martes, 13 de octubre de 2015

Victoria

La aventura se llama Plano Secuencia
Sebastian Schipper
Con Victoria nos vamos primero por lo primero antes de que otra cosa suceda:

1.- Rodada en un único plano secuencia.
2.- Toma única y sin edición posterior
3.- Se hicieron tres versiones de la misma y se rodaron en tres días (uno para cada una)
4.- El plano secuencia más largo de la historia del cine. 140 minutos

Premios:
Festival de Berlín: Mejor Contribución artística sobresaliente
Premios Lola (Alemania): Mejor película, mejor director, mejor actor y actriz
Festival Sitges: Sección oficial de Largometrajes


Mucho ruido, mucho ruido y muchas nueces también, el experimento fílmico del 2015 salió bien librado en general. En verdad que salí contenta de la sala a pesar del mareo provocado por tanto brinco y tanta corredera, pero bueno, con estos planos secuencia tan largos tiene uno  que hacerse de la vista gorda.

La historia se desarrolla en el barrio berlinés de Kreuzberg, así tal cual, en el barrio, o tal vez debería decir en tres cuadras del barrio. Victoria (Laia Costa) es una española que vive en Berlín más sola que un ejote. En altas horas de la madrugada se topa con un grupo de chicos alemanes Sonne (Frederick Lau), Boxer (Franz Rogowski), Fuss (Max Mauff) y Blinker (Burak Yiğit). El hecho de unirse a estos muchachos cambiará su vida de la noche a la mañana (literal).

Si bien Victoria es una propuesta muy interesante de Sebastian Schipper (Zwischen Welten, Corre Lola, corre), no se salva de sus pequeños detallitos,. Es importante mencionar que Laia Costa le da tremendo levantón a la película con su actuación, mientras ella esté a cuadro todo va muy bien, se sale y entonces usted se puede acomodar en el asiento para recuperarse del mareo. En un inicio el guion me pareció hasta estúpido, pero eso se fue corrigiendo conforme comenzaron a correr.

Una vez que Shipper agarra vuelo no hay quien lo pare, y claro que le vale un pepino que la cámara esté un tanto cuanto “brincona”, el chiste es no quedarse atrás de la acción. Los minutos pasan y la película mejora y mejora, la historia va tomando forma y hasta nos permite hacer algunas reflexiones sobre lo que una persona es capaz de hacer con tal de encajar en algún lado.

Quedarán algunos cabos sueltos, algunas incoherencias y muchas ganas de seguir escuchando el Mephisto Waltz de Franz Liszt, pero el shot de adrenalina le durará mucho rato.

Yo sí le doy el voto a favor a Shipper, digamos que prueba superada porque se nota el empeño de todos en sacar la película adelante. Un gran trabajo actoral y un camarógrafo con muy buena condición física. Bien lograda la iluminación en una película en donde predominan los oscuros de la noche  y de los bares. Pasar con la cámara de una habitación oscura a la luminosidad de un baño sin quedar ciegos es un gran logro.

Seguro por ahí saldrá a relucir la película de “El Arca Rusa” de Aleksandr Sokurov y su plano secuencia de 99 minutos, pero no creo que en realidad tengan un punto de comparación; ni por la época en que cada una fue filmada, ni por el tamaño de la producción, y aunque la sombra de la trampa la persigue tiene muy bien ganado su lugar.

Victoria es un experimento digno de verse, y si de experimentos cinematográficos se trata, le voy con mucho más a Victoria que a Boyhood. Ni modo, mis genes alemanes me traicionan.



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