15 abr. 2018

Top Gun


Una mirada morbosa


Con el temor de que la hipersensibilidad de los millennials me tache de sexista, me arriesgaré a recordar con mucho cariño y no poco morbo a Top Gun. Yo no sé si a estas alturas estemos a punto de quedarnos sin estas preciadas imágenes en el cine, así que antes de que intenten mancillar esta película en nombre de lo políticamente correcto, sacaré a relucir mis bajas pasiones.

Corría el año de 1986 cuando Tom Cruise se materializó en mis sueños. Yo era apenas una adolescente con la cara llena de granos y el peor corte de pelo de la historia de la humanidad, pero ya tenía mi corazoncito; mismo que latía a mil por hora con todos esos pilotos guapísimos. Si bien el look de aviador ya tenía sus méritos,  este chaparro nalgón lo puso de moda por los siglos de los siglos. Cruise resultó muy rentable para promocionar chamarras de piel,  lentes de sol Ray-Ban y calzones Rinbros. Hasta las filas de la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos se fueron a la alza, gracias al efecto Top Gun.

Como bien recuerdan  Maverick (Tom Cruise) junto con su amigo y compañero  Goose (Anthony Edwards), tienen la oportunidad de entrenar en la famosa escuela de combate aéreo en Miramar, también conocida como Top Gun. El reparto lo complementan: Val  Kilmer, Rick Rossovich, John Stockwell, Tom Skerritt, Michael Ironside y Tim Robbins, por mencionar a algunos de los caballeros; y Kelly McGillis y Meg Ryan por el bando de las damas.


Tony Scott, hermano del también director Ridley Scott,  se volvió muy popular por esa época, de él recordamos: The Last Boy Scout, Enemy of the State, Spy Game, Man On Fire y muchas más, seguramente seguiría vigente al día de hoy si no se hubiera quitado la vida en el 2012. No podría decir que Top Gun fue su mejor película, pero fue sin duda la más taquillera de su repertorio. Recaudó más de 356 millones de dólares, además fue la cinta que  catapultó a Tom Cruise, quien ya venía de una buena experiencia en Risky Business, a la fama que no ha podido soltar, cosa que no pasó con todos  sus compañeros, mucho menos con su coprotagonista Kelly McGillis.


De esta película recordamos (las mujeres con mayor detalle), los esculturales cuerpos de esos bellísimos jóvenes pilotos, tanto en las duchas como en aquel memorable partido de vóleibol playero, que debo reconocer que se convirtió en mi momento favorito de esta película. La cinta también cuenta con muy buenas escenas de combate aéreo y una banda sonora que resultó todo un clásico ochentero, Danger zone y Take my breath away, son inolvidables.


Aproveche que Netflix la tiene en su catálogo, antes de que un ejército de hombres indignados por ser vistos como un objeto sexual se manifieste y pidan que se eliminen algunas secuencias. La secuela de esta cinta tiene fecha de estreno para el verano del 2019, dirigida probablemente por  Joseph Kosinski (Tron Legacy) y con título tentativo: Top Gun: Maverick; ya veremos cómo les va con la corrección política, aunque les puedo asegurar desde este momento, que no veremos muchas trusas blancas ni absurdos partidos de vóleibol que incluyan torsos desnudos y jeans ajustados.



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