jueves, 11 de diciembre de 2014

¡Chicos y Guillermo, a comer!

Les garçons et Guillaume, à table!
Guillaume Galliene

Por fin tuve oportunidad  de ver esta película que se me escapó del Tour de Cine Francés, generalmente es difícil que esta clase de cine se cuele a las salas comerciales, pero cuando un trabajo viene avalado por cinco premios César: Mejor Película, Ópera Prima, Edición, Guión y Actor, además de tener a la crítica y al público francés rendido a sus pies, no quedaba más remedio que abrirle la puerta.

Guillaume Galliene convirtió la gran pantalla en el diván del consultorio del psicoanalista, en donde tuvo a bien exorcizar los demonios que lo atormentaron por mucho tiempo, él mismo reconoce que gastó una fortuna en terapistas para que al final de cuentas con darle una salida creativa a sus emociones logró proyectar sus sentimientos de una manera más honesta.

Galliene se apoderó de los créditos en su ópera prima ya que escribe,  produce, dirige y da vida a más de un personaje. Es su película, es su vida, es su familia y se dio el lujo de hacer con ella lo que quiso. Afortunadamente el resultado fue brillante. ¡Chicos y Guillermo, a comer! Es sincera de principio a fin, y con este título subraya el peso de las etiquetas con que su creador fue marcado. Galliene no expone una queja y no se tira al drama; es incisivo y cuestiona el actuar de su familia pero a final de cuentas la película, y la obra de teatro antes que esta, son el reflejo del amor que tiene por su familia, particularmente por su madre.

No quiero hablar mucho de la trama de la película porque con poca información podría echarles a perder la historia, sólo le diré que es una película autobiográfica LITERALMENTE, en ella se toca el tema de los conflictos sociales y sobre todo familiares con las cuestiones de identidad sexual, los diferentes roles que se juegan en una familia y las etiquetas con las que somos marcados. No habla de que exista una falta de amor, al contrario, pero si habla del gran peso que se deposita en los hijos con las expectativas de los padres.

Es imposible no reírse por la manera en que son planteados estos temas, la temática es fuerte y seguramente en su momento significó un gran peso emocional para su realizador, sin embargo nos permite acompañarlo en su proceso de autodescubrimiento con muchas carcajadas.

No hay actuaciones sobresalientes en la película a excepción de la él mismo, que interpreta a Guillermo (joven y adulto) y a su alter ego, osea a su  Madre, gran parte del éxito de esta película es que lo hace extraordinariamente bien. Para darle más brillo a su actuación lo acompañan  André Marcon (Padre), François Fabian (La abuela), Nanou García (Paqui) y hasta la bellísima Diane Kruger (Ingeborg) tuvo una pequeña participación.

La música tendrá su parte correspondiente en la genialidad de la película, pero el guion es el que se lleva las palmas. Esté pendiente del mundo de frases que lloverán en su  subconsciente, seguramente en algún momento les encontrará el sentido.

Por favor, por favor no se la pierda, pocas veces tendrá la oportunidad de toparse con un formato como este, es cierto que Guillaume Galliene no es el primer cineasta en llevar su vida a la pantalla, pero si es el único que ha conseguido transformar esa “autobiografía no autorizada” en un homenaje a su madre y a todas las mujeres que han sido parte de lo mejor de su vida.







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