jueves, 18 de febrero de 2016

Deadpool

Amo y señor de las chimichangas
Deadpool es un desahuciado,  un prófugo de Charles Xavier. Es un héroe y un anti-héroe, salvador irreverente y sangriento mercenario. Un plagio en toda la extensión de la palabra,  un  hijo de la mala madre que lo parió. Posee una larga lista de habilidades que incluyen entrenamiento militar y el dominio de las artes marciales, de esas que vienen con espadas, patadas y maromas…muchas maromas. Tiene el poder de la auto-sanación de Wolverine  pero en “reloaded”. Posee el don de la elocuencia, aunque no es algo que sus interlocutores sepan apreciar. Es un ser genéticamente modificado, un mutante cuyo mayor poder es su habilidad para romper la cuarta pared.

No es muy agraciado, sin embargo, tuvo la decencia de cubrir sus pobrezas estéticas con un traje que nos recuerda a nuestro amigo, el sorprendente Hombre Araña, con la identidad pirata de Deathstroke. Es cínico, indecente, sarcástico, divertido, descarado, psicológicamente inestable y volátil. El genocidio cultural en su máxima expresión. Deadpool es el amo y señor de las chimichangas.

Tal parece que en el punto más álgido del invierno, tenemos la mejor película del verano. Al menos eso decimos los aficionados a los comics, a los anti-héroes y al humor negro. Ya son muchos años en los que las malditas expectativas les han ido dando al traste a nuestras ilusiones cinematográficas. Los amantes (los verdaderos amantes) de la saga de Star Wars no paran de secarse las lágrimas, y los  Avengers siguen dándose de topes con la pared, mientras Ant Man se lame los bigotes.

Como muchos de mis compañeros temía lo peor, pero como buena ñoña, no perdí la fe en el personaje. Después de ver a Ryan Reynolds en The Voices, la esperanza se mantuvo viva, y si le agregaba el factor de que Fox estaba en deuda con el personaje por su ridícula representación en X-Men Origins: Wolverine, entonces la cosa se ponía más prometedora aún. Si fue  el destino, la mano de Dios, el karma o lo que sea; lo que dejó en manos de la casa Fox y no en Disney, los derechos de este personaje de apellido Marvel, debemos sentirnos agradecidos con la vida, porque creo que fue eso, en gran medida, lo que dio libertad al novato Tim Miller para dirigir y a los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick para expresarse sin censura.

Wade Wilson (Ryan Reynolds) es un ex militar que ahora se dedica a poner golpizas por dinero, un mercenario bien intencionado. En un bar conoce a Vanessa Carlysle (Morena Baccarin) y comienza un acelerado y loco romance con ella. Un tiempo después, Wade es diagnosticado con cáncer terminal. Un agente (Jed Rees) intenta reclutarlo vendiéndole la idea de que puede curar su enfermedad, Wade  acepta y se somete al experimento de Ajax/Francis (Ed Skerein) quien lo convierte en un mutante desfigurado.

La película tiene dos puntos flacos, pero superables. Uno de ellos es precisamente los antecedentes del personaje, los cuales se manejan muy por encimita, si usted ya tenía su romance con él, esa información no le hará mucha falta, pero si es un nuevo en el asunto, puede que se sienta un poco perdido con esos flashbacks que lo quitan y lo ponen como si tuviera toda la vida ahí.

El otro punto débil es el villano, tal vez sea vanidad pero Deadpool merecía un villano digamos… ¡monumental! O quizá todo sea cuestión del punto anterior, la historia no se detiene en los antecedentes de nadie y nosotros somos muy chismosos, y queremos saber más. Queremos saber más del bueno y sus secuaces (Brianna Hildebrand como Negasonic y       Stefan Kapicic como Colossus) y del malo y sus secuaces (Gina Carano como Angel Dust). Hasta queremos saber más de los personajes secundarios que acompañaron la historia, como el taxista Dopinder (Karan Soni) y el mejor amigo de Deadpool, Jack (T.J. Miller).
Los gráficos, los créditos y los post-créditos son buenísimos. No llegue tarde a la proyección, ni abandone la sala sin verlos. La música estuvo a cargo de Tom Holkenborg mejor conocido como Junkie XL, quien ya tiene una larga lista de películas en su haber (Mad Max: Fury Road, The Dark Knight Rises, Man of Steel). El DJ holandés supo empatar la locura y el sarcasmo de Deadpool a la banda sonora. El soundtrack es ridículamente genial.

Una semana después de su estreno, seguro ya se topó con el detallito de la clasificación B15. Y la clasificación está ahí por algo, así que insistimos en que deje a los niños en casa o se prepare para dar muchas explicaciones. Deadpool no es el Hombre Araña, ni el modosito Capitán América, hágame caso, usted no quiere que sus hijos aprendan esas mañas.
Repito, Deadpool es cínico, indecente, sarcástico, divertido, descarado y psicológicamente inestable, si usted no reúne al menos dos de estas características mejor absténgase porque va a salir de malas. Ahora que si usted tiene más de cuatro de estas características puede que sienta que la película le quedó a deber, pero de que se va a divertir…se va a divertir.







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