miércoles, 15 de marzo de 2017

El maíz en tiempos de guerra


Los pueblos originales a la defensa del maíz


¿Cuál guerra se preguntará usted? ¿Contra quién puede pelear el maíz? Bueno, pues este documental se lo dirá. El que las tortillas de maíz no falten en su mesa, nada tiene que ver con esto, así que le sugiero que si este documental pasa por su lado, no pierda la oportunidad de verlo.

De la misma manera en que ahora tenemos una sobreproducción de “Cine Mexicano Chatarra” (con la pena pero así es), así recibe usted la producción maicera en nuestro país. Y de la misma manera que películas  como esta llegan para hacernos  sentir orgullosos de nuestro cine, de esa misma manera se cultiva el maíz nativo por los pueblos originales de México.

El maíz nativo busca un espacio en el extenso territorio mexicano para sobrevivir, las comunidades indígenas han recuperado algunas tierras para su cultivo,  allá arriba, en la sierra, a muchos metros de altura en superficies irregulares, lejos de la devastación que producen las semillas de maíz transgénicas. Manteniendo a raya al crimen organizado y a las corporaciones que amenazan con invadir nuevamente sus territorios. Resistiéndose a emigrar, ya sea a las ciudades o a otro país,  ya no en busca de un sueño, sino en busca del simple sustento.

El director Alberto Cortés (Ciudad de ciegos) nos abre un camino llano y de fácil acceso a algunas comunidades indígenas como la  Tzeltal, Mixa y Wirrárika que han hecho del cultivo del maíz la razón de su vida y su núcleo familiar. Cada familia se traduce en una trinchera que defiende día a día y por medio de su trabajo y amor por la tierra,  al ser sagrado por excelencia desde tiempos ancestrales: el maíz.

Paso a paso conoceremos el proceso de conservación de la semilla que da tonos de maíz amarillo, negro, azul, rojo y blanco. El cual se cultiva junto con frijol y calabaza y otros alimentos que nacen de manera silvestre. Estas comunidades hacen honor a sus tradiciones, pero le hablan claramente de los cultivos sustentables, de su resistencia a la tentación de la siembra de la amapola que es mucho mejor remunerada. Le hablan en lenguas que se aferran a no morir del rol de las mujeres que trabajan hombro con hombro con los hombres en el campo para conseguir los alimentos que compartirán en la mesa.

Créame que después de este documental maravilloso usted no necesita que venga un ingeniero agrónomo a explicarle las bondades de los cultivos nativos, mucho menos necesitará la certificación de un Premio Nobel que trate de convencerlo de avalar las bondades de los cultivos transgénicos o le minimice los efectos en la contaminación de la tierra.

Cortés le permite sentarse a la mesa de aquellas familias que no sólo luchan por preservar el maíz, sino que luchan por salvarnos a nosotros a través de sus cultivos. Tortillas multicolores, atoles, pozol y tamales hablan de unidad de familias, de la unidad de pueblos enteros a través de la Red en Defensa del Maíz, para lograr juntos un único fin, defender el símbolo de nuestra cultura de la extinción, perpetuar las tradiciones que se traducen en alimento y vida por medio del amor y el cuidado de la Madre Tierra. 


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