miércoles, 16 de noviembre de 2016

Fantastic Beasts and Where to Find Them


Rowling dice ¡Accio!, y la magia está de regreso
Cuando tienes a la autora de una de las sagas literarias más famosas  de lo que va del siglo, en la posibilidad de seguir escribiendo, es imposible tratar de detenerla. No importa que los millones se desborden en su cuenta bancaria, o que no tenga nada más que decir sobre los personajes que la hicieron famosa,  su gran legión de admiradores en todo el mundo le siguen pidiendo más.  ¡Más magia por favor señora Rowling!

Rowling dice: “accio” y la magia está de regreso, esta vez muy lejos de Hogwarts y muchos años antes de que Harry Potter se escabullera invisible por sus pasillos. Año 1926 ciudad de Nueva York. El magizoólogo Newt Scamander (Eddie Redmayne) llega a la ciudad con una misteriosa maleta llena de animales del mundo mágico a los cuales quiere proteger. Por accidente intercambia su maleta con la de un panadero, Jacob Kowalski (Dan Floger), quien sin querer, libera las criaturas en su interior. El MACUSA (Magical Congress of USA) tendrá que intervenir.

Un espacio en el cine para hablar de cualquier libro del universo mágico de Rowling siempre es insuficiente, a pesar de que sea ella misma quien escriba el guion de la cinta. Si no ha leído el libro, creo que ya es muy tarde para correr a hacerlo, porque esta película es para verse en grande, la versión 3D le sienta de maravilla, así que o se apura a leer, o le quitan la película de cartelera.

Es importante destacar que estamos ante una nueva saga, esta cinta es la primera de cinco que se desarrollarán dentro del   mismo universo que ya conocemos, lo cual es sumamente complicado, más si estamos esperando más de lo mismo o poco de lo mismo. Para que me entienda,  le diré que usted, fanático de la saga, se podrá quejar de igual manera de lo mucho o poco que pueda tener en relación con las historias anteriores.  Queremos innovación, pero extrañamos lo que ya conocemos.

Cuando hablaba del espacio insuficiente, me refería al espacio que fuera capaz de albergar a 75 criaturas mágicas, que son las que se incluyen en el libro,  ya que no hay manera  hacerlas entrar  en otro lugar que no sea nuestra imaginación, o en este caso, en una maleta mágica. A pesar de que en la película se le da espacio a unas cuantas, se siguen sintiendo amontonadas. Estos animales fantásticos son la espina dorsal de la historia, y no se les da el espacio suficiente para lucir en ella. Llevan el protagónico: Niffler, una mezcla de topo y ornitorrinco, Bowtruckle,  una planta tímida y pequeñita, Swooping Evil, combinación entre un reptil y  mariposa con espinas, Demiguise,   algo parecido a un perezoso que se hace invisible,  el Occamy que es la versión Rowling de Quetzalcóatl, y por último el Ave Trueno,  inspirada en las leyendas norteamericanas y que como toda criatura mágica alada de Rowling, resulta impresionante.

En cuanto a la dirección de David Yates no hay mucho que decir, sigue repitiendo la misma fórmula, que de alguna manera u otra ha medio convencido a la audiencia. Su finísimo elenco se desarrolla con normalidad, demasiada normalidad para estar hablando de personajes mágicos.  Con excepción de Eddie Redmayne (a quien ya le hace falta dejar de ser tímido y mostrar más carácter en un personaje) y Samantha Morton, así como los jovencitos Ezra Matthew Miller y Faith Wood-Blagrove, nadie más sobresale. Ni siquiera Colin Farrell, lo cual es una gran tragedia porque se supone que es el malo de la película. Si algo hace muy bien la escritora, es desarrollar personajes con una maldad pura, malos, malditos, crueles y desalmados, Farrell se dedicó a ser guapo y le salió muy bien.  El malo que vendrá a ocupar el lugar de “el que no debe ser nombrado”, Grindelwald, sólo tuvo un cameo diminuto, así que no hay nada que decir de él, hasta ahora.

Llegando a la parte técnica les diré que “Fantastic Beasts and Where to Find Them” hace gala de sus efectos especiales, es ahí en donde está la magia de la película. Una ambientación perfecta de la ciudad de Nueva York de los años veinte, lo mismo que el vestuario y la caracterización de los personajes. Un ejército de aurores  muy al estilo de “The Untouchables”. El 3D llevará a las fantásticas criaturas directo a su asiento.

La banda sonora de James Newton Howard es otro de los aciertos de esta película. La música se mimetiza tanto con la magia como con la época. La parte instrumental suena a esperanza y por ahí tendrán un asomo de John Williams y un toque de jazz en la taberna que dirige Gnarlack, un goblin gangster a quien Ron Perlman representa como a él mismo.

Con “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” tendremos muchos guiños para recordarnos a su saga antecesora, habrá que darle tiempo a que la gente se ponga a leer o a que nos muestren un poco más los antecedentes de los personajes. A mi punto de vista no me pareció ni más oscura, ni más pensada en adultos, al contrario, el toque ambientalista en la historia la hace más infantil y la mayoría de las criaturas mágicas resultan muy tiernas. Más que maldad hay represión en el ambiente (Estados Unidos al final de cuentas), y tal vez está mal que lo diga, pero me encantaría ver una segunda entrega con más dosis de maldad, dos rayitas más oscura.

El final te lleva a perdonar todos sus errores, porque te deja ver que el mundo mágico sigue ahí, latiendo entre nosotros;  o tal vez,  porque como dice Jacob Kowalski: “no tenemos el cerebro como para inventarnos algo así”,  y no nos queda más remedio que recurrir a J.K. Rowling para alimentar nuestra imaginación con seres fantásticos. En mundo mágico los muggles (ahora nomajs), tenemos la esperanza de  nunca llegar a ver un mundo despedazado, porque la magia todo lo puede.





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