jueves, 18 de febrero de 2016

The World of Kanako (Japón 2014)

 Una catarsis de violencia extrema
Drogas, prostitución, pederastia, violaciones, asesinatos, tortura, bullying, suicidio, corrupción, violencia, locura y mucha mucha sangre. Si a usted también le parece que al cine contemporáneo le ha dado por glorificar  la violencia, en definitiva The World of Kanako es un excelente ejemplo de eso. Así nada más de entrada lo recibe con un eco alternado: “te amo”, “te voy a matar”.

Kanako (Nana Komatsu) es una bella adolescente,  carismática y popular; sin razón aparente un día desaparece sin dejar rastro. La madre en su desesperación pide ayuda a la última persona que quisiera contactar, Akihiro Fujishima (Kōji Yakusho) el padre de Kanako, un ex policía adicto y violento que estrelló su auto contra ella cuando la descubrió en una aventura.  Al comenzar su búsqueda, Akihiro se da cuenta que la dulce Kanako está muy lejos de la imagen que sus padres tenían de ella.

Tetsuya Nakashima (Confessions, Memories of Matsuko) hace la adaptación de la novela de Akio Fukamachi "Hateshinaki Kawaki," en una película que se vive en diferentes tiempos y formatos. Las primeras escenas pueden ser suficientes para invitar a salir de la sala a los de estómago débil. Sin detenerse el tiempo mínimo en cada cuadro, abre ante los espectadores una baraja de imágenes atroces salpicadas en todos los tonos de rojos posibles.

La enloquecida narrativa se acompaña de imágenes de animación, del formato de videoclips y uno que otro toque del Grindhouse de Robert Rodriguez y Tarantino. Shoichi Ato hace un excelente trabajo con la fotografía, no la puedo definir como bella, pero si como un retrato alucinante.

Una de las mejores secuencias de la película es la escena del estacionamiento, ya en ese punto no sabía si llorar, reír o vomitar, seguro habrá quien pueda dominar las tres disciplinas al mismo tiempo. Kōji Yakusho lleva al límite a su personaje, un desaliñado anti-héroe que se sumerge en el lodo con tal de conocer la verdad sobre su hija. Nana Komatsu pasa de angelical a malvada hasta el hueso sin perder la cara inocente. En general todo el elenco muy bien.

No sé si es posible afirmar con seguridad si existe alguien en este mundo capaz de disfrutar la película en su totalidad, tal vez sólo los amantes del género, de los cuales dudo que estén sanos psicológicamente. La destreza técnica del director y del fotógrafo se nota, el guion es bastante bueno, aunque siento que la película pudo haber terminado unos minutos antes sin afectar el final. Una película de difícil digestión para los que no encuentran el gusto en la redención de lo irremediable a través de la extrema violencia.



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