martes, 19 de agosto de 2014

City Lights

Charles Chaplin


Con el inequívoco mensaje de que “El amor es ciego”, Chaplin comenzó a hilar la historia de esta película, pero parece que también quería demostrar que además de ciego, el amor es mudo. Como bien podría decir mi abuelita: “se montó en su macho”, y en pleno auge del cine sonoro  hace una película muda, al menos los diálogos están en silencio, aunque la película  cuenta con algunos elementos sonoros, que no hacen más que reafirmar su razón de hacer cine mudo.

No puedo estar en total acuerdo con él cuando asegura que el sonido mata la magia, porque  he vivido en el cine sonoro, pero sí es una gran experiencia admirar la belleza del cine mudo, la falta de sonido te lleva a prestar más atención a la escena y ésta habla por sí sola.

City Lights, escrita, actuada y dirigida (otra vez) por Chaplin en 1931, nos muestra al adorable Charlot (Charles Chaplin)  enamorado de una vendedora de flores ciega (Virginia Cherrill), quien lo confunde con un millonario. Todo por el buen acierto del poco sonido de esta cinta, en donde el ruido de la puerta de un auto es lo que la lleva a pensar que Charlot acaba de bajarse de él.

El lado cómico de la historia lo da el millonario borracho (Harry Myers) a quien Charlot salva del suicidio, por lo que el millonario se siente en deuda con él, pero sólo cuando está borracho, porque sobrio se le olvidan sus promesas y entre él y el mayordomo (Al Ernest Garcia) lo  harán pasar las de Caín  mientras trata de ayudar a la chica.

En su desesperación por ayudar a la florista Charlot entra a una pelea de box con la intención de llevarse la bolsa del premio. Esta escena de la película es divertidísima, pienso mucho en las veces que tuvieron que repetir esa escena hasta que la coreografía quedó perfecta. Literalmente es todo un baile que te hará llorar de la risa.

Esta es mi tercera película de Chaplin al hilo y en esta ocasión el efecto del tiempo fue muy marcado, de las tres que he visto esta es la más larga y seguramente fue muy larga para la época, para mí no significó un desvío, sólo sentí que ya me había reído bastante y la película no terminaba.

La música es muy peculiar,  una sola canción acompaña toda la historia de amor, "La violetera" de José Padilla, resultó ser motivo de conflicto ya que nunca se le mencionó en los créditos, cuando alguien tuvo a bien informarle se llevaron a cabo los pleitos correspondientes. 

El final es genial, por la sencilla razón de que pareciera inconcluso, no dice mucho pero al mismo tiempo dice todo, dos líneas de diálogo, el primer plano a las expresiones de los actores para afirmar que el amor es ciego cuando es dulce, pero a la vista puede ser muy cruel, aunque todavía estemos con la sonrisa en la cara.


2 comentarios:

  1. Mi primer película de Chaplin!!!!, en cine, excelente experiencia con un Charlot remasterizado, en pantalla grande y muda!!!!! bueno casi muda o mejor dicho sin voces. Ante la falta de voces los gestos, la música, maquillaje, mímica y, como no , las charlotadas son las reinas del largo metraje (originalmente 9 rollos de 87 minutos). Definitivamente uno de los mejores representantes de la comedia que haya existido. No deja de recordarte a Cantinflas y resortes en la serie de confusiones que se dan a lo largo de toda la película, donde el personaje principal se enamora de la invidente que vende flores, en fin tiene todos los elementos del éxito; una tragedia una mujer bella y un héroe que hace lo imposible por su amada. Muchas gracias por el convite. EJC

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    1. De nada, si lo pudiste notar yo también la disfruté muchísimo. Eso de ser madrina cinematográfica me gustó jajajajaja

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