martes, 17 de junio de 2014

Dialogando con Óscar de la Borbolla...por ausencia.

Postergación


Alguna vez el escritor Óscar de la Borbolla escribió en su muro un cuestinamiento que me llamó mucho la atención:


Quiero llamar la atención hacia un hecho que me parece emblemático de nuestro tiempo de realidad virtual: la postergación. Y aunque éste es el término correcto, está prevaleciendo el anglicismo procastinación (ya también aceptado por la Academia). Postergar es invertir el orden de lo importante y dar primer lugar a lo secundario. Lo digo porque habiendo problemas tan urgentes y lacerantes en el ámbito humano: bebés que mueren por falta de atención hospitalaria, ancianos que malviven con una magra jubilación, rapto de niños para la prostitución, crecimiento desmedido de la pobreza... por sólo mencionar algunos que no han sido coloreados por los partidos políticos, veo un interés literalmente inhumano por los animales, que dicho sea de paso me son muy simpáticos, pero que afligen menos que lo que les ocurre a mis semejantes. No me explico esta postergación y sólo me la explico porque en el mundo virtual se nos hace la ilusión de que está más próximo, es más importante, lo que está más presente en las pantallas y lo que está de veras más cerca queda eclipsado. Por eso les pregunto, para entender este mundo: ¿qué es más importante para ustedes?
Óscar de la Borbolla

Haciendo de cuenta que Óscar (para los cuates) me escucha y/o me lee me atrevo a contestar desde esa perspectiva que tenemos algunos acomedidos en la cual asumimos que nos la sabemos de todas todas. Voy a empezar por decir que alguna vez en un examen de conciencia me tocó hacer una lista de mis defectos de carácter y precisamente la postergación es uno de los principales, entonces, desde un punto de vista de una activista de la postergación te comento: Óscar, lo hacemos porque obtenemos satisfacciones más rápidas. Menos intensas o menos gratificantes definitivamente, pero rapiditas.

No estoy de acuerdo con ninguno de los abusos arriba señalados, incluyendo el de los animales, los cuales me encantan, pero en definitiva no pondría a un animal, planta o cualquier otro ser vivo por encima de la raza humana, aunque en muchos casos se lo merezcan. La verdad es que es un tema complejo, seguramente muchos de nosotros ponemos nuestro granito de arena a una causa en particular, pero enumerar las causas que merecen prioridad ante otras es algo que veo imposible de lograr, cada uno lo hará en relación a su medio, en cualquier parte del mundo que este medio esté.

Los humanos somos eso, ¡humanos! Perfectos e imperfectos al mismo tiempo, con esa capacidad de elegir el bien sobre el mal o viceversa, agregándole el poder cambiar de opinión N número de veces y si a esto se le agrega el factor de influencia político o peor aún, el social, ese que tiene que ver con quedar bien y figurar entre los mortales, pues ya la ecuación se volvió exponencial nos fuimos muy lejos.

Utópico me parece volcarse a una causa en particular hasta resolverla y luego a la siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente de acuerdo a un grado de importancia global. A mí me parece un problema de logística más que de postergación, pero no me hagan mucho caso porque la negación también aparece en mi lista de defectos.

Volviendo al tema y a estas alturas en donde los estragos de esas leyes que se cocinaron de manera acelerada, sin medir las consecuencias o el alcance de su efecto podrían resultar en la muerte de esos animales a los que cual Mesías quisieron liberar de la esclavitud y ahora resulta que no saben qué hacer con ellos. 

Igual que Óscar, en su momento todo este movimiento animal me parecía absurdo, sin dejar de hacer hincapié en que amo a los animales y claro que no quiero que sufran, pero si me dieran a escoger tal vez me hubiera ido por castigar a los pederastas, o lograr que el feminicidio se castigara de una manera más enérgica, vaya, que se aceptara como tal siquiera; pero no, esas propuestas no se mueven. 
Hago lo que puedo a favor de las causas que involucran mi medio, un poquito aquí y un poquito allá, incluido ese poquito que toca los animales. No puedo remediar nadam, sólo confío en que la evolución de la mentalidad humana llegará dentro de unos millones de años y las semillas que sembremos y cultivemos hoy darán fruto algún día. O…sencillamente nos aniquilaremos unos a otros y las maquinas gobernarán el mundo. Mal chiste ya sé, pero a este paso tampoco estarán esos animales que todo el mundo se apresuró a "rescatar" pero que al final a nadie o a insuficientes personas les interesó su destino.





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