lunes, 9 de noviembre de 2015

La OMS anuncia:

¡Nacer es cancerígeno!

Antes que publicar cualquier advertencia sobre los riesgos a la salud la Organización Mundial de la Salud (OMS) debería de mencionar que:

“Nacer irremediablemente conduce a la muerte”

Pues sí, con la novedad de que somos parte de un ciclo de la vida, la vida eterna es cuestión de divinidad que a mí en lo personal no me atrae. Y no es que tenga prisa en morir, eso tampoco; de hecho, lo estoy pasando muy bien (dentro de lo que cabe).

La muerte es muy democrática, a todos nos llega. No distingue razas, ni condición social, no es sexista, no le importa la religión a la que perteneces y tampoco le importa si estás sano o enfermo. Si eres deportista o un sedentario por excelencia, si comes o no comes tal o cual cosa. El cáncer es casi tan democrático como la muerte, tampoco le importa todo lo anterior, es cierto que se ensaña con algunos que abusan de ciertas sustancias, pero también la agarra con quien ni la debe ni la teme.

He trabajado con pacientes con cáncer por casi veinte años, no soy médico, no soy un científico investigador, pero la verdad es que no hace falta mucho para darse cuenta que nada hay menos previsible que el cáncer. Le da a cualquiera, a quien tiene todos los factores de riesgo y a quien no tiene ni un factor de riesgo. No niego que las investigaciones nos han dado un norte en lo que podemos hacer para prevenir esta horrible enfermedad. PREVENIR es la palabra, y ¿cómo podemos prevenir lo imprevisible?  

Según las últimas noticias de la OMS:

“Comer carne procesada (como las salchichas, jamón o tocino) puede causar cáncer de colon. Concretamente, advierten, cada 50 gramos diarios aumentan un 18% el riesgo de desarrollar este tumor”

“La relación de los cárnicos procesados con ciertos tumores no es nueva. De hecho, uno de los estudios sobre dieta y cáncer más prestigiosos, el llamado EPIC (en el que participan 23 centros de 10 países europeos) ya alertaba en 2013 del riesgo derivado de algunos ingredientes que contienen estos productos; como la sal o las nitrosaminas (que se añaden para impedir la contaminación bacteriana de la carne)”

http://www.who.int/features/qa/cancer-red-meat/es/
Lo que también la OMS debería de mencionar es que las carnes tienen un aporte nutricional importante, que además es innegable. Las carnes rojas aportan proteínas, grasa, vitaminas y minerales, además de contribuir a varias funciones del organismo.

Si usted es de los vegetarianos y/o veganos que disfrutaron de las últimas declaraciones de la OMS y todavía se dieron el lujo de decir: ¡Se los dije! Déjeme decirle que ustedes no son ni más sanos, ni más longevos. Porque si a estudios vamos, también hay estudios que demuestran que las dietas vegetarianas tienen mayor incidencia de anemia, deficiencias minerales, alergias, asma; ser vegertarianos no los libra de la diabetes ni de la obesidad, de las migrañas y los trastornos psicosomáticos. Súmele las patologías cardiovasculares y algunas variedades de cáncer propias de los vegetarianos.

¡Ah verdad! ¿Ya vio que no hay manera de salir bien librado de vivir? Si a usted como a mí, su abuelita algún día le recitó eso de que “Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre” entonces usted también tiene las bases de la felicidad. Porque así es todo en la vida, TODOS LOS EXCESOS SON MALOS. 

No es novedad que los embutidos tienen un alto factor cancerígeno, y lo han tenido desde que fueron creados, porque ese factor está en los conservadores. Como lo está también en otros alimentos procesados que requieren de dichos conservadores. Es cierto que hay toxinas y que hay grasas saturadas que no sólo ayudan en la incidencia de cáncer, sino también en la de algunas enfermedades cardíacas. 

Cancerígeno el cigarro, más por sus químicos añadidos que por el tabaco mismo. Cancerígeno es también el azúcar aunque lo han mantenido de manera discreta, pero hay cientos de artículos científicos que demuestran la relación niveles de insulina con el cáncer. Cancerígeno el alcohol, el mercurio que está intoxicando las especies marinas, los agroquímicos con los que se tratan nuestras verduras, frutas y hortalizas. Cancerígeno el asbesto y la contaminación. ¡Cancerígeno todo! Sí, léalo bien, usted que se pasea con su botellita de agua por todos lados, ¿tiene idea de lo dañino que son los plásticos al calentarse por el simple rayo del sol?

¿Qué carambas voy a comer si todo da cáncer? ¡Nacer es cancerígeno! Porque la carga genética nos condena, la vida da cáncer porque el cáncer es una enfermedad degenerativa y la vida degenera, nos desgasta, nos produce irritaciones, ¡ah sí!, porque el estrés ¿qué cree? ¡También produce cáncer! 

¿Sabía usted que EEUU y España, por ejemplo, tienen la misma expectativa de vida? Los americanos y los españoles viven en promedio 75 años, a los americanos los mata el estrés y a los españoles el colesterol (entre otras muchas cosas). Y si las opciones son esas, ¡yo estoy con los españoles!

Todo aquello que le produzca una irritación al organismo es un factor de riesgo para el cáncer. Esa eterna gastritis por la que por tantos años ha tomado antiácidos en realidad puede ser una alergia al gluten, porque resulta que TODOS somos alérgicos al gluten y a la lactosa, al menos eso ha venido a demostrar la medicina metabólica, claro que los médicos nos siguen atiborrando de medicamentos que pueden contrarrestar los síntomas, pero no resuelven el problema.

En resumen: ¡Nos vamos a morir!
La verdadera cuestión es ¿cómo quiere usted pasar el resto de su vida? Por favor no decida pasar la vida con miedo. Vivir satanizando los alimentos y los estilos de vida no nos va a salvar de la inminente muerte. Y conste que no estoy negando que cambiar a factores de vida sana no sea de ayuda. Repito: todo con medida y nada con exceso. Tal vez usted ya dejó de comer carne pero de cualquier manera le dio cáncer de pulmón, no porque fume, sino porque vive en un planeta contaminado. Tal vez no consume azúcar, pero ya le dio cáncer de mama porque 1 de cada 8 mujeres lo va a padecer forzosamente.

Bien por los alimentos orgánicos, mal por el precio. Bien por comer suficiente fibra, mal por los alimentos transgénicos. Bien por las carnes de cualquier color, mal por la alimentación a la que son sometidos los animales de granja; entre las hormonas y la alimentación basada en cereales (también el ganado es alérgico al gluten), la carne que consumimos está “inflamada”. No hay pastos suficientes en el mundo para alimentar a tanto animal criado para consumo humano. No es rentable, y no ser rentable da cáncer.
Disfrute lo más que pueda de la vida. ¿Quiere ser vegetariano? ¡Sea vegetariano! ¿Sueña con un filete rojo, gordo y jugoso? ¡Pues cómaselo!  Capaz que mañana lo atropella un camión.

Recuerde que no sólo se trata de comer o no comer carne, sino la manera en que la comemos, lo que nos lleva a la paradoja de la dieta mediterránea que con toda su carne y grasas tiene cinco veces menos incidencia de cáncer. Comer en la justa medida todos los alimentos de la tabla alimenticia es lo que la sabia Madre Naturaleza nos tiene indicado como sano. No fuimos creados para quitar de la dieta ningún grupo de alimentos, los colmillos están ahí por algo que nada tiene que ver con el brócoli, así es, tenemos colmillos porque estamos magistralmente diseñados para comer carne. El ser humano es carnívoro por naturaleza, por creación divina o por lo que usted guste y mande. Además, no sólo de cáncer muere la gente, en México muere más gente de diabetes que de cáncer y sus efectos socioeconómicos son más impactantes. Hay más sobrevivientes de cáncer que de pancreatitis por ejemplo; ahora hasta la inseguridad comienza a ganar terreno en eso de morir.

La vida sana incluye no sólo los factores dietéticos, sino también el ejercicio y la salud mental. Entrar a un plan de vida sano no tiene por qué significar un sufrimiento. Con una dieta equilibrada y el ejercicio moderado nos podemos dar el lujo de comer ocasionalmente esos alimentos que le dan felicidad al alma, disfrutando en la mejor compañía y procurando a nuestros seres queridos. Llene su vida de momentos, no de miedos.

Cuando la muerte me alcance (que espero no sea pronto), no quiero que digan: “tan sanita y se murió”, “tan deportista que era y mira” porque entonces parecería que mi vida no valió la pena. Quiero entregar a la huesuda un equipo desgastado, no un equipo seminuevo, ¿y usted?








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