viernes, 23 de diciembre de 2016

Nocturnal Animals

Una perversión exquisita
Llega para colarse en los últimos días del año la esperada película “Nocturnal Animals”, del  guapísimo (comentario sobrado pero lo tenía que decir) diseñador de modas y reciente director de cine, el texano Tom Ford.


“El salvador de Gucci” entró con el pie derecho y saco hipster de terciopelo en el mundo del cine con “A Single Man”, cinta  por la que recibió excelentes críticas e importantes premios. “Noctural Animals”  hizo su debut llevándose el Gran Premio del Jurado de la Mostra de Venecia 2016, ahora todos estamos seguros que no se trataba de un golpe de suerte. Tom Ford se ha ganado un respetable lugar como director y guionista, en una faceta en la que apenas comienza.

Susan Morrow (Amy Adams), propietaria de una galería de arte, recibe de su exmarido Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal) la novela que por fin termino, titulada “Animales Nocturnos”. Susan quien ahora está casada con un médico, Hutton Morrow (Armie Hammer), se deja consumir por la historia que tiene en sus manos, al mismo tiempo que busca entre su pasado aquello que le impide seguir adelante.

Por favor tome lo siguiente como un servicio a la comunidad. Es de vital importancia para que pueda entender la cinta que identifique las dos historias que se están fraguando en ella. Jake Gyllenhaal tiene dos papeles en la cinta, uno como el exmarido de de Susan y otro como Tony Hastings, protagonista de la novela que escribió. Tal vez hubiera sido más fácil que Ford hiciera dos películas diferentes con este material, sin embargo, parece que confecciona por separado dos historias y las une con un zurcido invisible en donde es fácil confundirse si no está muy atento. 

“Nocturnal Animals” es impactante desde que comienza, si usted logra permanecer en la sala luego de la introducción ya la lleva de ganar. Ese despliegue de escenas, me atrevería a decir, grotescas y perturbadoras, con las que Ford comienza su segundo largometraje, son sólo el anuncio de lo que vendrá y lo suelta así,  a manera de desfile publicitario.

Ford nos muestra un mundo podrido en una envoltura muy sofisticada. No cabe duda que tengo inclinación por la nueva era de los estetas, la belleza de cada escena te invita a quitar la imagen de la pantalla y colocarla en una galería de arte. Un  thriller oscuro de siniestras tonalidades escarlata, Ford es hedonista, atroz, sublime. Su hipnosis empuja a todos los involucrados a dar lo mejor de sí; como el  caso del cinefotógrafo Seamus McGarvey (Fifty Shades of Grey, The Accountant), quien quiero asumir que será más selectivo en sus trabajos a partir de esta cinta, y del músico  polaco Abel Korzeniowski (Single Man, Penny Dreadful), quien ostenta una banda sonora íntima y deliciosa, serena hasta en los momentos de caos.

Tom Ford basó su cinta en la novela de Austin Wright, “Tony and Susan” de la que entrega una narrativa fragmentada y compleja. Va de un tiempo a otro y de una historia a otra. Es un verdadero reto no perderse en ella cuando las imágenes ejercen un poder distractor al que da mucho trabajo resistirse.

Amy Adams ha sido la chica de moda este año, sin embargo, no es precisamente la estrella que roba las miradas en “Nocturnal Animals”. Los chicos malos de la película  Michael Shannon y  Aaron Taylor-Johnson tienen una actuación sobresaliente, y en esta ocasión también podemos dejar un huequito en esta lista de malditos, para odiar a Laura Linney. Jake Gyllenhaal se defiende muy bien, pero creo que si “Animales nocturnos” logra llevarse algún premio por actuación,  ese será para los actores de reparto.

“Nocturnal Animals” será una de esas películas sin punto medio, o la amas o la odias. Hay en sus entrañas un dejo de la influencia de grandes directores, pero sin lugar a dudas la firma de Ford en ella la vuelve totalmente innovadora y vanguardista. Tom Ford puede vestir a la condición humana con lo más selecto de la “Haute Couture”, sus escotes asoman la elegancia grotesca de las criaturas de la noche, lo cual resulta en una perversión exquisita.




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