martes, 13 de enero de 2015

Güeros, Magistralmente Imperfecta

Güeros
Alonso Ruizpalacios


Güeros, opera prima (me encanta el término) de Alonso Ruizpalacios:

Festival de Berlín: Mejor ópera prima
Festival de San Sebastián: Mejor película latinoamericana
Festival de Tribeca: Mejor fotografía y mejor nuevo director
Premios Fénix: Nominada a Mejor música original

Ahora que ya tengo su atención les quiero platicar de dónde salió tanto premio, pues todos esos premios salieron de la nada, así, tal cual,  DE – LA – NA - DA.

Güeros es la película más imperfecta que he visto en mucho tiempo, haga usted de cuenta que Ruizpalacios metió en una licuadora todo lo que le enseñaron en la escuela: elipsis,  primeros planos, juegos sonoros, planos secuenciales, etcétera, etcétera. Una vez que licúa todo esto le quita el color y la corta de manera burda. Le agrega un toque de Los Olvidados, un poquitín de Los Caifanes de Juan Ibáñez; la adereza con la música de Agustín Lara en la voz de Toña la Negra  y ¡Voilà! La sirve en un platón con forma de Ciudad de México con guarnición de huelga universitaria y de postre una deliciosa fotografía.


Sombra (Tenoch Huerta) y Santos (Leonardo Ortizgris), dos amigos que comparten apartamento se dedican a “no hacer nada” en el mundo de su desvencijado hogar mientras en la UNAM se vive la huelga estudiantil de 1999. Juegan cartas, se roban la luz del vecino, beben, en fin, unos auténticos “Ninis” (ni estudian, ni trabajan). Tomás (Sebastián Aguirre) hermano menor de Sombra llega a romper con su monotonía al ser enviado por su madre a vivir con su hermano por una temporada. Tomás consigue sacarlos de su letargo para ir a buscar al moribundo Epigmenio Cruz, ídolo musical de su padre. Esta búsqueda los llevará por toda la ciudad de México en temporada de huelga. A su peregrinar se agrega Ana (Ilse Salas) vocera del movimiento estudiantil y el amor secreto de Sombra.

La película te engancha desde el primer momento con la fuerza de sus imágenes en blanco y negro, por momentos es diáfana y por otros tantos es un caos, en más de una ocasión me di cuenta que me estaba riendo porque: ¡eh, no terminó la historia! Conforme avanza la película te vas dando cuenta que quedaron varias historias a medias, pero no importa, al final, tendrás tu final.


La combinación de actores me pareció excelente, de repente me da la impresión que Sebastián Aguirre (Obediencia Perfecta) se retrae un poco en su  papel, pero conforme avanza la cinta se va plantando más firme en ella, todos muy bien, aunque no es una película de época nos remonta al pasado de la Ciudad de los Palacios, el blanco y negro así como la caracterización de sus personajes hacen que pierdas la noción del tiempo.

Damián García (La vida precoz y breve de Sabina Rivas, El Infierno) entrega una fotografía estupenda, creo que fue lo que más me gustó de la película, sin quitarle el encanto a la locura de la dirección de Ruizpalacios. La música es nostálgica, no hay otra manera de describirla, la manera en que aparece entre las escenas se asemeja a la manera en que la tenemos guardada en los recuerdos del alma.


Magistralmente imperfecta ¡Esa, esa es la genialidad de Güeros! Yo no sé si esta genialidad fue planeada o es un afortunado accidente pero resultó toda una experiencia ir a verla. Pareciera que la intención era hacer un drama y les salió una comedia, al menos yo me reía mucho, y no era la única, la sala estaba llena de sarcásticos como yo seguramente. En este punto me reconforta saber que no soy leída por los grandes críticos cinematográficos, porque tal vez hasta se tomarían el tiempo para jalarme las orejas, por tomar tan a  ligera todo esto, le quité la seriedad a la huelga universitaria de 1999 y me quedé sólo con el viaje a bordo de esta road movie.

En Güeros hay drama, hay un gran drama que late en los conflictos sociales y estudiantiles, hay drama en la desintegración de la familia, en la violencia y en la delincuencia con la que hombro con hombro caminamos todos los días, en Güeros hay una ciudad de México vibrando, aferrándose a su identidad pero buscando un nuevo sentido. Así como el globo que cae de golpe y nos baña con agua fría, así ira cambiando el rumbo de esta película, no se la pierda porque el viaje apenas empieza.








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