jueves, 5 de febrero de 2015

Elly Heise


En busca de la identidad



Elly Heise, una joven fotógrafa canadiense aspira a dar voz a sus imágenes para mostrar la humanidad que existe detrás de las máscaras. Ella se refiere a la fotografía como un medio potencial para representar la identidad física de una persona al mismo tiempo que muestra sus impulsos naturales.


Hace unos meses Heise presentó su proyecto #DaughterDoesMyMakeup en donde permite que un grupo de niñas maquillen a sus madres ¿con qué intención? Sencillamente para explorar lo que la sociedad percibe como hermoso, para ver la belleza a través de los ojos de estas niñas o tal vez sólo para romper con la tendencia universal de lo que es el maquillaje.


El resultado, además de lo divertido que fue la experiencia, invita a reconsiderar la manera en que educamos a nuestros hijos, sin ataduras ni imposiciones de patrones establecidos. Niñas ajenas a estos patrones, armadas con un estuche de cosméticos y con la mamá en el banquillo dieron rienda suelta a su creatividad y a su concepción de la belleza.


Creo que cualquier mujer se puede visualizar como una niña con un estuche de cosméticos,  y eso es porque seguramente lo vivieron en algún momento; es como tener la felicidad en tonos pastel entre las manos y si a eso agregamos el  contar con un modelo vivo pues qué mejor, claro que la mamá es la candidata ideal, aunque tengo registro de muchos padres que también se han visto “embellecidos” por sus pequeñas. Cualquier recuerdo de esta experiencia es un momento feliz, pero profundizar en los resultados de ese embellecimiento es algo totalmente diferente.


Elly Heise confiesa haberse apoyado a menudo con consultas psicológicas para entender el concepto de identidad y la manera de representarla, este ejercicio le abrió la puerta a un mundo fascinante en donde las niñas hacen a un lado las técnicas de maquillaje establecidas e impuestas por quienes dictan la moda para dar paso a la visión que ellas tienen del ser más importante en su vida.


Mientras las madres se preocupan por cubrir las arrugas o las imperfecciones, las niñas se encargan de poner color al lienzo que ya es hermoso para ellas. La belleza es subjetiva, una mirada de amor le puede dar la vuelta a unos ojos cansados o a una piel marchita.


El trabajo de Elly Heise nos lleva a pensar en que la belleza no está en el objeto, está en los ojos con que se mira y no hay ojos más honestos que los ojos de un niño.






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