lunes, 5 de enero de 2015

Corazones de hierro ante la crueldad de la guerra

Corazones de hierro
(Fury)
David Ayer



Todavía no logro decidir mi postura con esta película, ya que no deja de ser “otra” película de guerra, de esas que le encantan a Hollywood que deja muy bien parados a los estadounidenses, o tal vez deba reconocer que esta película tiene un punto de vista diferente a todas esas gloriosas películas, el que esté filmada prácticamente desde el lodo le quita la parte gloriosa y la vuelve más histórica… más cruel.


1945 arañando el final de la Segunda guerra mundial se pelean las últimas batallas, los soldados aliados aguantando el último aliento para regresar a casa con algo de la cordura que la guerra les ha quitado. Los ejércitos alemanes desesperados y un pueblo alemán cansado de estar instalado en la destrucción. El sargento Don “Wardaddy” Collier (Brad Pitt) tiene la tarea de liderar el Fury un tanque de guerra. El Fury es el contenedor en donde cuatro veteranos de guerra viven las últimas semanas de guerra. Don tiene como objetivo la supervivencia de su escuadrón: “Biblia”(Shia LaBeouf) encargado del cañón, “Gordo” (Michael Peña) el conductor de origen mexicano, Grady (Jon Bernthal) mecánico y cargador.



Ante la pérdida de su conductor auxiliar se integra a este grupo de veteranos un novato sin entrenamiento militar Norman (Logan Lerman) que no hace más que agregar tensión a los ya por demás fastidiados tripulantes del tanque. “Wardaddy” tendrá que dar una cruel introducción a la realidad de la guerra al joven recluta.

Basada en una recopilación de historias reales aportadas por soldados que tripulaban tanques de guerra, el director David Ayer se dio a la tarea de recrear estas historias. Ayer viene de una familia de militares, él mismo estuvo enlistado en la Marina así que maneja muy bien estos temas por lo que desarrollar el guión no le resultó complicado. La fotografía estuvo a cargo de Roman Vasyanov quien literalmente tuvo que arrastrarse en el lodo para conseguir su paleta de colores; la música  que vino a acompañar a esta película sombría  la dio Steven Price quien encontró las notas perfectas para este cuadro violento.


El reparto es excelente, a mi punto de vista las mejores actuaciones se las llevan los más jóvenes, Shia LaBeouf se convirtió en un auténtico artillero, pareciera que nació con el ojo pegado a la mira del cañón, la furia que pone en cada disparo se contrasta con su lado evangelizador. LaBeouf llevó tan al extremo su papel que llegó a realizarse cortes en la cara con un cuchillo, sus compañeros llegaron a quejarse porque se alcoholizaba, hasta dejó de bañarse por semanas, todo justificado por su inmersión en el personaje, lo que pareciera rayar más en excentricidad que en un verdadero trabajo actoral, pero su personaje luce en la pantalla.

El personaje de Logan Lerman es el eje de la historia, todo parece girar en torno a la perdida de la ingenuidad del nuevo recluta. Encarar a este soldado a la realidad de la guerra es igual a parar a un niño pequeño en medio de la batalla. Así que es el papel que más le ha demandado a este joven actor y no lo ha hecho tan mal.



Mucho se ha comparado Corazones de Hierro con Pelotón de Oliver Stone porque retratan directamente la crueldad de la guerra, pero lo hacen de perspectivas diferentes; también la comparan con Bastardos sin gloria por el papel de Brad Pitt pero David Ayer está todavía lejos de la maestría de Stone y la violencia de Tarantino no tiene punto de comparación por su gran contenido cínico. Es por eso que es complicado catalogarla, es cierto que desde Pelotón o desde la escena del desembarco en Normandía de Steven Spielberg en Salvando al soldado Ryan no se había mostrado la cara cruel la guerra de una manera tan fiel.

Cinco hombres confinados a un tanque de guerra, entre lodo, sangre, muerte y sus propios demonios, no suena para nada alentador, no es una película de esperanza, es el retrato de la pérdida de la inocencia, de la iniciación en mantener la vida a cambio de la vida de otro ser humano. Se trata de la degradación que raya en la locura de los hombres expuestos a estos horrores, ¿hasta dónde es que el ser humano se mantiene como tal en una guerra?


Entrar a la vida en el Fury es darse cuenta que: “Los ideales son pacíficos; la historia es violenta”



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