martes, 14 de octubre de 2014

Reinventando el amor, romance para peinar canas

Reinventando el Amor 

(The Face of Love)

Arie Posin




El abanico de opciones en el cine es muy amplio y me gusta pasar por todas esas opciones, puedo disfrutar del cine comercial casi tanto como del cine de arte o independiente y les digo todo esto para justificar que soy una cursi de closet así que a pesar de que Reinventando el amor está muy lejos de ser una buena película yo la disfruté mucho.

Aunque el director Arie Posin quiere llenar la película  con algunos puntos respetables, como mostrar la influencia de Hitchcock o incluir a magníficos actores en su cinta como Annette Bening, Ed Harris y el recién desaparecido Robin Williams la historia no tiene mucho que aportar intelectualmente hablando, sin embargo, creo que hay muchas personas que la pueden disfrutar, sobre todos los adultos mayores y las personas cursis como yo.

En la historia Nikki (Annette Bening) sigue añorando a Garret (Ed Harris) su esposo fallecido cinco años atrás, desde hace cinco años no se asoma siquiera a todo lo que pueda recordarle a su esposo, tiene toda la intención de cerrar esa ventana que la lleva al dolor de su partida. El día que por fin decide asomarse a esa ventana se encuentra con Tom (Ed Harris) que es físicamente idéntico a su esposo, como dicen los que saben, se topó con el doppelgänger de Garret (esta palabra la aprendí hoy) y comienza a reescribir su historia.

Como pueden ver les he dado muy poca información sobre la película y ustedes ya pueden saber exactamente hacia dónde va; heridas mal sanadas, soledad en la tercera edad de la vida y la incansable búsqueda del amor. Las caras que se le dan son de gran peso porque son figuras entrañables, Annette Bening es adorable por donde la veas, su sonrisa es cautivadora y sus lágrimas bueno, mejor ni les cuento. El personaje de Robin Williams, aunque es muy breve, también nos ilumina la escena, volverlo a ver por primera vez desde que murió ya te pone nostálgico, además el papel que le toca desempeñar no es el que te hará morir de la risa, sino que hasta parece reflejar su tristeza personal.

Románticos esta es su película, intelectuales y chicos rudos aléjense de ella, no vaya a ser que salgan odiando a  Bening y eso es imperdonable.




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