miércoles, 23 de abril de 2014

Resiliencia.

Resiliencia

El día de hoy tomé la "pluma" para desarrollar una palabra que aprendí: Resiliencia.

La resiliencia tiene muchas definiciones válidas, su origen viene del inglés “resilience”, que no tiene una traducción exacta en nuestro idioma, pero que significa capacidad de rebote (bouncing back), pararse otra vez. Es un  término extraído de la física que se ha incorporado a las ciencias que estudian la conducta y el comportamiento humano.

Según Wikipedia resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Actualmente la resiliencia se aborda desde la psicología positiva la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos y no en sus debilidades y patologías, como la psicología tradicional.

Más esto no quiere decir que signifique invulnerabilidad o  impermeabilidad al estrés, se relaciona mejor con el poder de recuperarse. Esa capacidad que tiene el ser humano que logra que seamos capaces no sólo de hacer frente a las adversidades de la vida, sino inclusive superarlas y  ser transformados a través de ellas.

“El Ser Humano es responsable de lo que hace, de lo que ama y de lo que sufre”
 Viktor Frankl

Pues sí, Viktor Frankl vuelve a salir a escena y me vuelve a hacer caminar sobre su filosofía y lo que ha aportado a mi vida. Si a mí me hicieran esa famosa pregunta sobre ¿Cuáles son los tres libros que han cambiado mi vida? Diría con seguridad dos: El hombre en busca del sentido de Viktor Frankl y La inteligencia emocional de Daniel Goleman y ¡Oh sorpresa! Los dos vienen muy al caso con el tema.

No es la primera vez que menciono mi admiración por las personas que han logrado salir de las adversidades en situaciones  impensables para la resistencia humana. Carlos Páez me dio un ejemplo más con su conferencia sobre la tragedia andina, el común denominador es el mismo: Visualizarse en un futuro distinto al que se vive. Yo lo podría definir como tener una esperanza de vida,  de una vida mejor.


Acabo de escuchar una definición de visión: “Visión es poner tus sueños en acción”, aunque es una frase que se utiliza mucho en el “coaching” empresarial me parece aplicable a la actitud frente a la vida.

Todos en algún momento de nuestras vidas, unos más veces que otros o más fuerte que otros,  debemos de enfrentar situaciones y/o enfermedades catastróficas, claro que nos sentimos muy desdichados o simplemente pensamos que no vamos a salir de una cosa así. Por fortuna la resiliencia es una capacidad humana que nos llega por dos vías, innata y adquirida, lo cual significa que no sólo la poseemos, sino que somos capaces de desarrollarla. Somos capaces de aprender más sobre ella y al hacernos consientes de este hecho, nos hacemos más fuertes aún.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.
Víctor Frankl

Dos cosas he identificado como  importantes para afrontar una enfermedad como el cáncer, para salir de los problemas de adicciones o para sobrellevar un duelo o una depresión. Una es la actitud y la otra la fe; y me refiero a una fe en cualquiera que sea nuestra creencia, en lo que se conoce como nuestro “Poder Superior” que puede ser Dios, Alá, Mahoma, una vaca, etcétera.
La actitud es ese motor que nos mantiene en pie o que nos arroja al fondo del abismo. Claro no es fácil lidiar con cualquiera de estos problemas, es una carga con los que muchos no han podido y con la que muchos han perdido la batalla, pero no siempre la victoria significa vencer. Muchas veces la victoria en estos casos significa llevar nuestro proceso de enfermedad o de dolor de la mejor manera posible y no sólo para nosotros, sino para las personas que nos rodean.
La Resiliencia se practica y se desarrolla, nos empuja a ir más allá de lo que el cuerpo humano puede resistir y de esto hay constancia a través de la historia. El decidir dar tu mejor cara a tu peor momento, marca esa diferencia que hace a los humanos caminar directo a la alambrada electrificada para morir hoy o dar la vuelta y seguir luchando por un día más, y un día más, y un día más…

“Las experiencias negativas, aun las más duras, pueden transformarse en una especie de catapulta para que un ser humano salga disparado y alcance cosas mejores. Para que, cuando todo parece indicar que le será imposible, pueda desafiar a la realidad y dar el gran salto desde la oscuridad hacia la luz”
Carlos Paéz




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