miércoles, 23 de abril de 2014

23 de Abril

"Día Mundial del Libro
 y del Derecho de Autor"



El día 23 de abril fue elegido como Día Internacional del Libro. La fecha se escogió porque coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega en el año 1616. La cosa es que Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano. En esta fecha también fallecieron William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981). Ahora hasta le quieren agregar sentido a la muerte de Gabriel García Márquez por la proximidad de la fecha, pero bueno, el caso es que no hace falta un pretexto para asignarle un día a algo tan valioso como un libro.


Es inevitable sacar cuentas y buscarle el lado oscuro a esta celebración en un país como México, así que en los titulares de los periódicos para éste día nos llama más la atención las estadísticas sobre lo que NO leemos que la motivación para leer. No sé qué es lo que me molesta más, si ver estás estadísticas o darme cuenta de lo importante que resulta para algunos el hacernos ver lo poco que leemos y la molestia que se toman en sacar todos estos índices:

El 5% del PIB es la aportación que hace la industria del libro en México.

8.391 MDP invirtieron los mexicanos en libros en el 2013 sin mucha variación para el 2014.

2.9 libros por persona se leen en promedio anualmente.

En Jalisco el 26% de la población ha leído al menos un libro en el último año.


Bla, bla, bla…


Los mexicanos no leemos, eso es un hecho y punto. Lo importante, creo yo, es ¿cómo podemos hacer que esto cambie? Yo puedo advertir un pequeño cambio en el medio en el que me rodeo, sobre todo con los jóvenes y con las amas de casa. Ya son varios los libros que están rompiendo record de ventas en México, ya hay pre-ventas, ya existe la palabra “agotado” en las librerías, pero tal parece que las personas que se molestan en sacar las estadísticas antes mencionadas, se dedican también a criticar el tipo de lectura que se vende.


Ahora sí que ¡hay niveles! Pero para subir de nivel  hay que aprender a desarrollar el gusto y creo que la relación cine-libro está funcionando de maravilla. Hay grandes textos llevados a la pantalla grande y hay infinidad de pobres textos llevados a la pantalla, pero la gente quiere saber qué pasa, la gente ya busca los libros y por malos que estos pudieran ser, el hecho es que ¡están leyendo! Yo sé que existen libros que debería de ser pecado publicarlos, porque son malos y sin sentido, son un insulto al árbol que les dio vida, pero confío en que más de alguno enderecerá su camino de lectura.

Sin perder el meollo del asunto, que es LEER,  sí puedo asegurar que al día de hoy en México se está leyendo más, desconozco las estadísticas de hace 30 o 50 años, pero soy consciente de las generaciones de hoy. Yo descubrí el placer de la lectura en la adolescencia por conducto de un amigo,  y fue precisamente con un libro llevado a la pantalla: Gringo Viejo de Carlos Fuentes. En casa nunca se me fomentó este hábito, a la fecha soy reconocida como alguien que lee, cuando la verdad es que no leo gran cosa  comparado con lo que leen en los países europeos y si a eso le agregamos la calidad en la lectura pues entonces sí que ya se me terminó de ir todo el crédito como lectora.

Leo los temas  que me gustan o me dan curiosidad,  leo por recomendación o por obligación, leo de lo que aprendo y de lo que me distrae aunque sea consciente de su bajo valor cultural. Soy capaz de reírme de la estupidez que estoy leyendo y he dejado libros a medias porque se pasan de la raya con lo malos que son,  sin embargo también he leído libros maravillosos por los que bien han valido la pena caminar por la mediocridad literaria para toparse con ellos. 

Dar el salto de la mediocridad a la calidad literaria no es fácil, tal vez muchos se queden atorados en la mala calidad, pero estoy segura que más de alguno irá por más, y por más, y por más. Leer es adictivo porque es un placer, el chiste está en detonar ese placer. Todos los sentidos se educan (esto lo aprendí en un libro), todos los placeres tienen la capacidad de ser llevados a estatus más altos, las endorfinas son adictivas y dejan un registro de su nivel, lo que nos hace buscar niveles más altos de placer. En los vinos, en el arte, en la comida, en el sexo y desde luego en los libros, pero para apreciar el nivel diez hay que comenzar por el cero. Si  no estás preparado para leer a Shakespeare, no vas a ser capaz de disfrutarlo cuando lo leas, al igual que pasa con alguien que toma una copa del mejor de los vinos y no le gusta, porque no tiene los antecedentes necesarios para apreciarlo.


En una encuesta realizada por Parametria mencionan varias razones por las cuales el mexicano no lee, el 59% dijo que no lee por falta de tiempo, este porcentaje viene ganando terreno, yo creo que es más porque ocupamos nuestro tiempo libre en cosas banales no porque en realidad  no tenemos tiempo. Leer en el baño, leer en el camión, en la sala de espera del médico, y si es en el seguro social pues ya te dio mucho tiempo; tiempo hay, la cosa que el celular se está apropiando de él.


En la gráfica hay un cambio que llama la atención,  es en los que dijeron que no leían porque no les interesaba, pasando de 23% al 13%. Esto para mí es un gran avance, porque el interés se está despertando en las nuevas generaciones. Las redes sociales tienen su granito de arena en esto, ya que es la herramienta por la cual se promueve la lectura y en general todas las actividades culturales. Las dependencias culturales gubernamentales están organizando eventos para promover la lectura ¡todo está en la red! Es cuestión de que lo busques, con el celular si quieres, también para eso sirve.


Así que mi propuesta es: ¡Lee lo que te dé la gana leer, pero lee! Lee la pasta de dientes en el baño o las instrucciones y bondades del shampoo, pronto tú mismo iras demandando algo más. Lee tu horóscopo o la hojita del calendario. Lee  'Crepúsculo' o déjate seducir por Christian Grey, comienza por Bucay y termina con Frankl, inicia con 'Los hombres son de marte...' y da un brinco a la biología evolutiva de Joe Quirk. No mates tu tiempo libre con el celular, cierra el Candy Crush y abre un libro, un artículo...¡algo! No permitas que las críticas den al traste tu iniciativa para leer. Déjate atrapar por las historias del cine y sigue su camino en los libros, te aseguro que el libro siempre será mejor, o al menos, "menos peor" que la película. 

Y tú, ¿no sabes qué ponerte? ¡Pues ponte a leer!





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