13 oct 2017

Condorito, La película


Entre  ¡Plop! y ¡Reflauta!

Es complicado hablar con dureza de un personaje tan querido por toda Latinoamérica. Para muchos de nosotros, Condorito, el personaje creado en 1949 por el chileno René Ríos Boettiger “Pepo”, fue quien dio sonrisas a nuestras desquehaceradas tardes. El tiempo pasó y poco a poco fue desapareciendo de nuestras vidas quedando en un lindo recuerdo. Condorito, la película tiene ese recuerdo a favor y en contra,  ahora les voy explicar la razón.

Los adultos de al menos dos generaciones lo vemos con nostalgia, podríamos perdonarle casi cualquier cosa con tal verlo de nuevo con todos los personajes que lo acompañan. Sin embargo, para los más jóvenes aparece como una nueva figura, buscándose un espacio entre el mundo de figuras animadas que ya son de su devoción, recordemos que  las últimas generaciones no son precisamente chicos de tiras cómicas, son más bien chicos Pixar y de televisión por cable.

Para ayudar a despertar la empatía con los más jóvenes Arannax Animation Studios (compañía peruana), apuesta por modernizar al Condorito que nosotros conocemos, cayendo en el primer error, ya que lo saca de la cotidianidad de Pelotillehue, que era su sello distintivo, para lanzarlo en una aventura alienígena en el espacio exterior.

Condorito (Omar Chaparro) acompañado de su sobrino Coné (Paolo Fillio) tendrá que recuperar un antiguo medallón de sus antepasados para poder rescatar a su suegra Doña Tremebunda (Coco Legrand), madre de Yayita (Jessica Cediel), quien fue abducida por unos extraterrestres. Mientras Condorito está atrapado en esta misión, Pepe Cortisona (Cristián de la Fuente) intentará de todo para conquistar a Yayita.

Condorito, la película se ha convertido en la mayor producción de cine peruano, la cinta se estrenará en toda América Latina dándole un trato especial a Chile en donde el doblaje será hecho exclusivamente por chilenos. Para lograr esto, la productora trajo a los directores: Alex Orrelle, quien fue animador en The Incredibles y Yogi Bear, y al peruano Eduardo Schuldt (El delfín: La historia de un soñador). Como guionistas están: Rodrigo Moraes, Martín Piroyansky e Ishai Ravid.

El trabajo que hicieron con la animación me pareció fantástico, respetaron  cada detalle, inclusive su gama de color. Incluyeron a todos los personajes, hasta el sonámbulo que anda por ahí. Le echaron ganas a los efectos especiales y se dieron tiempo de hacer espacio a varios guiños de diferentes películas. El doblaje me resultó irregular, unos muy bien otros desangelados, me dio la impresión de que Omar Chaparro no se sintió cómodo con el personaje, no así el caso de  Coco Legrand, Cristián de la Fuente y Paolo Fillio.

Hubo serios problemas con la banda sonora, y no estoy segura si esto tiene algo que ver con el presupuesto, pero a pesar de tener canciones muy populares y pegajosas, las escuchamos por lapsos muy breves y con una edición de sonido fatal.

La historia, que es la cosa más sensible de todo esto tuvo muchos problemas y casi me temo que en parte tuvo que ver con tratar de adaptar ese humor de sesenta años atrás a la época actual. Si usted recuerda, Condorito era un tipo de barrio, de buenas intenciones y noble, pero no dejaba de ser pícaro y un poco sinvergüenza. Las burlas constantes entre él y su suegra, las adicciones de los personajes y los defectos de cada uno se mostraban de manera tan abierta como sus cualidades, y no me mal interprete, no estoy tratando de desprestigiar la historia original. La aceptación de todos esos defectos y virtudes logró hacer la historia maravillosa, era humana vaya. El grado tan alto de humanidad era justamente lo que lo hacía tan querida por todos, porque todos nos podíamos identificar en algún punto con ellos, había uno de esos personajes en nuestra colonia, en nuestra familia.

El problema está en que el humor incluía bromas que ahora pueden rebasar lo que es políticamente correcto y ahí es en donde a los que conocimos al anterior Condorito, el nuevo no nos hace mucha gracia. No sé cómo lo podrán tomar los niños, aunque me preocupa más cómo lo tomarán los papás de esos niños.

En Pelotillehue pasaba de todo y pasó por más de sesenta años, miles de aventuras envolvieron a cada personaje, salían cocodrilos de las alcantarillas y uno que otro OVNI figuró por ahí. Vivimos el romance de Condorito y Yayita muy a pesar de tremenda suegra, los amigos estaban unidos por cariño, una que otra estafa y futbol callejero. El sonámbulo nunca se fue al pozo y Pepe Cortisona nunca dejó de ser un saco de plomo.

Condorito, la película, tiene sus aciertos y errores, seguro se vio en la disyuntiva de mantener o no el tipo de humor, pero temieron que la censura acabara con ella. Al final todo resultó en bellas imágenes que mutilaron la personalidad de los personajes al pasarlos por el cedazo de lo políticamente correcto.




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