lunes, 18 de agosto de 2014

Te Robo una Frase (2ª Edición)

Te Robo una Frase (2ª Edición)

De la mano de Ramón Escolano, hoy volvemos con el juego mensual, Te Robo Una Frase, en su segunda entrega. Todos los blogs que participan deben de incluir una frase obligatoria. En este caso pertenece a la novela “La hermana pequeña” de Raymond Chandler y es la siguiente:

Rodeó la esquina de la mesa y se plantó ante mí. Extendió la mano izquierda y me levantó la barbilla.

Él, ella…y ella


Puedo asegurar que la ruta al hotel era siempre la misma, por diez años la habían seguido automáticamente. Siempre estaban al pendiente de los cambios –Mira, pintaron la fuente-, -Este año se lucieron con los adornos de navidad-, -¡Ya volvieron a disfrazar la estatua otra vez!-. Se reían y se sorprendían  siempre como si recorrieran ese camino por primera vez.

Él detiene el auto y un número aparece en el monitor, el número es repetido por una voz que no refleja a la persona que habla, al conocer el número ya sabían hacia donde está orientado el sol en esa habitación, sabían llegar a cada una de las 82 habitaciones con cochera incluida que estaban en ese auto-hotel.

Siguen la rutina paso por paso, bajar del auto, ella sube, él cierra, viene alguien a cobrar la habitación, él pide agua mineral o quina, según lo que viene cargando en la mochila para ese día: whisky, ginebra o vodka. Un inconsciente check-list llevado a cabo a la perfección, ella revisa la habitación, nunca puede pasar por alto mirar por la ventana, tal vez con la esperanza de ver a sus vecinos de habitación, siempre quería saber a quiénes iba a ganar ese día. A su espalda lo escucha hablar, él siempre lo hace pensando en que ella le está poniendo atención, ella tiene esa agilidad de pescar las frases a la ligera y siempre tiene un comentario perfecto o una risa en el momento adecuado.  Ya ni siquiera piensa en el día en que será su turno de hablar, sólo sonríe y cierra la cortina, camina de regreso al centro de la habitación quitándose la bisutería que la acompaña, él ya está poniendo en orden su bar portátil y esperando a la empleada que viene con su pedido; nada comienza hasta que tiene la certeza que no serán molestados.

Ella se quita la ropa y retira el sobrecama mientras él prepara las bebidas, él le entrega un vaso mientras siguen platicando tonterías rutinarias, deja su vaso en la mesita al lado de la cama, se quita la ropa y entra a la cama junto a ella sin parar de hablar. ¡Parece que no se va a callar nunca! Habla y habla y habla, hace todo por instruirla en algo, por dejar su sapiencia en su pupila, pero la pupila siempre tiene algo estúpido que decir que lo hace reír a carcajadas poco antes de darse por vencido y declararla un caso perdido. Podían pasar horas platicando y riendo desnudos uno frente al otro.

En el momento en que ocurre el milagro y por fin se queda callado  mirándola, ahí la rutina termina. Se besan como siempre y como nunca, se recorren cada centímetro como lo han hecho tantas, tantísimas veces, pero pareciera que sus cuerpos no guardan memoria, redescubren los puntos en los que el placer los hace gritar, se arañan, se muerden, se lamen, se beben. Cual ciclo de vida nacen,  mueren y renacen otra vez entre cadencia de caderas y fuerza de embestidas, un placer sin culpa envuelto en suspiros salados.

Ella no deja de embelesarse a su tacto, lo reclama suyo y lo convierte en esclavo, ella pide, él obedece, siempre pregunta: ¿así? La respuesta no siempre llega, pero no la necesita, la ausencia de palabras ya es suficiente para saber que lo está haciendo bien. La ha sentido convulsionar en un grito reprimido, él sabe que la perderá por unos segundos, mientras  cual posesa hace un viaje al fondo de sí misma  para finalmente caer rendida y soltar el yugo al que lo tenía sujeto. Una, dos, tres, cuatro veces, las que sean necesarias hasta la rendición total, el látigo cambia de mano y ahora el amo es otro.

Él la mira, sencillamente adora mirarla lo enternece fugazmente y lo excita en fracciones de segundo. Él demanda, ella sigue la orden, pero no puede evitar la rebeldía, lo mira, lo reta… ¡oblígame! Le dice sin articular palabra, siempre ha disfrutado de ese inmenso placer de llevar la contraria, sabe que es su turno de complacerlo, pero no lo hará gratis, le mostrará que tiene el poder por encima de su yugo, hará que la orden empiece a sonar  a súplica, pero obedece antes de que él se dé cuenta de eso.

Él, dictador en su trono, ella postrada en una alabanza de lengua y dientes. Hay momentos en que ya no saben quién es quién y esta danza seguirá hasta que él no pueda más y ella bendiga la tregua. Sensual descanso de esos dos que han salido al ruedo y ahora yacen rendidos. Ella siempre tendrá alguna tontería que  decir y él no puede evitar que esa postura de chiquilla le haga reír. A  él  le gusta su simpleza, ella muere por verlo sonreír.

Diez años han pasado desde que los vi la primera vez, así como he visto a tantos y tantos amantes aburridos venir a refugiarse en este hotel, mi obsesión me ha conseguido una mirilla en cada habitación, hace años que no asomo mis ojos por ahí, creo que finalmente me aburrí esos falsos idilios, pero con ellos… con ellos es diferente. No sé quiénes son, no sé de dónde vienen, tejo historias a su alrededor; dos mundos diferentes, dos seres de apariencia tan ajena uno de otro y sin embargo embonan perfecto.

Ya no soy una jovencita, hace mucho tiempo que dejé de serlo, ya no hay malicia en mi juego de espías,  muchísimas veces entré al trance con ellos, muchas veces fuimos tres en esa cama sin que ellos se percataran de mi presencia. Siempre creí que yo era esa parte ajena a su rutina, que mis gemidos ahogados no eran más que el eco de los ella, yo era la “no inventariada”, una indetectable intrusa… al menos eso creía yo.

Un día mientras ponía al día mi trabajo en el hotel me sobresaltó la presencia de un hombre en el umbral de mi puerta, la sorpresa en mis ojos me delató, lo reconocí inmediatamente.  Él entró en mi pequeña oficina, no pude evitar el sobresalto, él sonrío al instante, ¡sabía quién era yo! Rodeó la esquina de la mesa y se plantó ante mí. Extendió la mano izquierda y me levantó la barbilla, me miró sin dejar de sonreír. Ahora podía entender el efecto de esa sonrisa, sentí súbitamente la humedad llegar a mí, cerré los ojos intentando bajar la cabeza mientras el efecto de su tacto recorría todo mi cuerpo, él  sostenía  mi cara marchita  para obligarme a fijar la mirada sólo en él. Apartó un mechón de canas de mi cara y me acarició con un pequeño roce que me puso a temblar, se inclinó y me besó ligeramente en los labios. Se apartó. Me esforcé por contener un lágrima, pero fue imposible, él dijo: gracias y se marchó.

Nunca más volvieron al hotel, los esperé cada día al atardecer que era cuando se aparecían,  pero la espera fue inútil, llegó el momento de mi jubilación y yo no quería dejar de esperar por ellos, prácticamente me echaron de ahí.

¿Qué fue de esos amantes? No lo sé, no sé si su historia terminó, no sé si por fin encontraron un lugar propio, sólo sé lo que fue de mí después de ellos, llenaron mis últimos años con interminables imágenes de cuerpos fundidos en caricias, gritos y risas. Él me tocó a través de ella infinidad de veces, mi placer se vertió por los poros de ella otras tantas. La ausencia de mis amantes ha valido la pena porque su sonrisa fue sólo para mí una vez.





18 comentarios:

  1. Absolutamente increíble. Gracias Patricia por el relato, que me ha hecho partícipe, como a ella,....
    Encantada de haber jugado "contigo".
    Besos

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    1. Gracias a ti Mary Ann, estoy encantada con este juego, y esta publicación para mi fue todo un reto, es un estilo por el que nunca había pasado.

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  2. Me ha gustado mucho ser participe de este viaje por los recuerdos de la protagonista. Viendo lo que ella veía, sintiendo lo que ella sentía... Hasta ese momento final en que yo también he notado un vacío al saber que ya no volverían...
    Muchas gracias Patricia por volver a aceptar el reto este mes.
    Un saludo!

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    1. Gracias! Este juego de compartir y aprender es maravilloso

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  3. Delicioso relato que te transporta a esa habitación, y a su vouyer.Felicidades.

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    1. Gracias Amelia! Viajar por las palabras de otros es un gran viaje!

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  4. Precioso relato Patricia! Muy vívido, con las palabras exactas para transportarte a esa habitación y a las sensaciones de esa espía! Me gustó mucho, escribes muy bien!

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    1. Muchas gracias Ángela! Ya he pasado por todos los blogs que han publicado hasta ahora y me ha gustado mucho el trabajo de todos, más que en la primera entrega y con relatos muy diferentes unos de otros, hoy creo que tenemos más en común.

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  5. ¡Que preciosidad de relato! me has dejado temblando, y no por las escenas de cama (que también) sino por esa ternura infinita que has depositado en alguien que, pese a que a todos nos caen mal, (un vouyear), has sabido conjugar la ternura y un sentimiento de soledad lo bastante fuerte como para hacerme sentir cariño y ternura por ella. ¡Bravo Patricia, me ha encantado tu relato!

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    1. Muchas gracias Frank! En verdad esperaba tus comentarios, y sí, creo que al final no fui tan osada y la ternura me traicionó otra vez. Pero ya vas a ver, para la próxima voy a matar alguien, voy a ser muy mala!! jajajaja

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  6. ¡Qué belleza! Nadie espera el final. Parece como todos, una pareja, un hotel, un placer y adiós. Hasta ahí todo va bien porque es lindo como lo cuentas, pero hacer que una vulgar mirona o Voyeur se integre en la historia de esa forma tan genial es todo un éxito.
    Muchas gracias por compartir tu relato y jugar, Patricia.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Ricardo! Definitivamente el relato es mejor visto a través de sus ojos, en cada uno de los que participamos en este juego he encontrado algo que me enriquece, realmente son mis primeros pasos escribiendo y con esta segunda entrega he aprendido mucho más.

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  7. No sé porqué a veces blogger no me deja el comentario.
    Te lo escribo nuevamente :)

    Me pareció una historia que poco a poco se fue convirtiendo en tierna, con un final precioso.
    Seguimos el juego!
    Un beso!

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    1. A mi también me pasa eso con frecuencia. Muchas gracias nos veremos en la próxima entrega!

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  8. Una historia preciosa, con un final inesperado triste y tierno a la vez. Me ha gustado mucho leerte. Nos vemos en la próxima edición. Un saludo.

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  9. Me ha gustado mucho la forma en que de una forma tan sutil consigues prender toda la atención del lector. Y eso que al principio no sucede nada (o eso parece). Nos vemos en la próxima, Patricia.

    Saludos.

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