viernes, 16 de mayo de 2014

Pedofilia en el cine

Pedofilia en el Cine



Con anterioridad ya me he declarado amante del cine, del cine en todas sus modalidades, pero particularmente del tipo de películas que te despiertan un sentimiento, aunque ese sentimiento no siempre sea agradable. Aprovecho la 56 Muestra Internacional de Cine para ver este tipo de películas, porque es difícil verlas fuera de estos festivales. 

La mayoría de las personas van al cine para distraerse, para salir un poco de la realidad, de la monotonía o de la crueldad del mundo real. Como digna representante de los nacidos bajo el signo de Piscis soy una experta en evadirme de la realidad, me gusta que mi mundo sea color de rosa, sin embargo, y con plena conciencia, de repente me da por nadar en esa realidad que de rosa no tiene nada.

En un corto periodo de tiempo me tocó ver dos películas que tratan sobre el tema de la Pedofilia. Una de ellas fue la película mexicana muy esperada y muy decepcionante para algunos, Obediencia Perfecta de Luis Urquiza un  filme "inspirado" en la vida del sacerdote Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo, quien fue acusado por cometer abusos contra menores. No hubo nada nuevo en ella, tal vez mucha expectación y mucho morbo, lo cual fue suficiente para abarrotar las salas de cine. Las actuaciones nada extraordinarias, tal vez la de Juan Manuel Bernal, pero en este caso en particular no creo que fue el papel que sacó lo mejor de su capacidad actoral.

Un punto a su favor, es como describen la manera en que los niños son engañados, la manipulación que por años aplican a los niños que son abusados en este medio, con la Iglesia de por medio las críticas son incendiarias, pero lo cierto es que la Pedofilia abarca al mundo entero, del primer al tercer mundo, a todas las profesiones (obviamente más a las que involucran niños), no es una cuestión de cultura o de ignorancia. La pedofilia nace en casa, con las personas que se supone más aman a sus hijos, con los familiares más allegados, con las personas más “seguras”.

Esto es descrito perfectamente en la película  Polisse de la joven directora francesa Maïwenn, que muestra  el interior de la Brigada de Protección de Menores (BPM) del Departamento de Policía parisino responsable de las infracciones cometidas a víctimas menores de 18 años. Este departamento investiga desde  oscuros casos de pedofilia escolar hasta el allanamiento de una extensa red de explotación laboral infantil.

La película es un conglomerado de pequeñas historias basadas en casos reales, que requirió ardua investigación, Maïwenn selecciona los casos más frecuentes, algunos más atípicos, sorprendentes y escandalosos. Alguna vez leí que: una escena impactante llega más al alma; bueno, esta película te mete al alma muchas escenas, y no porque sean necesariamente brutales, eso no fue necesario, la sugestión es llevada magistralmente.

Cuando salí de la sala de cine, mi primer comentario fue “me partió la película” y cuando dije esto no sólo pensaba en los niños, sino en las personas que trabajan manejando casos como estos, porque la película realmente está manejando los dos temas, no hace un desfile de atrocidades, me parece que refleja mejor los problemas profesionales y personales de los integrantes de esta brigada. No hay conclusión sólo un desarrollo que te deja abierto un largo camino. Polisse es una gran película, muy dura, con actuaciones brillantes… ¡todas! Hasta el punto de darse cuenta que hubo actores que sacrificaron sus capacidades histriónicas sólo por ser parte de ella, la directora actúa en la película como una observadora más.

París es México, México es Suecia, Suecia es Estados Unidos y Estados Unidos es Irak, que dicho sea de paso, está a punto de legalizar la Pedofilia. El abuso infantil es universal en cualquiera de sus versiones, a través de cualquier ventana se puede ver y bajo cualquier profesión, uniforme o hábito.

No puedo transmitir todo lo que la película movió en mí, situándome en los dos lados, en el bando de los niños abusados y en de los profesionales que viven con esto todos los días,  no sólo porque dejan todo su ser en una profesión, sino también por el hecho de enfrentarse a la tensión, al malhumor y a todas aquellas cosas que irremediablemente afectan el desempeño de los hombres y mujeres que laboran en ella y de la cual depende el destino de otros seres humanos… los niños.

Aunque no lo menciona textualmente en la película, inmediatamente la relacioné con el  Síndrome de Burnout:

Tensión al interactuar con otras personas, una fase avanzada de estrés laboral, desgano, frustración, desilusión, agotamiento emocional, falta de realización personal, deshumanización, consistente en el desarrollo de actitudes negativas, de insensibilidad y de cinismo hacia las personas. Falta de realización personal, con tendencias a evaluar el propio trabajo de forma negativa, siente insuficiencia profesional.


Yo sabía de este Síndrome porque he sido evaluada en este sentido por mi profesión. El “Burnout” (quemados) es muy común el personal de salud que trata con enfermedades catastróficas o con enfermos terminales, en donde pareciera que por bien que realicen su trabajo no viene acompañado de una satisfacción o sensación de triunfo. Revisando un poco el tema encontré un listado de las profesiones que son más propensas a padecer este síndrome y curiosamente los agentes de policía ya no figuran en esta lista, aunque fue precisamente con una brigada de policía con quien se comenzó a utilizar este término.

¿Mi opinión? la película es muy buena, muy fuerte y muy dura; podríamos ser capaces de sentarnos a juzgar la manera en que éstas personas se desenvuelven en su trabajo y en su vida personal, pareciera que son una comunidad aparte, que no tienen opción a una vida "normal" fuera de su ambiente de trabajo; pero al final nos daremos cuenta que "Nadie sabe lo que pesa el muerto, mas que el que lo está cargando".  Y en cuanto a la Pedofilia nos encontraremos en un callejón sin salida,  porque en muchos casos ni siquiera el agresor  es consciente del daño que está causando. 







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