jueves, 24 de julio de 2014

El cine alemán se viste de azul acero

Bajo la ciudad 
(Under dir die Stadt)

Alemania, 2010
Dirección y guión: Christoph Hochhausler



Presentándose como parte del ciclo de cine alemán de la Cineteca Nacional y  sus sedes alternas, Bajo la ciudad se muestra con toda la fuerza del cine de este país. La película ha sido planteada como una historia de amor, pero yo no creo que encaje en este género, para mi es una película de pasiones sin sentido en un mundo deshumanizado. Fue  una de las favoritas del Festival Internacional de Cine de Cannes en el año 2010 en la sección de “Una cierta mirada”.

En el centro de la Alemania financiera en la época actual, Robert Hunger-Bühler interpreta a Roland Cordes un alto ejecutivo de un banco quien al parecer ha alcanzado todas las metas alcanzables y se aburre en sus imponentes oficinas en donde se juega el destino del euro en la Unión Europea.

Roland se obsesiona con  Svenja (Nicolette Krebitz) esposa de su empleado Oliver Steve (Mark Waschke) y así, casi por casualidad y sin proponérselo, comenzarán una relación que puede tener más consecuencias de las que esperaban. Roland envía a Oliver a otra ciudad con el pretexto de un ascenso para el que no estaba capacitado sólo porque eso facilitaría su relación con Svenja; quien a su vez pareciera no importarle nada, ni su esposo, ni la sociedad, con una postura totalmente exenta de moral o de remordimientos.

Pero la trama no termina ahí, hay que agregar también las extrañas excursiones del poderoso Rolan Cordes a los barrios bajos de Alemania, en donde le gusta meterse a las casas y pretender que tiene sus orígenes ahí, asiste también a ver la decadencia de los adictos presenciando los momentos en los que se están drogando. No puedo imaginar qué clase de emociones está buscando, pero parece que el frío mundo financiero lo ha dejado estéril de emociones y se mueve sólo por instinto, pero por ese instinto que lo ha llevado a sobrevivir en el cruel mundo de las grandes corporaciones presentadas inmaculadamente en cristal y acero.

Definitivamente es una película que deja muchos cabos sueltos y no parece llegar a ninguna conclusión, todo eso el director lo deja a juicio de cada espectador. No hay un bueno o un malo y sin embargo nadie es inocente. Esto es el reflejo de las frías sociedades actuales, mismas  que cada día nos roban algo de nuestra humanidad y de nuestra conciencia. Christoph Hochhäusler, va de la soleada calidez de los exteriores a la majestuosidad helada de las grandes corporaciones.

Bajo la ciudad retrata el contraste de la altura de los rascacielos al inframundo de las calles de la ciudad. Tiene excelentes críticas en los festivales en los que se ha presentado, los actores están magníficos, tan helados como los edificios. La película avanza lentamente y sin embargo tiene un cierre acelerado del que todavía estoy esperando la explicación, la cual supongo que nunca llegará porque tendré que buscarla mirando desde arriba el caos de una ciudad que se rige por las alturas.


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