jueves, 17 de septiembre de 2015

El Pozole

Historia Sangrienta
Septiembre es el mes en que más mexicanos nos sentimos, son días de olvidarnos un poco del caos social y económico del país para sencillamente gritar ¡Viva México! Un mes de mariachis y tradiciones, un mes tricolor que nos recuerda el momento en que nos erguimos como una orgullosa República Mexicana.

México tiene mil y un tradiciones que compartir con el mundo, en esta ocasión voy a hablar del más legendario de sus platillos, ese que nació antes de la llegada de los españoles: El Pozole.

El pozole nace con un carácter ceremonial, ese carácter lo tiñó de sangre, de sangre humana. En el idioma náhuatl "Pozolli" significa espuma. Recibe ese nombre porque los granos de maíz blancos (cacahuazintle) al hervir se abren como flor, formando esa peculiar espuma.

Fray Bernardino de Sahagún en su “Historia general de la cosas de la Nueva España”, relata el uso de la antropofagia entre los Aztecas. En  la fiesta al dios Xipe a Moctezuma se le enviaba un pozole con muslo de algún prisionero sacrificado. Acto que fue condenado como salvaje y anticristiano.

Sólo el emperador y los sacerdotes de más alto rango eran dignos de comer pozole en ocasiones especiales. El color blanco del cacahuazintle tiene un significado dentro de la cosmovisión de los aztecas, ya que se asocia con Iztacmizcóatl, la Blanca Serpiente de Nubes. El rito de este patillo significa la dualidad permanente de la visión mística del náhuatl: origen y fin, cielo y tierra, día y noche; simbolizado de muchas maneras en sus artes, en su filosofía y en sus ritos. “Quetzalcóatl que repta y vuela con la serpiente y el águila, en su condición terrenal y divina”. Comer pozole es igual a participar del rito de la creación.

Tras la conquista, los españoles sustituyeron la carne humana por carne de cerdo, que tiene un sabor similar. A pesar del cambio de ingredientes y el significado inicial del pozole, el consumo de este platillo se mantuvo entre los indígenas y dejó de ser un platillo exclusivo de altos mandos religiosos.

Para el doctor Alfonso de Jesús Jiménez Mtz. “El pozole es uno de los platillos asociados a lo mexicano, a la mexicanidad, y por ello se relaciona con la recuperación de identidad en el sentido de ser consciente de lo que somos, de dónde venimos y porqué hacemos lo que hacemos”.

Nuestros ritos alimenticios tienen un significado, y conocerlos es conocernos a nosotros mismos. Somos parte de un país con una riqueza cultural enorme y eso abarca también a nuestra gastronomía. Hagamos del comer, el ritual que nos une a nuestros ancestros, a nuestra tierra y a nuestras tradiciones.






No hay comentarios:

Publicar un comentario