martes, 6 de mayo de 2014

Las Frases de mi Mamá Parte II

A los rezongones


¿Alguna vez se te ocurrió contestarle un decibel por arriba del máximo permitido? Si tu dentadura sigue en su lugar considérate afortunado. ¿Se te ocurrió defenderte o salir corriendo? ¡Dios que te perdone!

Creo que pocas cosas “molestan” más a las acongojadas madres que la falta de sumisión de sus hijos. Serenidad hermano para  aceptar un regaño o un castigo de buena gana, pero  mucho cuidado, que también puedes caer en el error de hacerla pensar que te vale y ¡aguas! Eso es peor, creo que siempre fue mejor así como que rezongar un poquito, pero sin bajar la guardia claro, que todavía está demasiado cerca y te podía acomodar otro.

¡No me rezongues!

¡No me contestes!

¡Cállate y contéstame!

¡Te voy a voltear la cara de un manazo!

¡A la esquina vas a  ir a juntar los dientes!

¡Pero me las vas a pagar cabrón!

¡A la una, a las dos y a las…!

¡Si corres te va peor!

¡Se te va a secar la mano!

¡Ah pero deja que llegue tu padre!

¡Vas a hacer buches de lengua y dientes!

¡Ah pero no fuera tu noviecita, a esa si le contestas muy bonito!

¡Ya tendrás tus hijos!

¡Te voy a lavar la boca con jabón!



Los eternos pleitos


¿Te has puesto a considerar que esa sonrisa que aparece siempre en tu cara cuando recuerdas esos agarrones con tus hermanos se la debes a tu madre? Si no fuera por su oportuna intervención tal vez todavía estarías purgando condena en alguna apestosa prisión. Siéntete afortunado, de haber tenido una madre salomónica y de que al menos un hermano sobreviva.

¿Qué sería de la apacible vida familiar sin los pleitos? Sin esas “ganas de estar jorobando”, porque el final todo se resume en eso, no era necesaria una razón de peso para comenzar un pleito se puede decir que hasta era una necesidad.

Para los hermanos no hay diferencias,  si eres hombre o mujer, el más grande o el más chiquito, ni quien empezó y quien terminó, el chiste es agarrarse; pero para la mamá es otra cosa, seguramente ella no alcanza a entender que en realidad no hay bronca, que a los cinco minutos seremos súper cuates y cómplices en su contra otra vez.

¡Juegos de manos son de villanos!

¿Qué no ven que son hermanos?

¡Los voy a amarrar como a los bueyes hasta que se quieran!

¡Si se van a matar háganlo afuera que acabo de limpiar!

¡Fariseos!

¡Se van a matar!

¡El que se lleva se aguanta!

¿Qué no ves que él está más chiquito?

¡Ay cabrones me van a matar de un coraje!

¡Detén a tu hermano o te va ir igual!

¡Aquí la única que pega soy yo!



Ayudando en el hogar


¿Qué sería de ti si te hubieras quedado con la tonta idea que lo único que hacen los niños es jugar? Si no hubiera sido por tu sufrida madre que te enseñó que tienes responsabilidades por cumplir, o ¿qué, pensabas que todo lo tenía que hacer ella?... o sea ¡Hello!

“En el pedir está el dar” y ella sabía exactamente como pedirlo, porque si la frase no era suficiente pues alguna restricción vendría acompañándola, así que para ir a “esa fiestecita”  había que talonearle.

En estos menesteres no era recomendable hacerla enojar, ya que corrías el riesgo de encontrar tu colección de posters de Menudo o Luís Miguel tirados en la basura o tus naves de Star Wars en el bazar de caridad del Padre Cuellar, con él fue a dar mi muñeca con el pelo de peluche verde y el brazo descosido, así como mi bici naranja con el asiento de florecitas. Si de desentilichar se trata… ¡no mercy! Y si lo hace de malas…¡menos!

¡Talegones!

¡Levanta tu tiradero!

¡Si parece muladar!

¡Huevones!

¡Aquí nadie hace nada!

¡Todo yo, todo yo!

¡Parezco su criada!

¡Les gusta vivir en la mugre!

¡Aunque sea levanta las patas para que pueda trapear!

¡Yo con la ciática y tu echadote!

¡Pobre del que se case contigo sino sabes hacer nada!

¡Acomídanse!

¡A ver, tú que no estás haciendo nada…!

¿No te estorbo?

¡Tú m’ijito, que estás más cerca, ayúdame!

¡Dejarían de ser hombres!

¡Cierra la puerta para que no vea tu chiquero!

¡O lo guardas o a la basura!´

¡Si no fuera por mí ya estarían engusanados!








Continuará...




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