jueves, 11 de agosto de 2016

Cazafantasmas 2016

 Les  perdono la osadía
Voy a comenzar esta nota pidiendo una disculpa a los Ghostbusters originales: Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis (q.e.p.d.) y Ernie Hudson, así también al director Ivan Reitman y a la parte de guionistas que les toca a Dan Aykroyd, Harold Ramis y Rick Moranis. Gracias a ellos y al resto del elenco en 1984 tuvimos una película maravillosa que siempre será imposible de superar.

Confieso que yo era una de las férreas detractoras del reboot de esta cinta, me presenté a la premier con la espada al ristre y nada. Confieso que no podía dejar de reírme. Es imposible dejar de hacer comparaciones y en este caso las chicas siempre llevarán las de perder, pero creo que podemos verla (si lo intentamos siquiera) con buenos ojos.

Aunque oficialmente esto es un reboot, no deja de tener toques de remake, no se pueden pasar por alto tantos detalles y objetos maravillosos, ya que dejaría de ser Cazafantasmas, y entonces sí no tendría nada de dónde agarrarse. Que si las mochilas, que si el auto, que si los uniformes, que si el cuartel, que si la personalidad o el carisma… ¡olvídelo!, es imposible desligar una de otra, pero tampoco está para verla arder en la hoguera. Y mire que se lo digo yo que llevaba los cerillos en la bolsa.

Erin Gilbert (Kristen Wiig) es una física cuántica estrenando una nueva plaza en la universidad de Columbia en Nueva York, todavía no termina de instalarse en su nuevo puesto cuando sale a la luz un libro que escribió junto con su amiga de la universidad Abby Yates (Melissa McCarthy), en el que afirman la existencia de  los fantasmas. Yates ahora trabaja con la ingeniera Jillian Holtzman (Kate McKinnon), pero al comenzar a aparecer fantasmas por la ciudad, Gilbert decide unirse a ellas para hacer frente a la amenaza. Más adelante se unirá al equipo Paty Tolan (Leslie Jones), una exempleada del metro y Kevin (Chris Hemsworth), a quien  contratan como recepcionista.

Si nos vamos por partes le diré que sí, en efecto hay notorias diferencias a nivel argumental y obviamente a nivel actoral. No soy para nada fan de ninguna de ellas, al menos no de las dos principales  Kristen Wiig y  Melissa McCarthy, pero no fue necesario que se convirtieran en algo maravilloso para resultar agradables. McCarthy bajó su nivel escatológico lo cual agradezco. De las cuatro me gustó más la actuación de Kate McKinnon  (Saturday Night Live).

Estamos en temporada de sexismo, machismo y feminismo extremo, y justo acabo de decir que hay cosas a las que no debemos darle demasiada importancia. En este caso tal vez por razones de nostalgia me hubiera venido mejor que una mujer viniera a ocupar el lugar del fallecido Harold Ramis, no que se cambiara todo el elenco a femenino. Y aunque casi me atrevo a asegurar que quienes rechazan esta cinta no lo hacen exclusivamente por razones misóginas, no creo que el rechazo se deba a que los hombres quieran ver a las mujeres en la cocina en vez de andar persiguiendo ectoplasma verdoso por Manhattan, sino que en verdad pesa la memoria de estos personajes.

Paul Feig (The Hate, Spy, Bridesmaids) dirige y escribe, acompañado en el guion por Katie Dippold (The Hate);  aunque es imposible que escondan su embeleso por McCarthy, cuidaron los detalles que tuvieron para hacer honor al elenco original. Cada momento significó una sonrisa para todos en la sala. Es como si estuvieran dando su aprobación para esta barbaridad. La banda sonora de Theodore Shapiro le viene bien, me faltó más Ghostbusters versión original, pero se la perdono. A los efectos especiales  se les nota la evolución tecnológica, los fantasmas están de súper lujo, se saturan en la recta final de la película, pero no reniegue tanto por eso, ahora sí que, relájese y disfrútelos.

Como buena amante de los bellos cuerpos masculinos le diré que estaba muy indignada porque le dieran a Chris Hemsworth el papel políticamente incorrecto de la “rubia estúpida” (perdón pero así se solía decir), sin embargo, mi adorado Thor salió bien librado en su faceta de comediante, por un momento pensé que no podría vivir sin su peróxido,  sus largas extensiones y su musculoso torso pero no fue así.

Como pero le pongo tache a su momento emotivo y el toque feminazi en la batalla contra el gran ente maligno. Al final, y siempre y cuando dejemos de compararla con la versión original, puedo decir que Cazafantasmas 2016 es una película muy entretenida, con muy buenos efectos especiales, llena de momentos de nostalgia que todos van a adorar, y sí, porque no decirlo, está llena de un humor muy feminista.  Yo le perdoné la osadía. Así que no compare, déjese llevar por una nueva historia y no abandone la sala hasta el final que tiene escena post créditos.






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