jueves, 20 de abril de 2017

Going in Style

Relajado humor de senectud


Parece que por fin Zachary Braff (Garden State) encontró la fórmula que le viene bien en su faceta como director de cine. El que es más conocido por su actuación en la serie de televisión  “Scrubs”, le dio libertad para desenvolverse a sus tres famosos protagonistas. Tal vez siguiendo los pasos de su guionista,  Theodore Melfi (Hidden Figures)  cuando despuntó con ‘St. Vincent’ creando un personaje a la medida de Bill Murray.

En esta ocasión sencillamente tomaron la película del mismo nombre del año 1979, dirigida por Martin Brest e interpretada por George Burns, Art Carney y Lee Strasberg, en donde tres jubilados, Willie (Morgan Freeman), Joe (Michael Caine) y Albert (Alan Arkin) planean robar un banco luego de que el sistema les ha quitado su plan de pensiones.

‘Going in Style’ (Golpe con estilo) está hecha para que el espectador la tome de la misma manera que quienes trabajaron en ella, así, de manera relajada, con la única intención de pasar un rato agradable. Todo el encanto de Caine, Arkin y Freeman le aseguran una cinta, no memorable, pero si divertida.


Todos los clichés de las andanzas de la tercera edad están ahí, no hay una novedad, no hay nada que usted no sepa, pero las travesuras de estos tres vejetes (con todo respeto) lo harán pasar un buen momento. Tendrá sus momentos de risa y el obligado toque de sentimentalismo, nada exagerado gracias a que Melfi le tiene bien tomada la medida a la ruptura del drama con gotas de dulce sarcasmo.


He de reconocer que  los  verdaderos culpables de bajar la guardia a esta ama y señora del castigo, fueron Christopher Lloyd y Ann-Margret, su participación en la película fue perfecta, me hubiera gustado tener más de ellos a lo largo de la cinta, pero bueno, me conformo con la respectiva  locura y sensualidad nata de este par de actores maravillosos.

En este remake es difícil dar el total crédito a alguien, todo en ella: dirección, actuaciones, fotografía, música y guion,  están ausentes de pretensiones. Me puedo aventurar a decir que es Melfi, más que Braff, el responsable de armonizar todo ese carisma con aires de senectud. Así que vaya pues a pasar un agradable momento con estos “muchachitos”. No olvide su bolsita de naftalina.





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