viernes, 6 de noviembre de 2015

Spectre, Un Bond con testosterona baja

Spectre
Sam Mendes


La Saga del carismático agente secreto James Bond, mejor conocido como el 007 llega con su entrega número 24, por desgracia tengo malas noticias para los fieles seguidores de Bond; Spectre entretiene, y mucho, pero no convence. Si usted como yo esperaba verlo resurgir, no digo desde las cenizas porque Casino Royale ya le había dado una ayudadita, sino afianzarse al que todo el mundo llama “el mejor James Bond” (cosa que a mí no me ha convencido), déjeme decirle que el orejón agente no sale bien librado de esta entrega.

James Bond (Daniel Craig) se encuentra en la Ciudad de México tras la pista de Marco Sciarra (Alessandro Cremona), siguiendo las indicaciones que la desaparecida “M” (Judi Dench) le dejó en un video. Bond comienza a ligar una pista tras otra para dar con la primera plana de la organización criminal Spectre. Mientras el recién titulado “M” (Ralph Fiennes) entra en un duelo político con “C” (Andrew Scott) y sus intenciones de finalizar el programa 00.

La verdad es que la trama está mucho más complicada de lo que acabo de decir, ya que los tentáculos de Spectre llegan hasta “El Satánico Dr. No” jalando al presente recuerdos de pasadas entregas que le dan un toque nostálgico. Villanos memorables, y otros no tanto nos darán un recuento más que una historia.

Esa terquedad de convertir al “indespeinable” agente en un simple mortal comienza a impregnar de noñez la saga. Está bien que sude poquito, que sangre y que sufra, pero que no se convierta en la Madre Teresa de Calcuta. ¿El 007 un agente políticamente correcto? ¡No por favor! A lo único que nos lleva esto es a tener a una Lucia Sciarra (Monica Bellucci) por escasos segundos y con demasiada ropa. Eso, hasta a mí me caló.

Los villanos. Creo que esta cosa de los villanos radica el equilibrio del universo, entre más malo es el villano más fregón es el agente ¿cierto? Bueno, pues Mr Hinx (Dave Bautista) me gustó a medias, me recordó mucho a “Jaws” (Richard Kiel) de “The Spy Who Loved Me”, no por el parecido físico, sino porque son algo así como una maldad en bruto, nada brillantes, pero unas verdaderas bestias, una mole hablando en específico de Bautista. Me hubiera gustado verlo romper más huesos que de chofer, pero fue suficientemente malo. Quiero decir fue un buen malo…usted me entiende.

La desilusión total me vino con Franz Oberhause (Christoph Waltz), con todo y sus dos litros de peróxido, Silva (Javier Bardem) se lo llevó de calle. Tal vez lo que me pasa es que cada que veo a Waltz quiero ver al Coronel Hans Landa (Inglourious Bastards), pero parece que con cada papel Waltz se aleja más de ese hijo de  la mala madre que lo parió, porque no ha logrado otro villano que siquiera se le acerque. Tal vez la cabeza de Spectre es una mente brillante, pero ¿y el cinismo? ¿Y la crueldad desmedida? Sepa Dios en dónde quedó.

Ahora vamos con la chica Bond, la Dra. Madeleine Swann (Léa Seydoux) hija de Mr. White (Jesper Christensen). Muy linda eso que ni qué. A pesar de salir con escaso maquillaje Sam Mendes le impuso la elegancia a la francesa, pero se quedó corto con la sensualidad del personaje. Claro que si pienso en "La vida de Adèle” pues no habrá pasión que la alcance, pero sí esperaba algo más intenso para el Sr. Bond, algo más acrobático por llamarlo de algún modo, pero no, todo light. O los niveles de testosterona del 007 están bajando, o la Srita. Swann tiene una pasión bipolar y va de infantil a seductora, de infantil a seductora, de infantil a seductora…

El guion tiene sus altos y bajos, uno que otro chiste ligero como es su costumbre, pero la historia tiene tantos recovecos que nos topamos con dos o tres picos y luego puras mesetas. Claro que  a James Bond le hemos perdonado muchas incongruencias por mucho tiempo y lejos de verlo ridículo lo vemos muy carismático y divertido, es parte de ser Bond.

Pero no se desanime, no todo el malo. El Sr. Sam Mendes resultó brillante con sus escenas de acción. Sin temor a equivocarme le puedo decir que la primera escena es lo mejor, ¡la ciudad de México es lo mejor! Parece que no tuvo problema en conseguir extras, pero el presupuesto se le acabó en México porque ni un alma aparece en el resto del mundo. El zócalo parece tomado por una manifestación de la CENTE, mientras en Roma ni un alma camina por las calles.

Spectre inicia con un excelente plano secuencia del Agente Secreto a medio desfile del día de muertos. ¡Me encantó! Muy bien cuidado el punto de la ciudad, ¿cuánto nos costó eso? No sé, pero les quedó muy bien. La escena del helicóptero no le pide nada a la del avión de Mission: Impossible. Rogue Nation, no es impecable, pero si más espectacular. Todas las locaciones son bellísimas, aunque no se hace mucho hincapié en los lujos, los lujos están por todos lados. Los autos casi se limitaron a ser autos, pero a ser autos muy Bond.

Spectre es nostálgica y técnicamente brillante.  Hoyte van Hoytema (Interestellar) se luce con la fotografía y el Sr. Thomas Newman con la música. La película es larga y tiene partes en donde baja mucho de ritmo. Los personajes no fueron memorables del todo pero aceptémoslo, queremos tanto al personaje del Fleming que le perdonamos muchas cosas con tal de mantenerlo vivo. Con Spectre tendremos más entretenimiento que intensidad, los recuerdos valen la pena y ver las tradiciones de México en una película de este tipo es algo para no perderse. Creo que al final estoy tan sentimental como el Sr. Bond.




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