martes, 1 de diciembre de 2015

Los Huérfanos del Narco

Javier Valdez
Editorial Aguilar
El Premio Internacional de Libertad de Prensa 2011, el periodista sinaloense Javier Valdez (“Los morros del narco”, “Miss Narco”) dedica su nuevo libro a los que él llama “los olvidados de la guerra del narcotráfico”. A los niños que han perdido a sus padres en ese mar de narcoviolencia que es nuestro país el día de hoy.

Durante la presentación del libro, Valdez habló de las razones que lo llevaron a escribir estas historias. Habla de su recorrido por las zonas afectadas por la violencia. En su faceta de reportero, se ha dado cuenta que los periodistas y los medios le dan cobertura al espectáculo, a las balaceras, al operativo y al enfrentamiento. El escritor cree que estas zonas se deben recorrer después de las balaceras, porque en ellas hay vidas, vidas que están o vidas que se fueron, vidas que merecen la pena contarse porque eso es más importante que el recuento de los casquillos.

El detonante que lo llevo a escribir “Los huérfanos del narco” fue conocer a María Herrera Magdaleno, una activista que conoció en una mesa redonda el año pasado. María le reclamó el por qué los medios habían dejado de cubrir estas historias, lo acusó de estar “invisibilizando” a los desaparecidos al igual que lo hace el gobierno.

De los hijos de María Herrera,  cuatro  están desaparecidos o muertos, el vivir estas tragedias la llevó a encabezar un movimiento  llamado “Enlaces Nacionales”. La magnitud de este movimiento y las historias que se entrelazan entre los diferentes Estados del país le dieron la pauta a Javier para comenzar a escribir.

Historias fuertes y muy dolorosas que en todos los casos asoman a niños que no han perdido la esperanza, que sueñan con el regreso de su madre o de su padre, de los dos en algunas ocasiones. Conocer estas historias, es conocer los nombres de los protagonistas, es sacarlos de las estadísticas, de esos miles de muertos y desaparecidos  que se han perdido en el territorio mexicano, para volverlos visibles, para hacer que existan otra vez. Sus familias los buscan con vida, las madres buscan sin descanso sus osamentas.

Miles y miles de historias pero, ¿por qué son pocos los que hablan de esta problemática? ¿Qué se está haciendo en el país para cobijar a un grupo tan vulnerable? El cerco de todas esas personas desaparecidas se cierra cada vez más cerca de nosotros, ayer fue el vecino, mañana será un primo. Conciencia, voz de denuncia y solidaridad con las familias que están en la búsqueda, aunque de la esperanza sólo  queden “los huesitos”







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