viernes, 18 de julio de 2014

Pilates del demonio

Control mental, respiración y relajación ¡mis polainas!


Pensé que nunca iba a decir esto, pero después de llorar en varias clases, hoy puedo asegurar que los Pilates han desbancado al Boot Camp, así como no queriendo la cosa, calladitos y sin mucho escándalo. Sin brincos, sin cardio, sin lagartijas ni escaladas. Confieso que el único momento de relajación que encuentro es cuando me quito los tenis al comenzar la clase.

Sir Isacc Newton ha perdido la mitad de mi respeto y exijo que se levante de entre los muertos y me explique sus leyes de Gravedad y de la Inercia después de asistir a una clase de Pilates, eso de que me caiga una manzanita en la cabeza estuvo muy fácil, que venga y se suba a la pelota a ver cómo le va.



Difícil es sentir multiplicarse el efecto de gravedad con el simple hecho de cambiar la posición del pie de la punta al talón, es como si de repente la pierna pesara veinte kilos más.Difícil es ser inmune a la inercia de esas demoníacas pelotas, casi puedo asegurar que están poseídas por el demonio, porque una vez que consigues mantener el equilibrio sientes que empieza a temblar debajo de ti, es como botar la pelota  con el trasero o la punta de los pies cuando tú juras que no te estás moviendo.




Difícil es seguir el ritmo de respiración que dicta la instructora con su estúpido chongo, que la hace ver divina by the way, cuando sientes que si reeeeesssssspiiiiiraaaaaassss se te van a venir abajo los tres pares de ángulos de 45 grados que inútilmente tratas de mantener a fuerza de aire porque los músculos ya no te responden.

Difícil es contener las ganas de aventarle con la pelota, la pesa, la liga o cualquier objeto que pueda ser usado como proyectil a la instructora cuando te dice: soooonriiiieeeee, deeesssspaaaaaciooooo, traaaaannnnquiiiiiilaaaaa…neta ¿por qué habla así?

Yo ya no sé si fue la desvelada, 11:30 de la noche es demasiado para mí, si fue la combinación de helado napolitano – elote con chile – micro porción de tostiesquites (véase receta en google) o la previa rutina de abdominales, pero mí paranoia me dice que la instructora me odia.


El caso que me espera otro fin de semana de músculos adoloridos, porque quiero pensar que por ahí andan esos malditos músculos que nada más no se les da su gana de salir a la superficie, sólo dan señal de vida para quejarse más no para lucir bikini.

Ahora entiendo que cuando me dicen que por mí no pasa el tiempo se refieren a que estoy a un mes de cumplir un año en el gimnasio con un promedio de asistencia del 90% y yo sigo llorando como la primera vez, gané seis kilos en vez de bajar los seis que ya tenía de más y lo peor es que no puedo decir que es mi tenacidad lo que me sigue despertando a las 4:30 de la mañana para ir a hacer ejercicio; mi motivación viene de que me duele el codo desperdiciar la anualidad que ya pague. Un mes más y definitivamente me cambio a golf.






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