jueves, 14 de julio de 2016

Microrrelato

    


El siguiente relato es un diálogo interno de la señora María Alicia Ocegueda, una compañera del taller de escritura. No me aguanté las ganas de compartirlo, porque mucho hemos hablado de esos famosos "días de...", de los cuales me gusta compartir y muchas veces me río de lo inverosímiles que son. Alicia tituló su relato como "El día de la honestidad", tal vez sin saber que ese día ya existe y es el 30 de Abril, así como el "Día del inodoro (retrete)" es el 19 de noviembre, compartiendo fecha con el  "Día del hombre".


El día de la honestidad
Escuché en los medios informativos que hoy es día del abogado. No sé quién asigne las fechas, pero debe ser alguien que esté coludido con los pendejetes del gobierno, y pretenda distraernos de los planes que traman para aplastarnos como viles gusanos a todos los ciudadanos de la República mexicana.

Que el día de la secretaria, del panadero, de la mujer, del niño, del adulto mayor, del músico, y de cuanto se les ocurre. Y el borrego mexicano, ahí va a festejar a ver si le dedican su día: “El día del holgazán”.  Si de por si como luego dicen: “El indio es alegre, y le dan sonaja”…

Quisiera que la persona que hace eso, pensara en aplicar una estrategia para hacer conscientes a nuestros gobernantes, empezando por el que gobierna a los mexicanos. Al paso que vamos, nos van a tener peor que los indigentes, a pan y agua. Ya no hay altura para la canasta básica, está más allá del infinito.

Pero los políticos derrochando nuestros impuestos  en las hermosas playas de Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta, o porqué no decirlo, un viajecito a Francia con toda su parentela. Comprando en las famosas boutiques ropa de marca, porque son políticos de hueso colorado.

No es mentira, hasta los narcomenudeos imitan a los rata riquillos, y eso que venden bolsitas de a cincuenta pesos para consumo personal, al cabo está autorizado, no hay pedo. Si los detienen se mochan con uno de color café, y… ¡síguele bato, hasta la otra te miro!

¿Cómo queremos progresar, si solos nos pusimos la soga en el cuello al votar por gente corrupta y sin escrúpulos? Luego vemos a la gente que comete actos de corrupción y nos callamos por temor a represalias. Además, es su problema no el nuestro, y así vivimos, quejándonos.

¡Ay, ay, ay! Y comiéndonos lo que hay


María Alicia  Ocegueda Ortega 

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