martes, 21 de octubre de 2014

Cempasúchil, la vida que nace de la muerte

Flor de Cempasúchil

Cuenta la leyenda que en Maninalco (Estado de México) cuando alguien moría su familia adornaba su tumba con pequeñas flores llamadas Tonalxochitl (“flor que nace del sol”), pues se creía que estas flores poseían la habilidad de guardar en sus pétalos el calor de los rayos solares.

Los Mexicas al pasar por el valle de Malinalco adoptaron la tradición, pero a los Mexicas la flor les parecía muy sencilla, así que se dedicaron a transformar la flor de Tonalxochitl en una flor con más pétalos. Lograron convertir esa pequeña flor en una comunión de 20 flores y la llamaron Cempohualxochitl, que en lengua náhuatl significa “veinte flores” o “veinte pétalos”. Esta nueva flor simboliza la vida que nace de la muerte, simboliza  la fugacidad de la vida y la dualidad entre la vida y la muerte, por siglos ha acompañado las celebraciones del Día de Muertos.

El  Dios Huitzilopochtli se las concedió a los Mexicas o Aztecas como una forma de señalar las tumbas de los difuntos para guiar al muerto hasta su altar, con sus pétalos fabrican caminos que podían seguir gracias a sus brillantes colores que simulaban la luz, además su olor hace agradable la estancia del difunto.

La flor de cempasúchil (Tagetes erecta) es originaria de México y crece de manera silvestre en varios estados del país, al  ojo común el cempasúchil parece una sola flor, pero en realidad se trata de un conjunto de pequeñas flores conocidas como ‘inflorescencias’, que se encuentran agrupadas en una sola cabeza floral.

Hay registros en la literatura de la medicina herbolaria de México de que esta flor ha sido utilizada desde el siglo XVI en la Medicina Tradicional Mexicana y se la menciona para muy diversos usos. Su indicación más frecuente es para los trastornos digestivos, seguidos del uso para trastornos de las vías respiratorias.

Aunque su origen es mexicano actualmente México  sólo tiene el 3% de la producción mundial, dejando los primeros lugares de producción a la India con 20% y China con el 75% por lo que también es conocida con el nombre de “Clavel Chino”. En México el 92% del total de la producción anual es destinado al adorno de los altares dedicados a los fieles difuntos y sólo 8% a la industria.

Esta flor también forma parte de la gastronomía mexicana y es deliciosa, particularmente en salsas o sopas, en la red se pueden encontrar diferentes recetas fáciles de preparar, así que aproveche este otoño para experimentar con estas receta o que mejor, cultívelas en su jardín, son fáciles de reproducir por semillas además  de que ahuyentan algunas plagas.



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