lunes, 12 de enero de 2015

Dos días, una noche. Hace de la austeridad su grandeza


Deux jours, une nuit
Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne


Crisis económica, un tema redundante en todos los medios de comunicación, un problema mundial del que ni las grandes potencias económicas se escapan. Como mexicanos casi podría decir que estamos tan acostumbrados al término que podríamos pensar que la peor crisis económica es la de nosotros y nos situamos muy lejos de lo que la comunidad europea pueda sufrir, pero lo cierto es que la economía en cuestiones de crisis es sobre todo muy democrática.

Haciendo honor a este  tema los hermanos  Dardenen, cineastas de origen belga nos dan una muestra de lo que es la austeridad en tiempos de crisis con su nueva y muy premiada película Dos días, una noche.


Sandra (Marion Cotillard) se está recuperando de un padecimiento psicológico, al reintegrarse a su trabajo se encuentra en que en vista de la crisis económica se pone sobre la mesa una decisión que deberá ser tomada por sus compañeros de trabajo en la que todos votaran, ya sea,  por conservar su bono de productividad o porque Sandra sea despedida.  Si Sandra se queda pierden su bono, si se va lo tienen garantizado.

Su amiga y compañera de trabajo Juliette (Catherine Salée) junto con su esposo Manu (Fabrizio Rongione), animan a Sandra a llevar a cabo una hazaña que le requerirá dos días y una noche para convencer a todos sus compañeros de trabajo de que voten por ella y pierdan el suculento bono.


Así a simple vista pareciera que no hay mucho por transmitir, digo, además de la ya mencionada crisis mundial, pero lo que los hermanos Dardenen muestran magistralmente es la labor titánica que le requiere a una persona, con el agravante de una depresión, ir a parase frente a alguien con las mismas o peores condiciones que ella a renunciar a un bono que significa un descanso a sus problemas. Definitivamente es difícil calzarse esos zapatos en cualquiera de los dos bandos.

Dejar a un lado una injusticia a cambio de una bonificación sacrificando el bien personal por un acto de solidaridad es mucho más complicado de lo que parece y eso lo pudo demostrar de manera magnifica Marion Cotillard, su actuación es brillante, lejos de cualquier muestra de glamour nos da una representación de lo que puede ser la fragilidad emocional de una persona. Un paciente depresivo es una bomba de tiempo ante presiones de esta magnitud.


Dos días, una noche no tiene grandes pretensiones, pero está colmada de un realismo increíble, retrata en la vida de una sola persona las repercusiones de la situación económica actual a nivel mundial. Nos invita a pensar en la postura que podríamos tomar ante una decisión así. Un thriller social con un gran desenlace y una Marion Cotillard brillante.


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