jueves, 8 de diciembre de 2016

Xavier Dolan en Retrospectiva

¿Existe mejor y peor película en el repertorio del "Infante Terrible"?
Para hablar de este niño terrible, cinco películas no parecen mucho, sin embargo, la intensidad de cada una es extraordinaria. Es cierto que no son películas fáciles de digerir, pueden rayar en lo exagerado y hasta en lo teatral; sus contenidos son siempre temas complicados: incomprensión, soledad, homosexualidad, búsqueda de identidad y por supuesto, la relación madre-hijo. Como antesala al estreno de “Juste la fin du Monde” (Solo el fin del mundo), y cumpliendo más con un placer que con una obligación, les dejo una retrospectiva de “L’enfant terrible”, Xavier Dolan.


1.-J'ai tué ma mère (Yo maté a mi madre). 2009


“Amamos a nuestras madres casi sin saberlo, y sólo nos damos cuenta de lo arraigado que es ese amor en la separacón última”
René Albert Guy de Maupassant

Así comienza Xaviel Dolan su opera prima. Escribió el guion de esta película a los dieciséis  años, la actúa, produce y dirige a los diecinueve.  “Yo maté a mi madre” fue su tarjeta de presentación en Cannes a los intempestivos veinte. Ahora con veintisiete años, seis películas en su haber (como director) y una en producción, todo sigue apuntando a que Dolan mantiene su ascenso acelerado.

Hubert Minel (Xavier Dolan) vive con su madre Chantal Lemming (Anne Dorval), quien se hace cargo de él desde su divorcio. Hubert un adolescente de 16 años lidiando con todos los problemas propios de la edad y descubriéndose a sí mismo como homosexual. Un prometedor estudiante de pintura comienza un romance con su compañero de clase Antonin (François Arnaud) sin saber cómo decírselo a su madre.

La intensidad de los diálogos en la cinta convierte esa titánica lucha madre-hijo en un duelo entre los actores. La tragedia se asoma durante los cien minutos de la película, lo que deja una sensación  incómoda en los espectadores, porque más que en una sala de cine, te sientes en medio de una discusión, o inclusive como parte de ella. Si algo tiene “Yo maté a mi madre”, es que es 100% visceral y honesta. Su primera cinta le valió a mozalbete de 20 años una ovación de pie y tres premios en la Quincena de Realizadores en Cannes.



2.- Les amours imaginaires
 (Los amores imaginarios). 2010

Marie (Monia Chokri) y Francis Riverekim (Xavier Dolan) son los mejores amigos, siempre van juntos para todos lados, son confidentes y se conocen perfecto uno al otro.  Francis es homosexual así que no hay manera de que surja una relación de pareja entre ellos. En una reunión conocen a Nicolas (Niels Schneider) un joven recién llegado del campo por el que los dos se sienten atraídos. Conforme su enamoramiento aumenta su relación comienza a fraccionarse.

“Los amores imaginarios” bien podrían pasar como una película testimonial, y no sólo hablando de la vida del director, sino hablando de la vida de todos en algún momento. La cinta habla de amor, al menos así la titula, pero eso de “imaginarios” para mí lo traduce, por un lado, en enamoramiento, y por el otro, en algo que sólo pasa en nuestro universo personal porque el objeto de deseo ni siquiera está enterado.

Dolan se vuelve más estético en su segunda película, llena la cinta de tomas lentas y en corto, tan en corto que puedes ver el abrir y cerrar de los poros en piel de los personajes. Para su fotografía utiliza una paleta de colores otoñal (muy representativo de su tierra natal), para  después pasar al rojo y al verde.
Vintage  es una palabra que la puede definir, en los amores imaginarios de Dolan destila el estilo de James Dean. Monia Chokri,  pasa de  Paula Nelson (Anna Karina) en “Made in usa” a  Holly Golightly (Audrey Hepburn) en “Breakfast at Tiffany's”, cosa que le queda perfecto. La referencia a sus figuras de admiración también están presentes, Andy Warhol bien pudo firmar el póster de la película.

“Les amours imaginaires” no supera a su opera prima (Yo maté a mi madre)  en intensidad, pero es una película más estilizada. Con esta cinta se nota que la música comienza a ser un detalle importante para el neófito director canadiense, ayuda bastante a generar una atmósfera alrededor de los personajes, más cuando los acompaña de esas tomas lentas que los hacen parecer irreales.



3.-Laurence Anyways. 2012

Laurence Alia (Melvil Poupaud) es escritor y profesor de literatura, tiene una relación con  Fred Belair (Suzanne Clement) en la que todo parece ir de maravilla, más que amantes son los mejores amigos y confidentes, se aman y saben que son el uno para el otro hasta que Laurence confiesa a Fred que tiene un problema: hay una mujer habitando en su cuerpo. No se dice a sí mismo homosexual, pero asegura que no está hecho para ser hombre y está decidido a cambiar de sexo.

“Sobre aviso no hay engaño” y Dolan lo advierte: vamos a ser testigos y espectadores de una historia de dolor e incomprensión. Una mujer en el cuerpo de un hombre.

El estilo visual  de Dolan en esta cinta es impactante. Es con “Laurence Anyways” que este niño berrinchudo alcanza la madurez. Una película llena de escenas que te roban el aliento por su belleza e intensidad, quisiera dar el crédito a cada una pero la nota resultaría eterna, así que si se trata de escoger me voy por la de llegada a la Isla Negra en donde les llueve ropa de colores, o tal vez la de Fred leyendo los poemas de Laurence en el sillón de su casa, o cuando llega a su casa desecho y lo recibe su madre, claro que también está la escena de la fiesta… ¡No puedo decidirme por una!

La música pudo haber sido nominada a mejor actriz, como fue el caso de Suzanne Clément, porque la mitad de la película gira en torno a ella, una década musical en donde interviene The Cure, Depeche Mode, Celine Dione, Duran Duran, alternando con Beethoven, Brahms y  la música electrónica de  Moderat. Más que escenas podemos decir que Laurence Anyways está ensamblada por videoclips y maquillada en los tonos chillantes y escandalosos de los 90’s.

Casi tres horas de película que resultan en algo  más que una denuncia a la intolerancia. Más que la narración de una transformación, es un grito de libertad que tomó una década para ser escuchado.




4.- Tom à la ferme (Tom en el granero). 2013

Tom (Xavier Dolan) viaja la granja en donde vive la familia de su novio quien acaba de fallecer, cuando llega a la casa conoce a la madre de su novio (Lise Roy), quien ignora la homosexualidad de su hijo muerto, y a Francis (Pierre-Yves Cardinal),  el hermano que se ha propuesto que su madre se mantenga dentro de esa supuesta ignorancia.

Dolan envuelve a su personaje en un ambiente lleno de violencia y agresividad propia de los que disfrazan su homosexualidad con homofobia. Los matices van de la dominación a la sumisión, extrañas y destructivas relaciones fincadas en el miedo y la atracción sexual de un psicópata. Este desquiciado director es capaz de extender al espectador el miedo y dolor de Tom y al mismo tiempo ese inconsciente deseo de posesión del ser que lo somete.

El guion es excelente y  la música lleva el mismo ritmo de este thriller psicológico armado como un mosaico de tonalidades sepias. “Tom à la ferme”  tiene un final que te deja con las ganas de volver a ver la película en ese mismo instante.



5.- Mommy (Mamá). 2014

Steve (Antoine Olivier Pilon) sufre de TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad), ha sido expulsado del internado en donde estaba por provocar quemaduras a un compañero, su madre Diane (Anne Dorval), Die como se dice a ella misma, se rehúsa a abandonar a su hijo, aunque esto le signifique una avalancha de problemas. Su vecina Kyla (Suzanne Clément) se ofrece a ayudarles, formando un triángulo caótico y misterioso con ellos.

Xavier Dolan ha creado un universo paralelo para su quinta película. “Mommy” se desarrolla en un Canadá que no existe,  en donde se acepta una nueva ley que da los padres de hijos problemáticos y enfermos el derecho de “depositarlos” en un hospital para que el gobierno se haga cargo de ellos.

La manera en que viven Die y Steve  nos hacen pensar en “la maldita condición humana”, línea que se asoma en el film así como no queriendo la cosa. Por un momento pensé que había un error en la proyección cuando me encontré con una “imagen cerrada”, unos segundos después tuve la certeza de que era intencional. Formato 1:1 se llama, y este puberto insolente no contento con sus maravillosos encuadres, lo avienta así como si nada.


Dolan te hace sentir encerrado con los actores, tan metido en la trama, que cuando el formato se abre sientes que puedes respirar y salir corriendo para huir de los gritos y la desesperación. En la música, un repertorio fantástico. “Wonderwall” de Oasis perdió su significado original para convertirse en un himno. Canciones tan famosas, tan cantadas, tan ajenas unas de otras y  sin embargo, parece que van orientadas al mismo lugar.

“Mommy” le valío a Dolan su corona en Cannes, sin duda una película tan terrible como maravillosa, pero esa Palma de Oro parece una compensación por todo lo que ya le debían y que por ser tan berrinchudo no se lo habían dado.


6.-Juste la fin du monde 
(Solo el fin del mundo). 2016



Para su sexta película Dolan, se basa en la obra del dramaturgo francés Jean-Luc Lagarce quien muere en 1995, a los 38 años víctima de  SIDA. En esta obra conoceremos a  Louis (Gaspard Ulliel), un enfermo terminal que, tras 12 años de ausencia, regresa a casa para  dar a su familia  la mala noticia. Marion Cotillard, Vincent Cassel, Nathalie Baye y Léa Seydoux se convierten en las nuevas caras del infante terrible. “Juste la fin du monde”, con todo y que no fue por todos bien recibida, trae bajo el brazo el Premio del Jurado Ecuménico Cannes 2016, así que considere eso una invitación para ir a verla, ahora que ya tiene todos los antecedentes de este niño genio del cine. 


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