miércoles, 1 de agosto de 2018

Tlacolulokos


Violencia en los paraísos turísticos
  

La violencia se apodera de los titulares en México. Los espacios para el arte son mínimos en un país donde las parcelas se convierten en fosas clandestinas, los desaparecidos se cuentan por decenas de miles y en donde la falta de oportunidades, la corrupción y el crimen organizado nos orillan a la migración en masa. Sin embargo, es el arte mismo quien da una voz de protesta, los artistas suplen los lienzos por paredes, porque los muros también gritan.


El arte urbano se ha convertido en un símbolo de protesta en nuestro país. Darío Canul y Cosijoesa Cernas son parte del colectivo Tlacolulokos. Los jóvenes originarios de Tlacolula de Matamoros, en la región Valles de Oaxaca, basan su propuesta artística sobre el tema de la violencia en los lugares turísticos. Sus murales abordan el tema de la  globalización, la explotación de las tradiciones y la búsqueda de  identidad; pero también hacen una fuerte crítica a la comercialización cultural.


El turismo en Oaxaca va en aumento, su magia y colorido envuelven al turista local y extranjero, a pesar de ser el segundo Estado más pobre de la República Mexicana y uno de los que tiene el mayor rezago educativo. Oaxaca es diverso y combativo, el trabajo de Darío y Cosijoesa es una muestra de ello. Estos artistas, de formación autodidacta,  exponen a una comunidad indígena actual con una postura fuerte, confiada, hasta desafiante, desde su condición marginal y en un marco de desintegración social con toques de santería. Las imágenes son una crítica al cinismo y la doble moral, por lo que pueden resultar incómodas para muchas personas.


La mujer indígena y las voces zapotecas tienen un papel protagónico en su obra, así como la muerte y la cultura chicana, producto de la migración que va de sur al norte de América. La Biblioteca Central de Los Ángeles, alberga de manera permanente en sus paredes la colección de murales: Gal rabenee ladxuu, ra galumbanuu xhten guccran nii ne guitenala’dxinu ca binni ma cusia’ndanu (“Para el orgullo de tu pueblo, por el camino de los viejos y el recuerdo de los olvidados”). También han expuesto en Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la Ciudad de México, así como en otras ciudades del país, pero sobre todo en las calles de Tlacolula, su tierra natal; así como otros municipios de Oaxaca en donde los muros exponen su obra. Sus técnicas van desde el  arte urbano o graffiti, la pintura de caballete, gráfica, hasta  instalaciones audiovisuales.


El arte de los Tlacolulokos no busca complacer a nadie, no clama por aceptación siquiera, tampoco busca adular a las bandas o incitar a la rebelión. Su plástica es una manera de manifestarse, una crítica social que toma los colores y las voces de un Estado que invita a  una fiesta mágica, pero que por dentro sangra y se desgarra.




http://tlacolulokos.blogspot.com/

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