miércoles, 9 de julio de 2014

Quiero ser italiano

Quiero ser italiano (L'italien)



Después de la intensidad de Ninfomanía 2 definitivamente necesitaba reconciliarme con mi alma y la opción de película ligera fue Quiero ser italiano. De manufactura francesa bajo la batuta de Olivier Baroux, protagonizada por Kad Merad quien le da vida a Mourad Ben Saoud pero que se hace pasar por Dino Fabrizzi.

Mourad es musulmán, viene de una familia emigrada argelina y ante todo el mundo se hace pasar por italiano, con excepción de su hermana y su mejor amigo. Vive en la bella Niza, envuelto en el glamour de la ciudad, es un carismático vendedor de autos deportivos, italianos claro, y monta todo un teatro para pasar como italiano en su trabajo y volver a ser musulmán al lado de su familia.

Al enfermar su padre, le hace prometer que este año hará el Ramadán por él, lo cual lo mete en un verdadero aprieto, porque así como no sabe nada de Italia tampoco sabe nada de lo que implica un Ramadán y el estilo de vida que lleva lo dejan justo en el extremo contrario de la purificación. Con Ramadán para Dummies en mano comienza con el rito de ayunar desde la primera luz hasta el atardecer, absteniéndose de comer, beber y mantener relaciones sexuales durante ese período, además de seguir los horarios de las oraciones a lo largo del día.

No quisiera dividir la película en lo bueno y lo malo pero parece que no hay más opción así que por el lado bueno tenemos la temática de la película que habla de la diversidad cultural, del marcado racismo en un país tan liberal como Francia, de la importancia de las apariencias y la mancuerna que hacen con hacer de un hombre un triunfador. Lo malo, es que lo manejan de una manera muy superficial, pero bueno, en su defensa tienen que en verdad se trata de una comedia; en su contra tienen que no es una comedia lo que se dice explosiva, yo soy de risa fácil, pero esta vez las risas no fueron tantas, es agradable si, tiene ese toque emotivo que a mí en lo particular me gusta, pero no creo que sea del gusto de todos.

Kad Merad ha tenido mejores películas cómicas que esta, porque con todo y sus propias raíces se queda un poco corto con el papel, ahora sí que le faltó algo más de italiano en el rol para hacer la película más graciosa. Farida Ouchani (Rachida) y Sid Ahmed Agoumi (Mohamed) muy bien su papel como padres de Mourad y llevando la mayor parte de la carga emotiva de la película, cada uno hace sus propias confesiones sobre cómo han tenido que sobrellevar el racismo en el país que les ha dado asilo.

Mentiras justificadas siguen siendo mentiras, que no resuelven un problema, sino que por el contrario lo disfrazan y el problema permanece. Quiero ser italiano endulza una temática fuerte con un final feliz, es una película ligera y agradable, tal vez tratar estos temas de manera más dramática sería de más impacto.




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