lunes, 7 de noviembre de 2016

Marie Curie

 Su capítulo olvidado
Un 7 de noviembre de 1867 nace en Varsovia, Polonia (después nacionalizada francesa) la química y física Maria Salomea Skłodowska-Curien, mejor conocida como Marie Curie.

Esta mujer a la que muchos conocen por hacerse acreedora de dos premios Nobel en dos ramas y momentos distintos, tiene una faceta que no todas las biografías sobre su vida y obra mencionan. Ese capítulo es su paso por la Primera Guerra Mundial, en donde gracias a ella, y al también muy olvidado Dr. Claudius Regaud, más de un millón de soldados franceses heridos en combate, salvaron su vida.

Marie Curie es uno de mis personajes de la historia favoritos, y aunque es cierto que el simple hecho de que sea mujer, la convierte en mi preferida por encima de todos, su etiqueta de género al final no significa nada. Para ella, en su momento, fue un lastre que tuvo que arrastrar durante casi toda su vida, muchos de sus logros fueron olvidados, no recibió ni la mitad de los premios que merecía y algunos duermen a la sombra del nombre de su esposo: Pierre Curie.

Para desempolvar ese capítulo de la vida de Marie Curie voy a utilizar una película francesa  del año 2014, “Marie Curie, une femme sur le front” (Marie Curie, una mujer en el frente) del director Alain Brunard,  con Dominique Reymond como Marie Curie, y Laurent Bateau como Claudius Regaud.

Al parecer la película tipo documental para televisión que fue bien recibida en Francia, el país de los mayores desaires a la Sra. Curie. Al final de la nota encontrarán el link en donde la pueden ver doblada al castellano, fue lo mejor que pude conseguir para todos los que no hablamos francés, ya que la versión original viene sin subtítulos.

Sí usted se da el tiempo de ver esta cinta, le aviso que no es precisamente una obra de arte, de hecho me llegó a molestar el toque romántico que le quisieron dar a la cinta con el fantasma de Pierre Curie rondando por ahí, haciendo hincapié en que esta brillante mujer se lo debía todo a él, dejando de lado el escándalo de proporciones épicas que se desató en París cuando salió a la luz el romance que Marie tuvo con un exalumno de su marido,  Paul Langevin, un hombre casado con el que se enredó varios años después de la muerte de Pierre.

Pese al escándalo en ese mismo año Marie Curie recibió, ya en solitario, el Premio Nobel de Química por el descubrimiento del polonio (bautizado así como honor a su país nativo) y el radio. Fue nombrada directora del Instituto de Radio de París en 1914,  pero cuando todo parecía funcionar como se debe, dándole la libertar de investigación, estalla la guerra.

La Gran Guerra provocó una pausa en las investigaciones de Madame Curie, pero ella en este momento decide aplicar sus conocimientos para salvar vidas. Se instala en el frente de batalla para que los médicos de guerra utilicen la radiología (descubierta por  Wilhelm Röntgen el 8 de noviembre de 1895) para atender a los soldados heridos en combate. Su compañero en el Instituto de Radio, el Dr. Claudius Regaud trabajó en paralelo con ella con nuevos tratamientos y cuidados para los soldados en el frente.

Marie Curie se encargó de diseñar unidades móviles de radiología para hacerlas accesibles en los hospitales del frente, para ello se adentró en los estudios de radiología, anatomía y hasta mecánica automotriz para llegar a formar su cuadrilla de “ambulancias radiológicas” o las “Petiti Curie” que fue como se conocieron en la época.  Llevó a su hija Irene de apenas 17 años al frente para que asistiera junto con ella y la enganchó para siempre en el mundo del a ciencia que le resultaría en un Nobel de Química en 1935. 



Marie se convirtió entonces en la directora del servicio de radiología de la Cruz Roja francesa,  creó el primer centro de radiología militar de Francia en donde comenzó a capacitar a otras mujeres para realizar esta labor. Dentro de sus logros de ese momento se encuentra también el haber conseguido la primera licencia para conducir asignada a una  mujer, ya que no estaba permitido que las mujeres condujeran, y menos, vehículos militares.

En 1915, diseñó cánulas que emanaban radio, un gas incoloro y radiactivo, que posteriormente fue identificado como el radón. Con ellas se trataban con mucho éxito los tejidos infectados. Marie intentó vender sus medallas de oro del Premio Nobel para donarlas a las actividades bélicas, pero el banco de Francia no se las quiso comprar, así que con el dinero de los premios compró bonos de guerra para invertirlos en sus proyectos de ayuda humanitaria. Sus experiencias en la guerra quedaron impresas en su libro: “La radiologie et la guerre” (La radiología en la guerra), en 1919.

Imposibilitada para asistir a los soldados polacos, Marie Curie se dedicó a contribuir con su conocimiento, su trabajo y su dinero, que no era mucho, a las fuerzas militares francesas. De las cuales nunca recibió reconocimiento alguno por parte del gobierno de este país.

La Gran Guerra dejó un saldo de 9  millones de muertos y más de 20 millones de heridos.  Marie Curie llegó a equipar 20 ambulancias radiológicas y 200 unidades radiológicas fijas en los hospitales de Francia. Formó a más de 150 mujeres como radiólogas, entre ellas a Irene, su hija. Gracias a sus instalaciones más de un millón de heridos pudieron recuperarse, miles atendidos personalmente por ella.

Entre la euforia del fin de la guerra, su hazaña y la del Dr. Regaud se olvidaron unas semanas después. Juntos continuaron trabajando en el Instituto de Radio, que más tarde pasaría a ser el Instituto Curie. El Dr. Claudius Regaud asentó las bases del tratamiento del cáncer con radioterapia apoyado por Marie Curie y el gramo de Radio que le regaló para sus investigaciones.

Oskar Schindler  rescató a mil doscientos judíos durante el Holocausto, las generaciones que vinieron después le siguen en eterno agradecimiento. Los descendientes de más de un millón de soldados franceses deberían de estar agradecidos con una mujer, con aquella que fue la primera mujer  en:

1.-Ganar un Premio Nobel, en este caso de Física y  en conjunto con Antoine Henri Becquerel y Pierre Curie, su marido.

2.-Ganar un segundo Premio Nobel en una categoría diferente a la primera, ahora en química y en solitario.

3.-Ocupar una cátedra e impartir clases en una Universidad de París (Sorbona) después de 600 años de ser un privilegio exclusivo de los hombres.

4.-En obtener una licencia para conducir

5.-En ocupar un lugar en el Panteón de París dedicado a los hombres ilustres de la patria.

Seguramente se me está pasando uno que otro, pero bueno, lo dejaré hasta aquí. 

Marie Curie murió un 4 de julio de 1934 a los 66 años a causa de una anemia perniciosa causada por larga exposición a la radiación.







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