viernes, 3 de julio de 2015

Cartel Land, Documental

Tierra de Cárteles
Matthew Heineman
¿No les ha pasado que se alegran de haberse equivocado? Honestamente dudaba mucho que Cartel Land se iba a presentar en México y menos en una sala comercial, por fortuna ya lo tenemos aquí, en una o dos salas por ciudad pero bueno, eso ya es mucha ganancia para una película como esta. Antes de seguir debo mencionar que esa alegría de haberme equivocado no tiene nada que ver con mi reacción al ver la película.

Creo que Matthew Heineman no tenía idea de en qué se estaba metiendo cuando decidió filmar esta película, da la impresión de que  quería abordar un tema y terminó atrapado en otro. Quiso hablar de lo que pasa cuando los gobiernos  fallan, o sea, casi no tenía tela de dónde cortar; y por asomarse a la manera en que la guerra del narco afecta a las personas y al sufrimiento que puede provocar, al grado de orillarlos a un levantamiento armado, terminó, sin pensarlo, sin desearlo siquiera, como un corresponsal de guerra.

Tierra de Carteles  tiene dos protagonistas, por parte de México el Dr. José Manuel Mireles, líder de las Autodefensas en Michoacán (actualmente preso). Su carisma le consiguió el cariño y la confianza de la gente, sus ideales lo llevaron a declarar la guerra al cartel que durante muchos años ha tenido a la población de  Michoacán sometida y aterrorizada. Por EEUU  Tim “Nailer” Foley defiende  con su grupo paramilitar la zona de Altar Valley en Arizona, una franja de aproximadamente 48 kilómetros de desierto conocido como “El Callejón de la Cocaína”, ¿su propósito?, evitar que la guerra contra las drogas se filtre por la frontera e invada su país.

El documental ya cuenta con el premio a Mejor Documental y Mejor Fotografía en el reciente festival de Sundance, su peregrinar por los festivales apenas está comenzando. Kathryn Bigelow, la ganadora del Oscar por The Hurt Locker, se agregó al proyecto después de haber visto el documental en Sundance, ahora su nombre como productora ejecutiva le ha dado mayor proyección.

El narrar hechos diferentes en lugares diferentes me provocó algo de desconcierto, porque si bien están relacionados de alguna manera, la problemática de las Autodefensas opaca por mucho la problemática de la frontera de EEUU. El autonombrado “El Martillo” Foley queda como uno de tantos personajes pseudo-nacionalistas gringos, perdón pero es un tipo de personajes que no soporto y aunque es admirable su llamado al deber por proteger la frontera de su amado país de las alimañas mexicanas, a mí no me la pega con eso de que sabe identificar perfectamente a los buenos de los malos; me deja más con un sabor a “Racist Vigilante” que a un defensor de la soberanía.

En cuanto al lado mexicano de la historia… “¡Ay como me dueles México!” puedo quedarme abrazando esa frase y sentarme a llorar, porque a pesar de tan bellos amaneceres y ocasos que Tierra de Cárteles nos regala pareciera que no hay un mañana para nosotros.

Manuel Mireles pregonaba lleno de convicción: "No nos vamos a convertir en los criminales que andamos combatiendo", cual Mesías esparcía su palabra tratando de abarcar la mayor parte del Estado michoacano,   rescatando del dolor a la gente con la promesa de justicia,  señoras octogenarias se levantaban al grito de guerra, mientras las veinteañeras se rendían a los encantos del héroe del momento.

La historia de México se ha tejido entre traiciones, el poder corrompe a los más férreos idealistas y al final no hay manera de romper el ciclo. Lejos del ciclo del día y la noche,  el neoyorquino de moda nos muestra el ciclo de nuestra propia destrucción. Vamos a ver caer líderes, vamos a ver funcionarios sonrientes y civiles armados hasta los dientes sin el menor entrenamiento táctico o de inteligencia militar. ¿A quién siguen? A quien les conviene, ¿quién les da las armas? El mejor postor. Las marionetas se mueven al ritmo que marca el titiritero.

Cartel Land es un extraordinario trabajo periodístico, llevado, en medida de lo posible, lejos del morbo que caracteriza al blog del narco, sin que esto quiera decir que no tiene imágenes bastante perturbadoras, imágenes que van de un dolor inconsolable hasta una crueldad inhumana.

No quiero decir en qué termino la alegría de ver llegar este documental a México, cada uno de ustedes se formará su propia opinión cuando los créditos en la pantalla le indiquen que la película ha llegado a su fin. Sigo afirmando que un trabajo digno de verse, porque nadie va a venir a decirle lo que verá en él. Para mi la moraleja fue: “be careful what you wish for… you might get it!”







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