lunes, 2 de junio de 2014

Llegó a su fin el Festival Cultural

17 Festival Cultural de Mayo



Como todo lo que empieza acaba, el  17  Festival Cultural de Mayo llegó a su fin ayer y creo que el cierre fue maravilloso. Tuve la suerte de asistir a varios eventos, no  a todos los que quisiera, pero disfruté cada uno de sobremanera.

No siempre aceptamos algunos tipos de espectáculos porque se salen de lo normal, de lo que estamos acostumbrados. Nos da trabajo salirnos de los parámetros establecidos para el arte; y tal vez eso me pasó  con Lumínico, me costó un poco de trabajo al principio entender y disfrutar el concepto, pero finalmente me atrapó y me gustó mucho lo que estos talentosos músicos mexicanos pueden hacer.

Tal como lo esperaba Gregory Porter me ganó en cuanto empezó a cantar y el detalle de cantar una canción en español para cerrar su show fue un detalle muy emotivo. Todo un personaje y es una suerte haberlo tenido en el festival.

La compañía de Danza Sarsaut, también un poco desconcertante, bellísima porque ese estilo que imprime Quebec a sus artistas es único, pero realmente no me pareció que fuera algo para niños como lo tenían clasificado. Como adulto es mucho más fácil entender una historia sin diálogos, la belleza sin palabras, pero con una estética y una música divina.

Diavolo me robó el corazón, así tal cual, es el mejor espectáculo de danza y música que he visto después del  Cirque du Soleil, y no es que se parezcan, pero son igualmente espectaculares. Belleza y fuerza, movimiento, armonía y desafío de la s leyes de gravedad. La confianza entre sus integrantes debe ser inmensa, sólo saltan al vacío con una gracia que te roba el aliento sabiendo que hay alguien que lo espera abajo. Como anécdota les comento que había un joven sentado a mi lado y bueno estaba igual o más emocionado que yo, llegó un momento que lo veía conteniendo sus emociones y me atreví a decirle: ¡Se vale llorar eh! No pues sólo eso necesitaba para empezar a hacerlo,   apretó mi mano con su mano izquierda y con la derecha se secaba las lágrimas. Me dio la impresión de que era bailarín,  porque estaba más allá del borde de la emoción y bueno yo junto con él. Salió tan rápido que no le pude decir que podía estar con los bailarines al final de la función si quería, pero ya no lo volví a ver.

El detalle de los brindis después de cada show fue genial, esa parte es la que más me gusta, cuando puedes saber de dónde nace todo, qué los inspira y qué los mueve. Todos, absolutamente todos muy amables y muy accesibles y como me dice un buen amigo: ¡Eres totalmente comal y metate! Con todo el mundo haces la fiesta, hasta con Don Alfonso el mesero ya traía mi relajo.

Los chicos de Diavolo eran sencillamente encantadores, platicaba yo con ellos toda emocionada y cuando se dieron cuenta que mi mamá y mi tía no hablaban inglés una de las chicas que hablaba español se acercó a platicar con ellas y a contestar sus preguntas.


Gracias a quienes me acompañaron a los eventos y disfrutaron conmigo esta experiencia, yo sé que no son cosas que a todo el mundo le guste ir, pero darse la oportunidad de disfrutar experiencias nuevas nos puede dejar agradables sorpresas.  Estamos en la espera de la siguiente edición del festival que tendrá como invitado a Inglaterra.

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