miércoles, 8 de julio de 2015

Minions, la película

Pierre Coffin y Kyle Balda
 
Dicen que la esperanza muere al último y la mía hizo RIP al ver la muy esperada película de los Minions. Soy fan lo confieso, pero no soy la única que los esperaba, era una película esperada por miles, la más esperada del verano, ¿o será de la vida?, tal vez  sólo era la más esperada de mis húmedos sueños. Si la caja en donde guardo mis tesoros intelectuales fuera del mismo tamaño del closet en donde guardo mis pecados culposos no bueno, otro gallo me cantaría, pero vayamos al meollo del asunto que es: Minions 2015.

A ver si lo digo bien, según yo es la precuela del spin-off de “Despicable Me” (Mi villano favorito) “hablada” en gags por unos organismos unicelulares color amarillo pantón número 624 de la línea de seguridad industrial de Comex. En ella veremos su evolución a lo largo de la historia y su eterna búsqueda del malo más malo de todos para poder anotarse a su servicio. Sus empleadores van desde seres del jurásico y personajes históricos  hasta protagonistas de leyendas ancestrales como el Conde Drácula o el Yeti. Ninguno les sobrevivió.

Su búsqueda del líder maligno los lleva a Nueva York y después a Orlando donde se topan con la villana inglesa Scarlett Overkill (Sandra Bullock/Thalía) quien los lleva a Inglaterra donde la espera su maridito Herb Overkill (Jon Hamm/Ricky Martín). Stuart, Kevin y Bob tendrán que ayudarlos a conseguir la corona de la Reina Isabel allá por finales de los años sesenta. (Steve Carell, Geoffrey Rush, Michael Keaton y  Allison Janney también participan en la versión en inglés)

A pesar de que la película se pasea por la historia ¡no tiene historia! Kevin, Bob y Stuart tendrán que recurrir a poco menos que palabras para hacerse entender, Banana no es línea de diálogo por mucha papaya que le agreguen, así que los noventa minutos se pueden sentir así como que demasiado, aunque para muchos (me incluyo) los personajes resulten adorables.

Más que destacar sus atributos tecnológicos me tendré que ir a sus atributos de mercadeo, porque estos amarillitos sí que mueven billetes, casi duplicaron los ingresos en taquilla entre Mi Villano Favorito 1 y 2, eso sin contar ropa, juguetes y etcéteras. Su servidora, ama y señora del castigo, tiene una pijama  divina y no fue a la Premier con playera Minion oficial porque no encontró de su talla, pero con ojos de envidia miraba a los que sí la consiguieron.

Tuve la oportunidad de verla en 3D,  tiene uno o dos detalles buenos, pero no vale la pena pagar un sobreprecio por ellos, y mire que pagar precio al dos por uno ya es mucho pagar, así que apéguese a las promociones lo más que pueda porque aceptémoslo, ¡la va ir a ver! O lo van a llevar arrastrando, no hay escapatoria.

Como consuelo les digo que sí me reí, tiene sus buenos detalles más allá del humor “slapstick” que tenía muerto de la risa al chiquillero que estaba en la sala, porque eso sí, los niños la van a adorar. Mi vecino de butaca estaba que lloraba de la risa y pataleaba en el aire porque la altura promedio de un niño de 6 años no da para que las piernas le lleguen al suelo. La cinta tiene muchas referencias a la música de la época, no le quiero decir mucho pero por ahí aparecerá la famosísima Abbey Road, los ingleses serán “bulleados” con todo y  el simpático Stuart tiene un solo de guitarra que bien vale extraer del largometraje y salvarlo del desastre.

Los malos de la película se vinieron a pique, no sé cómo está la versión en inglés para poder decir que a Sandra Bullock y Jon Hamm les fue mejor que a Thalía y Ricky Martín. Personajes totalmente desangelados, con unos doblajes espantosos y mire que yo a Ricky Martín le perdono todo, en serio, todo; hasta el doblaje de Hércules me gustó para que se dé una idea de lo que le estoy diciendo. No hay rescate para los Overkill.

No tengo idea de cuál sería el resultado sin  esta pareja de malvados, creo que fluyó mejor cuando no estaban, tal vez Bonnie y Clyde les sentaban mucho mejor, porque tampoco me atrevo a afirmar que los Minions podían con los 90 minutos solitos.

Los Minions se robaron el corazón de muchos, y claro que esa necedad de querer más llevó a los productores a pensar en más millones de dólares. El mismo caso de Minions lo tiene Scrat de la Era del hielo o hasta Olaf de Frozen, pero espero que después de esto los dejen en paz y no le muevan con hacer largometrajes de lo que pueden ser excelentes capsulas.

Mención especial a la música que fue algo así como un premio de consolación a los papás, afortunadamente puede conseguir el soundtrack sin comprar la película en blu-ray.

Resumiendo: Los amarillitos no salieron bien librados, se irán con muchos millones y con la promesa de una secuela de la precuela, que ni idea de dónde la van a sacar, porque también viene Despicable Me 3. La música y el montón de clichés pueden hacer sonreír a los papás y dar un descanso a las risotadas de los escuincles. No olvide llevarlos al baño antes de que la película comience porque corre el riesgo de que los esfínteres los traicionen. En cuanto a usted ¿qué le digo?, haga como yo y aférrese con fuerza, pero con mucha fuerza, a los detalles rescatables de la película, aunque si tiene hijos le aseguro que sus carcajadas bien valdrán la pena el sacrificio; ahora, si crías no tiene, mejor absténgase.





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