viernes, 8 de agosto de 2014

The Kid

Charles Chaplin

Más que con palabras quisiera describir con risas lo que fue ver esta película, aunque la historia es triste yo le quedé a deber a Chaplin mi lagrima, sencillamente fue imposible soltarla, bueno tal vez de risa sí me salieron un par.

The Kid se comenzó a filmar sólo diez días después de que Charles Chaplin perdiera a su hijo a tres días de nacer, en el inicio de La Gran Depresión y con la crítica encima por su terrible matrimonio con Mildred Harris.

La historia comienza cuando una madre soltera (Edna Purviance), se ve en la necesidad de abandonar a su hijo (Jackie Coogan) en un lujoso auto asumiendo que una familia adinerada podría criar a su bebé. El auto es robado con el niño abordo y los ladrones abandonan al pequeño en la calle en donde Charlot (Charles Chaplin) lo encuentra. Aunque Charlot hace varios intentos por deshacerse de él, finalmente decide quedárselo. Charlot y el niño se abrirán paso en la vida de manera nada legal, pero muy divertida por los siguientes cinco años.

Es difícil de imaginar cómo Chaplin transforma tanta crudeza en tan bella obra, su vida había girado entre orfanatos y tragedias, cambió el dolor por la pérdida de su hijo, por el empeño y dedicación para filmar esta película por nueve meses; repitiendo y repitiendo infinidad de escenas hasta encontrar la perfección en ellas. La complicidad que encontró en Jackie Coogan, quien tenía 4 años cuando lo conoció, se plasma perfecto en la cinta. Jackie está genial en la película, su actuación fue parte del gran éxito de esta cinta.

Se dice que el cine mudo y su formato en blanco y negro obligan al espectador a concentrarse más en las imágenes y en la música para entender lo que está pasando, yo le puedo asegurar que a esta película no le hacen falta palabras, hasta los letreros están sobrados, aunque esos letreros forman parte de la esencia de este tipo de cine, las expresiones de los actores y sus acciones no necesitan la traducción de las palabras.

La película se estrenó en 1921 y en ella se incluyeron muchos efectos especiales novedosos para la época. La escena del sueño de los ángeles se me hizo un poco fuera de lugar, parece una película dentro de otra película, pero ver volar a Charlot justifica cualquier locura.

Feliz salí del cine, no podía dejar de reír y aunque te advierten que es “Una historia con una sonrisa y tal vez, una lágrima” el drama de la película nunca llegó a mí. Es claro cómo reflejan el maltrato y los abusos a los niños en los orfanatos, y qué digo en los orfanatos,  toda la sociedad de la época. La pobreza extrema y el abandono no dejan de hacerse presentes en esta película y les aseguro que la idea y el mensaje se quedan, aunque lo divertido de la película los disfrace.

Una hora de risas y añoranzas es lo que regala The Kid. No hay duda Chaplin es para siempre.




2 comentarios:

  1. Sin lugar a dudas, Patricia, tu última frase; "Una hora de risas y añoranzas es lo que regala The Kid. No hay duda Chaplin es para siempre", definen en sí mismo todo el mensaje de tu entrada. Muy cierto, Chaplin (Charlot) es para siempre. Brillante y emotiva entrada, me recordó mis años mozos cuando no me perdía ni una de Charlot, cuando la daban por la tele. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tus años mozos? osea ayer? jajajajaja
      Muchas gracias! Espero poder cubrir las 6 películas que forman parte de este ciclo de cine, estoy encantada de poderlas ver en este formato, la remasterización quedó muy bien, es como ver la película por primera vez.

      Eliminar