miércoles, 1 de abril de 2015

Dios mío, ¿Qué hemos hecho?

Qu`est-ce qu`on a fait au Bon Dieu?
Philippe de Chauveron
  


Llegó a México (poquito tarde para no variar) la comedia  que volvió loca la taquilla francesa, hasta estuvo nominada en los Premios Goya como Mejor Película Extranjera, que la verdad no creo que sea para tanto, pero bueno…estuvo.

Claude y Marie Verneuil (Christian Clavier y Chantal Lauby) son un matrimonio católico conservador que han criado a cuatro bellas hijas, a la cuales les dio por casarse con franceses hijos de emigrados. Ahora sí que como dice el chiste: había una vez un judío, un musulmán y un chino todos formando parte una familia multicultural. Claude y Marie están al borde del colapso cuando Laure (Élodie Fontan) la hija más joven anuncia su matrimonio con Charles Koffi (Noom Diawara) un actor católico sí, pero de raza negra, lo que hará que toda la familia se desquicie.


Una cosa que me llamó la atención es que en realidad la película gira alrededor de los hombres, de hecho ellos tienen las mejores actuaciones, las chicas muy lindas, ¡preciosas! Pero la única que sobresale es Chantal Lauby quien está genial junto con Christian Clavier. Yo no sé si el hecho de que los conflictos raciales fueran tratados por los hombres lo hicieron ver fáciles de resolver, tal vez sí.

Para ser honesta, no sé cómo lograron salir bien librados de esta película, tiene buenos actores, está repleta de caras bonitas, es simpática sí, no para morirse de risa pero tiene sus buenas puntadas. El tema es complicado, más en un tiempo en que la Xenofobia no deja de ser titular en las noticias, y teniendo  esas noticias en mente es que resulta difícil reírse.


Todo el mundo sabe que el país de la libertad no sale  ileso del tema racismo. Al día de hoy existe exclusión y rechazo, sobre todo por parte de la clase burguesa. No todos los franceses tienen una postura abierta ante la inmigración que les ha representado algunos problemas en el mercado laboral  y una que otra crisis social. Con este antecedente no deja de sorprenderme lo bien recibida que ha sido la película.


Se puede decir que Dios mío, ¿qué hemos hecho? Es una película “políticamente correcta”, su humor es ligero y se mantiene por mucho lejos de la crueldad que pueden desatar estos conflictos. Creo que eso es el secreto de su éxito, el mostrar una sociedad francesa de apariencia abierta pero con el subconsciente lleno de prejuicios. Pudieron mostrarse hasta ridículos que es la parte que resulta más simpática; cuando terminó la película me imaginé lo que sería una historia parecida en México, y fue entonces cuando todo tuvo sentido, siempre es mejor reírse de nosotros mismos que ver a los demás reírse de nosotros.




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