25 may. 2018

Charamuscas


Dulce típico en peligro de extinción


…¿en dónde está la china poblana de enaguas bordadas con lentejuelas, raso verde o blanco en las caderas, y rojo castor en el resto de la falda? ¿Qué se hizo la escanciadora incitante, que en los floridos puestos de los arcaicos portales, brindaba en jícaras o vasos cristalinos, aguas frescas, dulces y aromáticas, de limón, naranja, piña, o de chía con horchata, para calmar a sedientos transeúntes, sofocados por el calor de la estación o rendidos por el cansancio de andar
en las procesiones o de visitar los monumentos de la Semana Santa? ¿Por qué ya no
se escucha en las calles, el pregón de las alfajoreras y de los charamusqueros?
La vida en México en 1810. Obras de Luis González Obregón

Por definición, charamusca se refiere a esas partículas de leña convertidas en fuego o ceniza que escapan al viento en una fogata. En México nos referimos de esa manera a la confitura en forma de espiral, elaborada principalmente de piloncillo (azúcar) y mantequilla, a la que se le pueden agregar otros ingredientes o sabores.


        Los orígenes de este dulce típico son inciertos. Los ingenios azucareros se establecieron en nuestro país con la llegada de los conquistadores, así que la elaboración de estos dulces data de algún momento en la segunda mitad de La Colonia (1521-1810). Las personas que se dedicaron a la fabricación de estos dulces, se les conoce como Charamusqueros, oficio que en su momento se volvió muy popular; era común verlos en las calles ofreciendo charamuscas y trompadas de colores. Mariano Azuela, mencionó brevemente en su novela Los de abajo (1916) a un charamusquero llamado Serapio.


Por las características de su elaboración, las charamuscas  deben trabajarse a velocidad, ya que una vez que se enfría el caramelo, no se puede moldear. Es una técnica muy diferente a la del alfeñique, que se presta más para hacer figuras, tal es el caso de las Calaveritas de azúcar, pese a eso, las charamuscas no están ausentes en sus formas de ese mismo sincretismo.

        Las charamuscas llegaron a ser un dulce muy popular durante la Semana Santa. Se le atribuyó un significado religioso que tenía que ver con aminorar el sufrimiento de Cristo durante la crucifixión. Durante esta celebración la charamusca simboliza la corona de espinas, la gente acostumbra regalarlas a sus seres queridos para recordar que Jesús se entregó por nosotros. Los colores blanco y rojo, representan la pureza y la sangre de Cristo. Más adelante, a partir de  los años cincuenta (según algunas publicaciones), en la ciudad de Guanajuato, moldearon con ellas las figuras de Las Momias, su principal atractivo turístico, convirtiéndolas así en el más famoso suvenir de la ciudad.



        Varios Estados se disputan la autoría de estos dulces, desde luego Guanajuato es uno de ellos, prácticamente las charamuscas son el símbolo de la ciudad, aunque en Aguascalientes dicen que fueron ellos quienes  les dieron el nombre y les enseñaron a hacerlas. San Luis Potosí no se queda atrás, aseguran que este tipo de dulces se comenzaron a elaborar hace más de ochenta años, pero fue hasta el año  de 1997 que en Matehuala se llevó a cabo la primera Feria de la Charamusca. Michoacán y Zacatecas también las producen.


        Los charamusqueros son artesanos del dulce, su oficio se extiende ya por al menos dos siglos, pero en la actualidad pocos consumen sus productos. Es más común verlos como un adorno que en la boca de un niño. Si bien es cierto que los nuevos regímenes alimenticios pretenden ser más saludables y nos invitan a consumir menos azúcar, es inevitable el efecto de añoranza al recodarlos, y tal vez no tanto en nuestros recuerdos, sino en la memoria de nuestros abuelos, que con seguridad son los que más las extrañan.




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