miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mary y Max. Aberrante y conmovedora

Animación Australiana para Adultos


 “No puedo entender por qué el ser honesto puede ser... incorrecto. Quizá es por eso que no tengo amigos. A excepción de ti, por supuesto”
Max

Dentro de las películas de animación por lo general nos dejamos llevar por las cintas hechas en Hollywood, ya que resultan las más comerciales (Disney y/o Pixar, Dream works y  Fox por mencionar algunas). En segundo lugar tal vez vienen las producciones japonesas, unas verdaderas joyas, que no siempre tienen muy buena distribución en nuestro país. Otros países que se alcanzan a colar entre lo que nos puede llegar en animación es Inglaterra y Francia; y claro, algunas que traen el sello de “Hecho en México”.

Otra cosa por la que nos dejamos llevar, es asumir que  películas son siempre para niños, la clasificación B o C en las películas animadas no es ninguna novedad, pero es algo que poca gente sabe que existe en una cinta de calidad que no fue diseñada para hacer reír a los niños, sino para hacer pensar a los adultos.

Como recomendación me llegó el nombre de una película animada, no para niños, hecha en Australia en el año 2009 del director Adam Elliot (Harvie Krumpet, Oscar al mejor cortometraje animado 2003). Esta película está basada en una experiencia propia del director quien en alguna entrevista aseguró que Mary es su alter ego.


"Su madre le había dicho que era un "accidente". ¿Cómo podría ser alguien un accidente?"
Narrador

La historia comienza en el año de 1976 cuando Mary Daisy Dinkle (Bethany Whitmore y  Toni Collette)  es una pequeña niña de 8 años que vive en Australia en el seno de una familia nada funcional. Su mamá, Vera Lorrranine Dinkle (Renée Geyer) alcohólica y amante de lo ajeno, o cleptómana, para tomarlo como patología psiquiátrica. Noel, su padre, un adicto a su trabajo dentro de una empacadora de té, que pasa su tiempo libre disecando animales. Mary es una niña solitaria acomplejada por una marca de nacimiento color “popo” que tiene en la frente. Por azar toma de la guía telefónica el nombre y la dirección de Max (Philip Seymour Hoffman), un solitario cuarentón con síndrome de Asperger y problemas de obesidad mórbida que vive en Nueva York. 

Si a estas alturas de la nota ya se le hace que ha leído demasiadas patologías, le diré que todavía no llegamos ni a la mitad. En Mary y Max se habla de depresión, de amigos imaginarios, de agorafobia, compulsiones y trastornos alimenticios; también de etiquetas impuestas por religiones y orientación sexual, en donde ni los animales se salvan.

“Una vez la policía me llevó para interrogarme, pero me dejaron ir cuando decidieron que no era una amenaza para nadie, excepto para mí mismo”
Max

Barry Humphries (El Narrador) nos llevará  con su voz por una amistad que duró 22 años a través del correo convencional (la historia verdadera duró 20 años). Su voz, como la del resto del elenco fueron un gran acierto del director, me faltó mencionar a: Ian "Molly" Meldrum, como el indigente y a Eric Bana, como Damian Popodopoulos, el vecino, novio y esposo de Mary Daisy.

La música de Dale Cornelius acompaña perfecto a la animación, su estructura es sencilla, como dije antes “acompaña”, no compite con las imágenes, llena de emoción las expresiones de cada personaje, que dicho sea de paso, son extraordinarias, casi humanas.

En la animación stop motion es muy importante la puesta en escena, ya que de ella dependerá la luz, el movimiento, las proporciones de cada cosa. El montaje estuvo a cargo de Bill Murphy y la fotografía de Gerald Thompson. Las locaciones y los personajes tienen una luz propia, mientras vemos a una Mary luminosa contrarrestamos la imagen con un Max sumamente gris. De esa misma manera vemos a Melbourne (Australia) y a Nueva York (EEUU). Me gustó mucho la manera en que proyectan la a “La gran manzana”, el arcilla no le resta el sombrío esplendor de una gran metrópoli.

Mary y Max es tan aberrante como conmovedora, los personajes pueden llegar a ser hasta grotescos, sin embargo despiertan ternura. El guion también es autoría de Elliot, y a mí gusto es lo que nos hace notar lo cruel que puede ser la inocencia. Su narrativa tiene una carga psicológica fuerte en donde la aceptación tiene un rol protagónico. Todas las cartas entre Mary y Max tienen algo para leer entre líneas, la inocencia de Mary se va transformando con el paso del tiempo, mientras el desapego y la honestidad bruta (típica de los “Aspie”) de Max se mantiene todo el tiempo.

Mary y Max, como bien lo dijo el amigo que la recomendó, es “Una joya oculta de la animación”, nunca figuró en los grandes premios y mucho menos en una sala de cine mexicana, pero ha logrado quedar grabada en el corazón de todos los que la han visto, como un retrato sin photoshop de la verdadera amistad. Para logar aceptar a otras personas, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos, primero debemos AMARNOS a nosotros mismos.

*Esta película la pueden encontrar en algunas plataformas de internet
           http://www.cultmoviez.info/5843/mary-and-max.html 


Querida Mary:

Por favor encuentra anexa, toda mi colección de los Noblest…como muestra de que te perdono.
Cuando recibí tu libro las emociones en mi cerebro se sintieron como una secadora, unas contra otras, el dolor se sintió como, cuando accidentalmente me engrampe la boca.
La razón por la que te perdono es porque no eres perfecta. Eres imperfecta y yo también. Todos los humanos somos imperfectos, hasta el hombre fuera de mi apartamento, que contamina.
Cuando era joven quería ser cualquiera menos yo mismo. El doctor Bermnard Hazelhof dijo que si yo estuviera en una isla desierta tendría que acostumbrarme a hacerme compañía solo yo y los cocos. Dijo que tendría que aceptarme con defectos y todo, y que nosotros, no podemos elegir nuestros defectos, son parte de nosotros y tenemos que vivir con ellos. Sin embargo podemos elegir a nuestros amigos y me alegra haberte elegido.
El doctor Bermnard Hazelhof también dijo que la vida de todos son como una larga acera, algunas están bien pavimentadas, otras como la mía tiene grietas, cáscara de plátanos y colas de cigarrillos. Tu acera es como la mía, pero probablemente con menos grietas.
Ojala algún día nuestras aceras se encuentren y posamos compartir una lata de leche condensada.
Eres mi mejor amiga. Eres mi única amiga.
Tu amigo por correspondencia de EEUU Max Jerry HOrowitz
PD: Recientemente encontré el trabajo perfecto en una compañía que hace encuestas, todo lo que tengo que hacer es comer cosas y marcar casillas.




“Dios me dio familiares, gracias a Dios podemos elegir a nuestros amigos”
Max

http://www.maryandmax.com/ 






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