lunes, 21 de julio de 2014

Te Robo una Frase (Isaac Asimov – En arena estelar)

Caleidoscopio



Te Robo una Frase 

María recorrió el inmenso espacio con  pequeños pasos, en ocasiones demasiado rápidos para sus diminutos pies; lo suyo, lo suyo era correr, pero todavía no dominaba del todo el arte de caminar. El equilibrio la traiciona y cae de la manera más segura y grácil que su instinto y  su género  pueden brindarle. En ocasiones se queda en el piso, unas veces pensando qué hacer en esos eternos minutos de libertad; otras solo descansando por la fatiga de recorrer cinco metros sin detenerse. Nada hay a su alcance, pero allá a lo lejos, justo al lado del sillón frente a la ventana, puede ver una caja llena con artefactos tentadores, parecían brillar con los rayos de luz filtrándose entre ellos.

Ponerse en pie no es tarea fácil, hoy era uno de esos días en que el pañal parecía tener piedras, sin importar que ella no entendiera la metáfora. Se pone de pie, suspira, suspira otra vez; comienza a caminar con la mirada fija. Poco a poco va acortando la distancia que la separa de su objeto de deseo, por un momento piensa que no lo logrará, un diminuto error en la marcha la hace tambalear y caer. Duele, a punto estuvo de soltar el llanto, la curva de su sonrisa se vino abajo y más abajo; parpadea para dejar caer un par de lágrimas, gira su cabeza en dirección a donde mamá hace ruidos, vuelve a mirar al frente, la caja sigue ahí, quieta, impasible, etérea, mucho más cerca que antes, aunque ahora la ve borrosa por el efecto del agua en sus ojos. No logra volver a poner la sonrisa a su lugar, pero transforma la triste curvatura de sus labios en una línea recta y apretada. Decidida consigue el empuje que faltaba para llegar a su destino, no sin un último tropezón, afortunadamente se funde en un abrazo con la caja antes de llegar al suelo otra vez.

¡Lo logró! Abrió sus ojos, los abrió hasta sentirlos crecer dentro de sus cuencas para que en ellos cupiera la imagen de todo lo que estaba dentro de la caja. Los objetos más raros que jamás había  visto. Gira su cabeza para ubicar la posición de su madre, que al parecer sigue metida en las cosas raras que hace en ese lugar al que llaman cocina; extiende su manita y toca con miedo el primer objeto que se le ocurre, nada, no pasa nada…interesante.

Toma el objeto con sus manos, el objeto que sujetaba era un pequeño cilindro con un agujerito en la parte superior. Se lo acercó a la nariz y lo olió (1) ¡Nada! Se ponía más interesante aún. Lo recorre de un extremo a otro, no puede quitarle la vista de encima -hay algo aquí- pensaba, levanta el extraño objeto con su brazo extendido para examinarlo a distancia, fue entonces cuando lo vio, un punto de color azul salía por un extremo del cilindro, lo movía y el punto azul desaparecía. De repente otra vez, ahí está el punto, pero ahora es rojo, no, ¡verde!

La luz que entraba por la ventana es intensa, la obliga a entrecerrar los ojos. Osada como es, comienza a agitar el objeto, -¡hay algo dentro!- El sonido lo delata, es entonces cuando comienza a acercar el pequeño orificio a sus ojos, la luz que se proyecta en el piso sigue cambiando de color. Temerosa, emocionada, inmersa en la aventura del descubrimiento no escucha los pasos que se acercan, justo trata de encontrar el punto exacto para ver dentro cuando la voz de mamá la sobresalta –María ¡No se te puede dejar sola cinco minutos! Es hora de ir a descansar un momento-, le dice mientras la levanta en sus brazos.


Mamá ha puesto el objeto en la caja otra vez, María extiende su brazo, su cuerpo y todo su ser para alcanzarlo, pero sólo logra acariciar los rayos del sol que siguen entrando por la ventana.

1.- Isaac Asimov – En arena estelar


12 comentarios:

  1. Me has hecho vivir ese pequeño (gran) viaje de María como si fuera ella misma. Con la rabia de caer, con la alegría de llegar a su meta, con la intriga de descubrir nuevos objetos... y con la frustración de que llegara mamá en el mejor/peor momento.
    Muchas gracias por participar.
    Con tu permiso alado el enlace de tu entrada a la lista de links en mi blog, para que aparezca en todos los que añadieron el código de enlaces y lo pueda disfrutar más gente.
    Un saludo y gracias de nuevo por animarte a jugar!!

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    1. Muchas gracias! Ya estoy lista para el que sigue =D

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  2. Hola Patricia. Me ha gustado mucho tu relato. Aunque está escrito desde el punto de vista de María, me ha hecho ponerme en el lugar de su madre. Yo también lo soy y recordaba cuando mis hijos comenzaron a andar, a moverse... Y recuerdo que siempre pensaba: qué pensarán ellos de nosotros? jajaja.
    Gracias por tu texto y encantada de ser "compañera de juego". Besos.

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    1. Muchas gracias Mary Ann, justo así comenzó esta historia. Nos leemos en la próxima!

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  3. Que lindo ha sido dejarnos guiar por tu relato y llegarnos a la infancia de nuevo y recordar "las aventuras" traviesas y curiosas y que, alguna vez, serios disgustos dieron a nuestros padres. Felicidades Patricia.

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    1. Gracias Frank! Confieso que una vez mi curiosidad quemó la instalación eléctrica de mi casa, afortunadamente mi padre pensó que fue porque yo quería ser ingeniero igual que él. Saludos!

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  4. Hola, Patricia.
    Gracias a este juego nos hemos conocido. Encantado.
    Sigue sin ponerse el enlace en tu blog a los otros blogs que es lo que tiene más gracia. Te explico cómo se hace si quieres. Ve al blog de Ramón Dale a una cosita pequeña azul debajo de la de añadir tu blog, que pone "get in linz" o algo parecido y se abre una página con símbolos y letras que no entenderás. No obstante, lo copias todo. Te vas a tu blog, editas nuevamente la entrada y en el cuadrángulo izquierdo de arriba te da dos opciones, una en la que escribes normalmente y otra que dice "HTLM", picas ahí y pegas el código que has cogido de Ramón en cualquier sitio, da igual. Y ya está. Vuelves a Redactar y no aprecias ninguna diferencia pero al apoyar en "Actualizar" te aparecerá abajo lo mismo que nos aparece a todos los que participamos.
    Espero haberte ayudado y si no, al menos, ríete conmigo por el "piazo" discurso que me he marcado para nada, jajajaja...
    Nos vemos.
    Un saludo.

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    1. Ricardo parece que ya pude arreglar todo o casi todo, de no ser por tu comentario no me habría enterado, muchas gracias!
      Ramón me hizo favor de agregar mi blog a la lista de los participantes así que eso ya no es problema tampoco. Una disculpa por mi ignorancia cibernética espero para la próxima publicación resolver el problema de la redacción, porque al hacerlo bajo HTLM no me dejó modificar algunos detalles de la puntuación.
      Gracias por el discurso, me estaba perdiendo de todos estos comentarios. Saludos!

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  5. Un cuento muy original, hay que ver lo que nos dan de sí las palabras de la frase. Un placer conocerte y leerte! Un fuerte abrazo

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  6. ¡Qué ternura! Yo también disfruté desde el punto de vista de la "mamá" recordando cuando mis bebés descubrían día a día las cosas cotidianas de este mundo y que ellos lo verían, en ese momento, como algo mágico.
    Un beso! Nos leemos en la próxima!

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    1. Gracias! Ya estoy esperando la próxima entrega =D

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