24 may. 2018

The Alienist


No encanta, pero entretiene


El pensar en dedicar una parte de tu vida a una serie resulta cada vez es más complicado. Los canales de televisión y las plataformas de streaming están en una competencia por ver quién estrena más series al mes, descuidando en mucho la calidad de las mismas. Zombis, mundos distópicos, temática retro o series de época se pelean el liderazgo por sacarnos  un momento de la realidad, porque parece que nadie quiere vivir el aquí y ahora; preferimos adentrarnos en la ciencia ficción o viajar, ya sea al futuro o al pasado.
   


A manera personal  prefiero el viaje al pasado, así que cuando vi aparecer a The Alienist (serie original de TNT) en el catálogo de Netflix no lo dudé ni un segundo. Basada en la novela de Caleb Carr (1994), la historia se desarrolla en Nueva York a finales del siglo XIX, cuando a los pacientes psiquiátricos se les conocía como “alienados”, por lo que los médicos que se dedicaban a los trastornos de la mente eran conocidos como: “alienistas”.


The Alienist fue originalmente un proyecto de Cary Joji Fukunaga (True Detective 1ª Temporada), lo cual le auguraba buen fin, pero ante su imposibilidad para dirigir la serie por compromisos previos, tuvo que conformase con el guion de un par de episodios y su participación como productor ejecutivo, dejando la responsabilidad a cinco directores diferentes en donde sobresale  Jakob Verbruggen (The Fall).


Daniel Brühl interpreta al Dr. Laszlo Kreizler, quien con ayuda de su amigo, el ilustrador John Moore (Luke Evans) y Sara Howard (Dakota Fanning), asistente de Theodore Roosevelt (Brian Geraghty) jefe de la policía, intentan descubrir al asesino de niños dedicados a la prostitución en la ciudad de Nueva York. El tema es tan obscuro como la ciudad en ese momento, el morbo puede funcionar como gancho o repelente, eso dependerá de cada persona, porque las únicas sutilezas que verá aquí, tendrán que ver con las costumbres de la clase aristócrata de esa época y nada más.


Dakota Fanning atrae con su primer papel para una serie televisiva, sin embargo el papel no le permite desarrollarse a sus anchas como actriz. Luke Evans se aferra a su cara bonita y Daniel Brühl sale bien librado del protagónico, aunque en realidad no son las actuaciones lo mejor de la serie.


Tal vez lo mejor de The Alienist es la recreación de la época, casi me atrevo decir que hasta se les pasó la mano con los detalles. Es maravilloso lo que hicieron con la ciudad en los tiempos en que Theodore Roosevelt ganó fama luchando contra la corrupción policial antes de ser Presidente, cuando las mujeres luchaban por conseguir su derecho al voto; justo cuando Nueva York se abría paso a  la civilización. Barrios, calles y puentes tienen una historia que contar. Las grandes mansiones en contraste con los barrios más lúgubres y peligrosos, así como la sociedad de ese momento quedaron plasmadas casi a la perfección, lo cual es un gran logro, más si tomamos en cuenta que la serie fue filmada en Budapest y no en la Gran Manzana.


El tema que acapara la atención no resultó ser Dakota Fanning, a pesar de que se esforzó por ser una tiesa feminista emergente, la atención la roba la prostitución infantil, la pedofililla. No recuerdo otra serie o película en donde se presenten estos burdeles llenos de niños simulando ser mujeres (niñas) para beneplácito de sus clientes. Jovencitos que no necesariamente eran homosexuales, sino que fueron orillados a desenvolverse de esa manera por sobrevivir.


Por lo que pude averiguar, existe la posibilidad de una segunda temporada, ya que Caleb Carr  tiene otra novela en donde el personaje del Dr. Kreizler se mantiene, habrá que esperar la respuesta en dólares de la audiencia.
        
The Alienist no se aferra a la crítica social, tampoco parece buscar el hilo negro. Se puede incluir en las series policiacas que tienen que ver con la psicología del asesino, la versión dos siglos más atrás de Mindhunter o Manhunt: Unabomber. No es tan buena como las anteriores, porque puede resultar recargada de clichés y predecible; pero a mi parecer cumple con el propósito de entretener, una vez que comienzas a verla no es difícil mantenerse hasta el final del décimo capítulo, sobre todo si usted, al igual que yo, es un poquito morboso.



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