que está en su mejor momento, Alfie Allen (Game of Thrones) apenas abre la boca y Rebel Wilson, como siempre, odiosa. Lo siento no me gusta el tipo de humor que maneja, aunque en este caso, ese papel no era para nadie más.


Waititi hace una adaptación, bajo su sello característico, de la novela “Caging Skies”, de Christine Leunens. Esta es una de esas cintas que divide a la audiencia, le puede parecer chocante (porque lo es) o le puede parecer adorable (porque también lo es). El asunto aquí es que si usted la ama o la odia está bien, esa es la reacción que el director neozelandés estaba esperando. Como lo dije al inicio de la nota, este hombre se expresa a través del humor negro, su crítica social se basa en la ridiculización de su personaje “blanco”, sea un héroe o un villano, todavía no puedo superar lo que le hizo a mi querido “Dios del Trueno” en Thor: Ragnarok. Muy lejos de la gracia y majestuosidad de Chaplin interpretando a Adenoid Hynkel en The Great Dictator de 1940, Taika Waititi dispara el humor con una bazuca en su versión de Hitler.


Otra cosa de la que sabe echar guante el director, es de la música. La música puede hacer que olvidemos sus errores, porque sabe en qué momento soltarla, en qué tono y cuál género; también el soundtrack tiene su grado de sarcasmo, no sea que se le vaya olvidar de quién estamos hablando, así que para no correr riesgos Waititi se fue a la segura con el dos veces ganador del Oscar: Michael Giacchino. En cuanto a la fotografía, también optó por alguien con experiencia, decisión muy acertada en ambos casos. Mihai Malaimare Jr. (The Master) fue el cinefotógrafo encargado de darle el mejor ojo a su colorido y casi folclórico Diseño de Producción.


Jojo Rabbit no va a pasar inadvertida, tal vez es demasiado irreverente para colarse en las premiaciones, digamos “mayores”, aunque la audiencia ya impuso su opinión en el Festival de Toronto (TIFF),  pero la competencia es dura y la corrección política no es precisamente lo suyo. Hitler y sus atrocidades son un tema del que tal vez nunca dejará de hablarse, o quizá no debemos dejar que esa gran herida cicatrice y quede en el olvido, porque nada más se empieza a enfriar el tema y otros tiranos intentan ocupar su lugar. Taika Waititi está agarrando vuelo y es momento de tomárselo muy en serio, aunque nos haga llorar de la risa y darnos de latigazos por ello. 







26 nov 2019

Parasite



Lucha de clases a dos de tres caídas



Cuando a uno le da por ponerse cómodo en el exilio el paso del tiempo se torna confuso, meses han pasado desde que la crisis de los cuarenta (con retraso de casi diez años) me llevó a aventurarme en otro país. Y aunque parece que las cosas comienzan a tomar su lugar, mi pluma y mis ganas de escribir, no se han decidido del todo; por lo que me tomó por sorpresa esta urgente necesidad de contarles sobre Parasite (Parásitos), la nueva película de Bong Joon Ho.



        El único antecedente que tengo del director y guionista surcoreano, es su película anterior: Okja del 2017. La cual no fue precisamente de mi agrado, demasiado ingenua quizá o simplemente fue devorada por su propio mensaje. Sé que muchos no comparten mi opinión al respecto, pero reconozco que de ahora en adelante, analizaré más a fondo al señor Ho.


        La familia de Gi Taek (Song Kang Ho) está sin trabajo, él, su esposa y sus hijos viven en la miseria en una especie de habitación a pocos centímetros de considerarse un sótano. En esa precariedad se dedican, sin mucho éxito, a armar cajas para pizza, hasta que la oportunidad le sonríe a su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo Shik), cuando empieza a dar clases particulares en casa de la familia Park, en donde pronto conseguirá acomodar a su hermana Ki-jung (Park So-dam), su madre Chung-sook (Chang Hyae-jin) y finalmente a su padre. La familia Park por su parte, o debería decir, por el contrario, viven en la parte más alta de la mejor colonia de la ciudad, en una casa que es una obra de arte y un bunker al mismo tiempo. Ahí el señor Park (Lee Sun-kyun), su esposa Yeon-kyo (Cho Yeo-jeong), su hija Da-hye (Jung Ziso) y el pequeño Da-song (Jung Hyeon-jun), recibirán con los brazos abiertos a sus nuevos empleados domésticos.



        Si vamos a la descripción del género de esta cinta nos vamos a topar con: Comedia, Drama, Thriller, Comedia negra o Drama social, así que mejor vamos a dejarla como “sui generis” y nos evitamos las confusiones, porque de todo vamos a encontrar aquí, y es justo eso lo que la hace brillante. Bong Joon Ho entrega una trama caótica, que fue armando paso a paso, tal vez en un principio camina muy despacio, pero créame que es algo que agradecerá después, porque hay momentos en que parece cosa del diablo, mas no pierda de vista que aquí todos los demonios son humanos y puede que más de uno le parezca conocido.


        En su parte de Drama Social, expone los extremos de las clases sociales, sus similitudes y el desprecio que se tienen unas a otras. La parte de Comedia, nos hará sentir pena de nosotros mismos cada que se nos ocurra soltar una carcajada, el Drama es lastimero y el Suspenso estremecedor. No darnos cuenta en qué momento cambia de una cosa a otra es genialidad de su creador.



        Las actuaciones de todo el elenco son buenísimas, quisiera poner por encima de todos a Cho Yeo-jeong, pero sería injusto, cada uno es su papel encuentra el punto exacto. La banda sonora consta de música original para la película compuesta por Jung Jaeil, con quien previamente trabajó en Okja, y la fotografía fue responsabilidad de Kyung-Pyo Hong, con quien también ya había trabajado antes. Estos tres puntos quedaron al mismo nivel que la dirección y el guion.


        La ganadora de la Palma de Oro 2019, tal vez no necesite más recomendación que dicho premio para llenar todas las salas en donde se proyecta, es una cinta que aunque está hecha con un idioma en donde no entendemos ni jota, el tema es un asunto global, con facilidad me puedo imaginar una versión mexicana. Así que no les haga el feo a estos muchachos y muchachas de ojitos jalados, si le da tiempo de arrancar, pasa por alto algunos detalles absurdos y se permite llegar hasta el final, le aseguro que no saldrá decepcionado.


        Vaya tomando en el camino algunas de las frases brillantes que dan forma al guion, porque son las esquirlas de un plan maestro. Parasite es una guerra a muerte entre los de “Primera fila” y “Gayola”, Bong Joon Ho se ensaña con mostrarnos ese contraste visual. Los millonarios se arman con sus prejuicios y los pobres con sus aspiraciones, en una arena en donde la moral no tiene cabida y la violencia es minuciosamente coreografiada.





29 mar 2019

Dumbo


Burton sucumbe ante lo correcto


No puedo hablar del impacto de Dumbo allá por 1941, pero puedo hablar de lo que esos sesenta y cuatro minutos provocaron en mí a mediados de los años setenta, puedo hablar también de la reacción de mis hijos en los inicios de los dos mil; o de la mi sobrino pequeño hace unos años a esta misma cinta protagonizada por un elefante bebé de orejas gigantescas, su impacto fue tal que hasta ahora se rehúsa a ver de nuevo la película en donde la Sra. Jumbo es encadenada. Lo curioso de todo esto, en las tres generaciones, es que ninguno de nosotros pensó en un animal de circo maltratado, sino que todos humanizamos a aquella elefanta que echó abajo un circo por defender a su cría. Nosotros lloramos por la mamá de Dumbo y su posterior separación.


        En el 2019 Tim Burton, con la venia de Disney, presenta una nueva versión de aquella película en donde los humanos figuraban sólo para maltratar a madre e hijo, o para embriagar a este último. Ahora tenemos a Holt Farrier (Colin Farrel) un soldado que regresa de la guerra para integrarse de nuevo en el circo en donde se encuentran su hija Milly (Nico Parker) y su hijo Joe (Finley Hobbins), ya que al morir su madre quedaron al cuidado de otros trabajadores circenses bajo la dirección de Max Medici (Danny DeVito) dueño del circo. Cuando Max Medici ve las enormes orejas del pequeño paquidermo se desentiende de él y lo deja al cuidado de los niños, pero cuando se descubre que puede volar, se aparece V.A. Vandevere (Michael Keaton) un frío empresario acompañado de Colette Marchat (Eva Green) una trapecista francesa. El Sr Vandevere quiere asociarse con Medici para así tener derechos sobre el pequeño Dumbo.


        La lista del elenco humano que acompaña a la familia de paquidermos se hace larga y la de los animales prácticamente desaparece, lo que no explica en qué momento la película se deshumanizó. No puedo culpar a los animales creados por computadora, porque hasta eso que les quedaron muy bien, Dumbo sigue siendo encantador; salvo Keaton, DeVito y la breve participación de Alan Arkin, el resto de los protagonistas están acartonados, sobre todo los niños, que se supone que son los que debían inyectar las emociones a la cinta.


        Ehren Kruger fue el guionista que adaptó, o que mejor dicho, despedazó la versión original de Joe Grant y Dick Huemer, tomada del libro Dumbo, the Flying Elephant de Helen Aberson, del que quiero asumir, tomaron al menos parte de esta nueva historia; por desgracia aquí se refleja de manera muy clara que “menos es más”. La música estuvo a cargo de Danny Elfman, quien quedó muy lejos del trabajo que hicieron Frank Churchill y Oliver Wallace en 1941. Baby Mine, tenía todo para estremecer al público con sus acordes, pero ni la escena, ni los nuevos arreglos lograron hacernos derramar una lagrimita siquiera.


A Dumbo le puedo aplaudir la fotografía de Ben Davis y el montaje de Chris Lebenzon. A la mano de Burton le agradezco la escena de los elefantes rosas, otra parte emblemática de la película, que aunque no me gustó la modificación del origen, me pareció bellísima, lo mismo que los detalles retro del mundo circense, pero es aquí justo cuando me pregunto ¿por qué si hicieron una película de época, no respetaron el momento histórico?


Es cierto que no todo en los tiempos pasados fue mejor que ahora, es cierto también que como sociedad hemos cambiado y dimos marcha atrás a cosas que nunca debieron ser, como al maltrato de los animales en el circo o incluso al hecho de alcoholizar a un menor, por más accidental que parezca, pero la historia está para aprender de ella, no para editarla y maquillarle los errores. La cinta no refleja la realidad de ese momento, ¿por qué?, ¿por no herir susceptibilidades actuales? ¿Dónde está el drama entonces? ¿Dónde quedó todo ese cúmulo de detalles que nos hicieron reír por la inocencia y llorar por las injusticias? ¿Dónde quedó el Dumbo que era empático con nosotros, que era UNO de nosotros? ¿En dónde quedó todo lo que hemos aprendido de errores pasados, si ahora parece que nunca existieron?


Yo no voy a hablar, como muchos lo están haciendo, de que Burton “perdió el toque”, para mí el director se aferró hasta donde pudo a la parte oscura que lo caracteriza y eso me gustó muchísimo, yo quería más de eso porque él se mueve cómodo en la oscuridad y la historia pintaba a ser perfecta en sus manos, el problema fue que lo forzaron a ser verde y no negro.


Tal vez mi sobrino, si es que se atreve a verla, logre sanar el corazón que se hizo pedazos con la versión original y ahora pueda sentirse más tranquilo por el destino de Dumbo y su mamá. Para los niños que jamás la han visto puede ser una linda película que no les recordará a nada ni a nadie, pero igual querrán comprar los nuevos juguetes coleccionables. Yo me quedé con pañuelos desechables intactos.

   

21 mar 2019

Mary Queen of Scots


Desapasionada versión

 del amor-odio


¿Tendencia o casualidad? ¿De qué depende que un personaje histórico se ponga de moda en el cine? Tal vez los movimientos sociales tienen algo que ver aquí, o quizá la historia tiene una cuota que pagar a figuras que en su momento fueron menospreciadas por su género, color, orientación sexual y muchos etcéteras más. El rol de reina protagónica (solita, sin un rey que la acompañe) se ha visto mucho últimamente, ya pasamos por muchas versiones de Elizabeth (Isabel I de Inglaterra) y ahora la Casa Estuardo es el linaje de moda, primero con Ana I en The Favourite  y ahora con María I en Mary Queen of Scots (Las dos reinas).


         Basada en la biografía Queen of Scots: The True Life of Mary Stuart, de John Guy, la directora Josie Rourke habla sobre el regreso a Escocia de Marie I (Saoirse Ronan) para reclamar el trono que por derecho le pertenece, sin embargo, su prima Isabel I (Margot Robbie) es quien tiene bajo el mandato de la corona de Inglaterra a dicho territorio.


Beau Willimon (House of Cards) lleva el guion en un camino diferente al que alguna vez tomó la versión dirigida por John Ford, Mary of Scotland, en 1936; suavizando el odio y los celos de este par de regias parentelas. Para la versión 2018 tenemos sí, dos monarcas en guerra, pero más que mostrarlas celosas una de la otra, resulta que son víctimas de la maquinación de los hombres a su alrededor… ¿le suena esto suficientemente feminista? No es que se odien, por el contrario, se aman y se admiran, pero una cabeza debe de rodar.


¿Qué fue lo que pasó en realidad? Creo que es muy difícil saberlo, no he leído la biografía de John Guy y no sé qué tanto se apegó el guion a ella, así que sólo me queda hablar de la cinta por lo que muestra la pantalla. Por lo tanto les diré que para ser una película de época la ambientación, el vestuario y maquillaje están impecables. Tanto Robbie como Ronan tienen actuaciones “suficientes”, lo cual es una desgracia sobre todo para Margot Robbie, quien se ha esforzado tanto en destacar más allá de su belleza, reconocimiento que estuvo a punto de alcanzar por I,Tonya, y que sin duda a este paso conseguirá muy pronto.


Mary Queen of Scots no logra transmitir las emociones que se fraguan entre estas dos mujeres, personajes maravillosos, eso que ni qué. El ritmo no se mantiene y al final, sin sorpresa además, nos quedamos con una historia bellamente presentada, pero muy plana.





15 mar 2019

The Professor and the Madman


Hace falta más que una

 buena historia


El profesor James Murray (Mel Gibson) se ve involucrado en la ardua tarea de compilar palabras para la primera edición del Oxford English Dictionary a mediados del siglo XIX. Mientras tanto el Dr. William Minor (Sean Penn), declarado demente tras el asesinato de un hombre inocente, se convierte en el mejor de sus colaboradores al enviar más de diez mil palabras para el diccionario.


        Tal parece que desde que Mel Gibson dirigió, escribió y produjo The Passion of the Christ, el mote de “loco” aparece de forma repetitiva. Más tarde llegó Apocalypto y la locura se hizo oficial, para cuando se estrena Hacksaw Ridge, estábamos seguros de haberlo perdido para siempre. Deschabetado de atar, pero con la genialidad propia de los locos más evidente que nunca. The Professor and the Madman se convirtió en su siguiente gran proyecto, sin embargo, en el largo y tortuoso camino de esta producción, el Sr. Gibson decidió ceder la dirección a alguien que creyó más cuerdo que él. Farhad Safinia pasó de guionista a director de la noche a la mañana y ahora no sabemos cuál locura fue mayor.


        Retrasar el estreno de una película, se puede dar por diversas razones, pese a que ese retraso no la hará mejorar ahí guardada en donde está. Tal vez la puede mantener a distancia de otras cintas que la hagan ver peor, pero tal parece que lo único que consiguieron con el retraso fue “salir tablas”.


        La historia es fascinante, en verdad le digo que vaya a verla nada más por conocer la gran proeza de estos dos hombres. El diseño de producción y la ambientación no tienen pero alguno, las actuaciones son bastante decentes; todos sabemos que Sean Penn no necesita esforzarse mucho para dar la impresión de haber perdido la cabeza, pero hace un buen papel.


        Tal vez el mayor pecado de esta cinta fue la duración, el equipo de guionistas, en donde también se cuenta al director, junto con John Boorman y Todd Komarnicki, no logra mantener el ritmo en la historia, por lo que se puede sentir un poco larga. La adaptación del guion es pobre, quizá se deba a que había tanto que decir al respecto de los personajes que circulaban alrededor de los protagonistas o simplemente porque la problemática legal en la que se vieron envueltos acabó con su inspiración.



        The Professor and the Madman es apenas un asomo de lo que pudo haber sido, sin embargo, después de que terminó la racha de estrenos de las mejores películas del año pasado, ahora aparece en la cartelera como algo de lo poco bueno que se puede ver. Como acontecimiento histórico, vale la pena, además no voy a negar cierto placer de volver a ver a Gibson en un papel, digamos serio, aunque no lo salva que esa locura implícita en todas sus producciones, sea cada vez más evidente.






10 mar 2019

Captain Marvel


Llámame frívola


Captain Marvel, también conocida, muchos años atrás, como Ms. Marvel; "la heroína más grande del Universo Marvel", o quizá “La Vengadora más poderosa". Carol Danvers, oficial de la Fuerza Aérea de los EEUU, o Vers, miembro de la Fuerza Estelar de los Krees, hace su aparición en el cine, en un momento muy diferente al que se presentó en los cómics por primera vez, allá por 1968. Aterriza justo en la era del empoderamiento femenino, en el apogeo del movimiento Me Too y en pleno Día de la Mujer.


        En el año 2017 DC Comics se les adelantó presentando a  su superheroína Wonder Woman (Gal Galdot), quien vino a levantar del suelo a Batman y Superman, portando una minifalda, una impecable cabellera y toda la belleza y fortaleza característica de las Amazonas. El resultado fue avasallador. ¿Qué fue lo que se le ocurrió a Marvel para superar esta proeza?


        Bueno, Marvel se preparó para éste momento desde el 2012  cuando en los comics se dio el inicio de una nueva etapa para Carol Danvers gracias a la guionista Kelly Sue DeConnick y al nuevo diseño de su traje. Como todos los superhéroes a lo largo del tiempo, Captain Marvel ha pasado por muchas transformaciones, es imposible en una película, apegarse a una historia tan cambiante como la de éste personaje tan curvilíneo que además posee una poderosísima cabellera rubia; pero parece que conforme fueron reivindicando su poder, le fueron restando atributos FE-ME-NI-NOS.


        Captain Marvel fue muy pensada, tanto que Wonder Woman le comió el mandado, porque con los superhéroes como en la vida real, “el que pega primero, pega dos veces”. Si bien procuraron involucrar a la mayor cantidad de mujeres en el proyecto, tal como DC lo hizo, para esta cinta quisieron ser, digamos, un poco más intelectuales, más pensantes. Es por eso que trajeron a Anna Boden y Ryan Fleck directores y guionistas de cine independiente, a arriesgarse con una producción gigantesca que se les salió de las manos. La elección de la protagonista; una ferviente feminista y una de las principales abanderadas precisamente del movimiento Me Too: Brie Larson. Una actriz joven considerada “seria”, ganadora de un Oscar por Room, en donde maquillaje y peinado no figuraban; no una cara bonita, ni siquiera una carismática, pero su personaje está más forzado que el de Jessica Alba como Sue Storm (La Mujer Invisible). La verdad es que nunca me gustó Larson para éste papel.


        Antes de decir nada más, he de confesar que la película me divirtió bastante, se me hizo entretenida y para mí, que no soy una experta en cómics, me resultó muy ilustrativa. Pese a todo lo que se ha dicho de las secuencias de acción, yo no le puse pero a ninguna y me parece que Larson lo hizo bien en los combates cuerpo a cuerpo. Sólo hay algunos detalles que no me gustaron, el menor de ellos es la arrastrada por el suelo que le dieron al respetable Nick Fury (Samuel L. Jackson), no habrá manera de rescatar su reputación en las cuarenta películas que le falten a este universo.


        La segunda, y muy importante, lo predecible de la trama, hasta los ajenos a la historia original (me incluyo claro está) nos dimos cuenta hacia dónde iba todo el asunto y el señor Yon-Rogg (Jude Law) quedó como una simple “carta abierta”. Y la tercera y más importante de todas, el que hicieron todo lo posible por mostrar a una heroína fea y desaliñada, poderosa eso sí, más poderosa que ningún otro superhéroe que yo conozca y que además nos llena de esperanza para la llegada de Avengers:Endgame, pero, ¿por qué le quitaron todo aquello que sí le permitieron a Black Widow (Scarlett Johansson) o a Scarlet Witch (Elizabeth Olsen)? ¡A Mystique! (Rebecca Romijn/Jennifer Lawrence) la experta pateadora de traseros masculinos.


Ustedes me disculparán, pero es algo que no entiendo. ¿Por qué para ser, ya no digo feminista, sino mujer empoderada, hace falta despojarse de la feminidad? Hablando como mujer, como toda la mujer feminista que me considero, no me gusta que de forma obligada la feminidad nos convierta en frívolas. No es así, al menos no necesariamente.

Los superhéroes o superheroínas son personajes de ensueño, son seres mitológicos, mutantes, extraterrestres, fantásticos o como guste usted llamarlos, que tienen cualquier poder que se les ocurra y que además, al menos en la mayoría de ellos, se puede considerar la belleza como parte de ese poder que tanto nos atrae. Son todas esas cosas las que los hacen tan ajenos a nosotros y quizá, la razón por la que los admiramos tanto. Esos seres extraordinarios traen también muchas virtudes consigo, que nos inspiran a sacar lo mejor de nosotros mismos, no se necesita sacrificar todo eso por un contenido ideológico. Perdón, pero para eso tenemos la vida real, para pelear todas las guerras que deben ser peleadas por las mujeres por alcanzar algo que por derecho nos pertenece. El cine de superhéroes no debería estar a obligado a ser parte de un movimiento social.


Sé que mi queja con Captain Marvel tiene un enfoque frívolo, porque no estoy hablando de la carencia de sus villanos, de lo ridículo por el que hicieron pasar a personajes tan importantes, o incluso de su falta de creatividad. Repito, a mí la película me divirtió bastante, pero parte de las risas que me provocó la cinta tienen que ver con la enmarañada cabellera de un rubio forzado y la cara llena de mugre de la mujer más poderosa de éste y otros muchos universos. Captain Marvel es uno de los mejores soldados que he visto, sin embargo, no creo que fuera necesario convertirla en hombre para considerarla una súper mujer.




7 mar 2019

El Ángel


Maldad que seduce


Con 20 años recién cumplidos, la policía argentina detuvo a Carlos Eduardo Robledo Puch, conocido como “El ángel de la muerte”, a quien se le imputaban al menos 17 robos, 11 asesinatos y varios cargos de agresión sexual y violación. Su juventud y belleza, su mirada de ángel, lo convirtieron en el preso más popular de Argentina, en donde después de 46 años, sigue cautivo.


        El Ángel, dirigida y co-escrita por Luis Ortega se basa en la historia de Robledo Puch, para mostrar a Carlitos (Lorenzo Ferro), un jovencito con la vocación de ser ladrón. En la escuela conoce a Ramón (Chino Darín), por quien se siente atraído. Ramón pertenece a una familia de delincuentes y cuando lo lleva a conocer a sus padres José (Daniel Fanego) y Ana María (Mercedes Morán) quedan fascinados con el potencial del muchacho, mientras sus propios padres, Aurora (Cecilia Roth) y Héctor Robledo Puch (Luis Gnecco) temen por las actividades de su hijo.


        Ángeles y serafines palidecen ante el rostro de Lorenzo Ferro en lo es su primera película. Su extraordinario parecido con Robledo Puch lo convirtió en el mejor candidato a interpretarlo, pese a su inexperiencia. El director se arriesgó con él y por fortuna salió más que bien librado. Este chico de 20 años supo plantarse frente a la cámara de desplegar su encanto, lo hizo de tal manera que los “flacos” de la cinta se pueden pasar por alto, al menos hablando como espectadora.


        Su imagen me recordó a Niels Schneider, el actor francés que participó en la cinta Les amours imaginaires (Los amores imaginarios) del joven director Xavier Dolan; de hecho no podía dejar de pensar en lo que podría hacer Dolan con un actor como Ferro. El Ángel funciona por dos cosas, sin duda el carisma y la belleza del protagonista, por la comodidad con que se desenvuelve en el personaje y en segundo lugar por el tino del director y guionista al hacer girar la historia precisamente en ese punto, sin enredarse en elementos de fondo; que podrían significar  éxito o fracaso rotundo para la película. Tendrá como bonus el buen desempeño del resto del elenco, que sirvieron para sustentar la actuación del novato.


        Robledo Puch es digno de ser libro, película, estudio psicológico y muchas cosas más, en tan sólo once meses puso de cabeza a Argentina matando a sangre fría, principalmente por la espalda o disparando a las víctimas cuando estaban dormidas. Aunque la cara de infante hace esto más estremecedor, lo cierto es que no estaba tan chico cuando todo esto pasó, pero por lo visto tenía ese mismo switch que se activa en los niños sicarios o guerrilleros y que los deja con una sensación de curiosidad más que de culpa o remordimiento por tomar de manera tan “sencilla” la vida de alguien. Delincuentes sin ambición, para los que ir en contra de la ley es sólo un juego. 


        El Ángel es una buena opción en cartelera para el fin de semana, vaya y sorpréndase por los sentimientos que despertará en usted este querubín de labios carnosos que baila al ritmo de una banda sonora fantástica y con los caireles al aire, mientras disfruta el descubrir que nació para ser un verdadero demonio.