16 mar 2017

La libertad del diablo

El miedo no necesita máscaras

Hablar de Everardo González es hablar de: La canción del pulque (2003), Los ladrones viejos, Las leyendas del artegio (2007), El cielo abierto (2011), El Paso (2016) y La libertad del diablo (2017). Everardo González no necesita la venia de nadie, su reputación es más que suficiente para catalogar su trabajo como imperdible.

El último documental  del cineasta mexicano se viene abriendo paso por los festivales, nada más para empezar ya se hizo acreedor al Premio de Amnistía Internacional para documentales en la Berlinale, y es el Festival Internacional de Cine en Guadalajara quien le da foro para su estreno en México, otorgándole el premio de Mejor Documental Mexicano.

‘La libertad del diablo’ es un conglomerado de voces sin rostro que  narra el miedo y el horror que va sembrando la violencia en nuestro país. Cuatro años de entrevistas a víctimas y victimarios de la muy dolida “Guerra Contra el Narco”, la cual ha dejado  miles y miles de muertos y desaparecidos en México.

Declaraciones cara a cara en donde alterna a los hijos de los desaparecidos con los “niños sicarios”, víctimas de ultraje policíaco con matones a sueldo. Todos con el alma desnuda y una particular máscara que lejos de cubrir un rostro nos obliga a mirar fijamente a los ojos a los protagonistas, mientras deglutimos con mucha dificultad el hecho verlos a todos juntos.

La creatividad de González llevó a cada uno de sus entrevistados a mirarse a un espejo, mientras él formula las preguntas detrás de la imagen con la que se retroalimentan sus protagonistas, obligándolos a una catarsis personal bajo el juicio de su propia mirada y nada más.

Este extraordinario documentalista captura al espectador en el trance del voyerismo que irrumpe la intimidad de un confesionario. No es necesaria la identidad o las facciones siquiera. La mirada de cada uno nos habla del miedo y la frustración, de rabia y orgullo, nos grita la culpa o la ausencia de ella. Mascaras mojadas por las lágrimas o el sudor frío, máscaras secas porque no nos quedó de otra. Víctimas de la violencia y victimas del sistema.

Un documental valiente y atroz. ¿Lo suficientemente ético? Eso no lo sé, no seré yo quien juzgue. No podría. La verdad gira en torno a los protagonistas de esta historia que atrapa en su vórtice a los espectadores de esa guerra que nos ha costado tanto. No habrá refugio para la indiferencia con la que nos hemos escondido en un fallido intento por librarnos de ella. Everardo González le ha quitado la máscara al miedo que desafiante nos mira a los ojos, dejándonos sin escapatoria a la realidad.






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