miércoles, 29 de octubre de 2014

Altares de Muertos, nuestro recuerdo los mantendrá vivos

Altares de Muertos

En la visión del México prehispánico no había manera de separar la dualidad de la vida y la muerte, así tal cual, no existe una sin la otra, sobre este binomio giraban todas las manifestaciones de su cultura. Un ciclo en la naturaleza, el más importante, el ciclo de la vida. Para llegar a entender la muerte y su significado se crearon las ceremonias y rituales, mismas que se transformaron en tradiciones; dentro de esas tradiciones se erige como la más importante de la cultura popular mexicana la celebración del Día de Muertos. Reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Para los indígenas no existía el concepto de infierno o paraíso, el destino de los muertos se sabía por su manera de morir y su comportamiento en vida. La muerte podía ser violenta o no violenta (por enfermedad), para ellos su destino era el Mictlán. También estaban las muertes heroicas como morir en batalla o durante el parto, los muertos heroicos llegaban a un lugar llamado Omeyocan o paraíso del Sol gobernado por Hutzilopochtli el dios de la guerra. Los niños difuntos llegaban  a un lugar llamado Chichihuacuauhco en donde se alimentaban de un árbol de cuyas ramas goteaba leche.

Durante la conquista y la época de la colonia la fusión de las culturas indígenas con la religión católica significaron una transformación cultural sin llegar a ser homogénea, algunos se resistieron más que otros a cambiar sus costumbres y cada región o cada pueblo le dieron diferentes significados a una misma tradición. Es por eso que al día de  hoy en México hay lugares que dan mayor relevancia a esta fiesta de la celebración de la vida a través de la muerte.

Actualmente en México  el 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos, en donde también se celebra el regreso de los niños difuntos, y el día 2 es el llamado Día de los Muertos. La fiesta comienza desde la madrugada al sonar de las campanas en las iglesias, los familiares velarán las tumbas de sus familiares en donde llevarán todos los elementos del altar de muertos, algunas otras harán estos altares en su casa. Los altares de muertos hacen las veces de guía porque ayudan a las ánimas a encontrar el camino a casa.

Los altares tienen muchas variables, sus niveles representan los estratos de la existencia. Los de dos niveles representan el cielo y la tierra, los de tres niveles agregan al purgatorio como lugar intermedio. Los de siete niveles hacen referencia a los pasos necesarios para poder descansar en paz, este tipo de altares son los más tradicionales.

 Cada nivel tiene un significado distinto:

1er Nivel.- Se coloca la imagen del santo al cual el difunto era devoto.

2° Nivel.- Este es el nivel destinado a las ánimas del purgatorio y es por quién se pide para su salida de ahí.

3er Nivel.- Se coloca la sal que representa la purificación del espíritu de los niños en el purgatorio.

4° Nivel.- Aquí se coloca el pan de muerto que se ofrece como alimento a las almas en tránsito.

5° Nivel.- Se colocan los alimentos preferidos por el o los difuntos del altar, pueden ser diferentes platillos o frutas.

6° Nivel.- en este nivel se colocarán las fotografías de las personas a quienes se dedica el altar.

7° Nivel.- En el último escalón se coloca una cruz formada con semillas y/o frutas.

En estos niveles también se colocan las siguientes ofrendas:

Cuatro velas formando una cruz orientada a los cuatro puntos cardinales.

Cadenas de papel morado y amarillo que significan la unión entre la vida y la muerte.


Papel picado para que los espíritus puedan llegar al altar empujados por el viento. Se dice que cuando el papel se mueve, es que un alma está pasando a través de él, además que da colorido y alegría de vivir.


Flores que son la bienvenida para el alma, la flor blanca representa el cielo; flor amarilla la tierra y la morada el luto.


Velas que representan la ascensión del espíritu. También significan luz y guía del camino.


Un lienzo blanco y nuevo que representa la pureza, el cielo.


Un cirio que representa el alma sola.


Incienso de copal cuyo humo simboliza el paso de la vida a la muerte.


Maíz que representa la cosecha.


Las calaveras de azúcar que son una costumbre indígena. Las calaveras pueden tener el nombre del difunto o inclusive de los familiares vivos ya que la tradición dice que aunque estemos vivos nos reímos de la muerte.


Agua que da vida y energía para el camino. El agua refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos.


Un Cristo para que haya bendiciones.


Una cruz de cal que simboliza los 4 puntos cardinales.


Un Arco que se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos.


Una vara para liberar al muerto del demonio y los malos espíritus.


Objetos personales del difunto, juguetes en el caso de los niños.

También se hace un camino desde la puerta hasta el altar, este camino se hace con flores de cempasúchil y velas, su color y aroma guiará a los protagonistas de este altar.

El Día de los Muertos es un día de fiesta porque los ausentes regresan a casa por una noche para mantener vivo su recuerdo, para dar alivio al dolor de la ausencia. Es una noche de comunión entre los dos mundos, una demostración de amor y respeto a los que se nos adelantaron en este ciclo de la vida.




No hay comentarios:

Publicar un comentario