martes, 23 de septiembre de 2014

Entre lo sagrado y lo profano

Entre lo Sagrado y lo Profano


Aparece por fin en cartelera la ganadora del premio a la Mejor Película Jalisciense FICG29, el documental de Pablo Márquez, "Entre lo sagrado y lo profano". Desde que se presentó por primera vez en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara  estuvo rodeada de mucha polémica, la razón de esto radica precisamente en la intención del documental y ¿cuál es la intención del documental? Mostrarnos la ciudad que nos rehusamos a ver.

La sociedad de Guadalajara es conocida por ser una sociedad de dos caras, los “mochos” nos dicen, mucho golpe de pecho, mucho “por la señal de la santa cruz” y dando la vuelta nos persigue una larga lista de pecados. Tenemos la intolerancia tatuada en la piel y una vida en donde sólo las apariencias importan. Yo no podría decir que todos en Guadalajara son así, pero de que existe la fama, existe. Somos de las sociedades más inflexibles del país y este documental nos muestra en panorámico y close-up todo aquello que la sociedad trata de esconder.

Tres años de trabajo de investigación le tomó a Pablo Márquez y a su equipo de producción para poder reunir el material necesario para esta cinta, de la cual es director y guionista. Con sus imágenes nos muestra los extremos en la riqueza y la pobreza, la diversidad sexual que es por demás censurada en esta ciudad; la religión y la muerte. Todo un cóctel de contrastes que la ciudad hace como que no ve. El documental tiene una excelente fotografía, con escenas que harán palidecer al más mocho de los mochos, mientras expone una verdad tan dura.

La historia diaria  de la ciudad es cruda y fría, está bañada de sangre, no sólo por la delincuencia organizada, sino por la violencia de género o por la violencia intrafamiliar. La vida de Guadalajara vibra en sus legendarios prostíbulos y en las barras del fútbol. Su gente agoniza en las clínicas de rehabilitación, mientras sus gobernantes dan discursos alcoholizados y nos mientan la madre en el nombre de Dios, por negarnos a contribuir con su iglesia. Guadalajara se postra ante la Santa Muerte porque parece que no hay otro santo que responda por ella.

Un impecable retrato de nuestro lado oscuro, de lo que podría ser la contraportada de la revista Gente Bien y sus distinguidos tapatíos. Debo admitir como tapatía que no es la imagen de Guadalajara que me gusta ver, yo también prefiero ver a Guadalajara a través de cristales color de rosa, sin embargo, nuestra Guadalajara no es rosa, mucho menos blanca, hace mucho tiempo que dejó de ser esa "Perla de Occidente".

Guadalajara tiene brillantes y destacados personajes, es una bella ciudad colonial llena de riquezas arquitectónicas y culturales. Es una ciudad que trata de abrirse paso a la evolución de las sociedades de un primer mundo, aunque todavía nos falte mucho para eso.

Guadalajara es blanca y oscura en sus extremos, con una amplia gama de grises entre los polos. Nuestra ciudad tiene un marcado contraste, que por más que muchos pretendan negar, volteando la cabeza para otro lado mientras caminan, el palpitar de nuestros pecados suena fuertemente en las entrañas de la ciudad que amamos.



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